
Hoy he soñado. He soñado que despertaba de la muerte. Veía la luz y después de flotar por la evanescencia acababa en un bosque mágico, presenciando un espectáculo etéreo: ante mí, en mitad de la espesura de las ramas fecundas de la vida verde, un rosario de guitarras de madera de chopo. Todas a una exhalaban el suspiro quedo del flamenco, que desgarraba de pasión y fuego el cielo recental ante nosotros abierto. Rosario Flores, ‘La Faraona’ reencarnada, destilaba la sangre del llanto en honor a Amalia Rodrigues, que frente a ella, besando lentamente su frente y sus mejillas, cantaba a la Lisboa que nunca morirá.
A un lado, en la pradera de la Tauromaquia, la de los clásicos, la de la verdad, toreaban Manolete, Castella, Marcial Lalanda, ‘El Cid’, Joselito ‘El Gallo’, Talavante, Ignacio Sánchez Mejías y, por supuesto, José Tomás, el artista que ha vuelto para morir. ¿Será hoy? ¿Será ahora? ¿Caerás hoy, maestro? No, José Tomás, fantasma de leyenda, aún tiene muchas pasiones ajenas que despertar, mucha sangre que helar, antes de convertir su cadáver en holocausto para los dioses del arte macabro.
El coro que rodeaba a esta procesión de guitarras, voces desgarradas y astas de toro, era el de los bandoleros de la virtud, aquellos poetas malditos que roban el corazón de las bobas que se dejan engatusar por las loas falsas del terciopelo ajado. Esos son los traidores a la poesía, los alejados de Miguel Hernández y sus nanas de cebolla.
Lo oía. ¿Era él? Sí, lo era sin duda alguna. Narraba la escena Juan Antonio Cebrián, La Radio. Hace ya algunos meses se nos fue cuando menos lo esperábamos. Los que le admiramos no nos podíamos creer que se fuera así, sin despedirse. Por eso hoy, cuando soñé que vivía, cuando me ilusioné con que sentía, su tenue voz me susurró al oído cómo el bosque de las fantasías moría a causa de un ataque de tos.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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¡Que grande es usted, maestro Malavia! Un servidor en su propio blog a veces trata de seguirle los pasos, pero igualarle a usted, es ya una proeza tal que casi se podría llamar sacrilegio.
¡Ole ahí, como diría un andaluz cerrado, ezo me ha guztao muxo, muxo, muxo!
¡Qué suerte!, Miguel Angel, poder hacer esos viajes encantados al más allá que de vez en cuando realizas y donde, a mi juicio, recibes dones especiales que no poseemos el resto de mortales, porque cada vez los relatas por escrito con más magia y lirismo.
Qué maravillas encuentras en esos viajes (¿astrales?). Cómo me gustaría acompañarte...
Mientras tú vivas no morirá ese bosque!!.
Un abrazo
"La Faraona", nombre artístico de Lola Flores (Jerez, 1923- Madrid, 1995), madre de la cantante de pop aflamencado, Rosario Flores (Madrid, 1963), conocida artísticamente como Rosario o "Rosarillo".
Jueves, 31 de mayo
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Ángel Sáez García
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín