
Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) ¿Qué se puede decir de la vida del genial pintor aragonés? ¿Por dónde empezar si nos situamos ante la figura de este español universal?
Sin ánimo de construir pormenorizadamente lo que fue el relato de su biografía, lo mejor es concentrarse en algunos de los pasajes más destacados del personaje. Por ejemplo, ¿cómo vivía él su enfermedad, que no era otra que la sordera? Al fin y al cabo, su caso no fue tan trágico como el de Beethoven, que sólo podía escuchar su propia música en el interior de su mente. Sin embargo, sabemos que debió de resultar muy duro para alguien como él, orgulloso y acostumbrado a relacionarse con lo más granado de la sociedad española de finales del siglo XVIII y principios del XIX. De hecho, en los últimos años de su vida, sólo y abandonado, pintaría sus famosas ‘pinturas negras’, ya en la Quinta del Sordo. Podemos imaginarle allí o en su exilio de Burdeos, rodeado de pinturas siniestras, abominables y con personajes pavorosos. Así sólo se mueren, cada día, poco a poco, los genios con su inigualable personalidad.
Otro de los aspectos más relevantes de su vida fue su condición de pintor de cámara, trabajando para la Casa Real. ¿Qué decir de sus demoledores retratos de Carlos IV (presentado como un bobalicón), María Luisa de Parma (la reina consorte, bien claro queda, era la que de verdad entretejía los hilos del gobierno) o Fernando VII (su rostro despótico no ofrecía dudas)? Con un trazo fino, duro y letal, el artista dejaba meridianamente claro en todos sus retratos cuál era su opinión del inmortalizado. Por cierto, lo que más impresiona de su obra son, tal vez, sus autorretratos. El Goya del final, aislado del mundo, desengañado hasta el extremo, se pinta a sí mismo como una marioneta perdida, sin dueño.
No cabe duda de que el pintor aprovechó su arte para hacer crítica política. Aparte de caricaturizar a los políticos que le producían desprecio, en plena pervivencia de un absolutismo ya en decadencia él apostó claramente por las ideas ilustradas, provenientes de Francia. ¿Podemos imaginar cómo sobrevivió el pintor liberal de unos reyes absolutistas? Y lo más dramático, ¿cómo vivió el artista la Guerra de la Independencia, en la que sus compatriotas luchaban contra los supuestos baluartes de sus ideas, aquellos que nos debían “abrir los ojos y encaminarnos hacia la Luz de la Razón”? Goya no fue un afrancesado más, sino que acabó manteniéndose en el cargo de pintor de cámara... en la corte de José Bonaparte.

Sin embargo, nada de eso impidió al pintor reflejar la tragedia de la guerra. Las imágenes del levantamiento del 2 de mayo y de los fusilamientos del día siguiente en la montaña de Príncipe Pío forman ya parte del imaginario ancestral de esta España nuestra. El rostro de la furia de los que aniquilaban a los mamelucos con cuchillos, la mirada suplicante y horrorizada de los que estaban a punto de ser fusilados por un bloque homogéneo e inerte... marcan la empatía del hombre con su pueblo. Su serie ‘Los desastres de la guerra’ son un alegato brutal en contra de la irracionalidad de la guerra. En esas imágenes, por el contrario, también aparecen sus compatriotas como bárbaros. ¡Qué duro debió de ser ese combate interno entre el amor a la patria y la fidelidad a unos valores e ideas que configuraban su ser!
Y cómo dejar de lado al Goya amante. Él, que se casó con Josefa Bayeu (con la que tuvo una abundante descendencia), hija de uno de sus grandes maestros, Francisco Bayeu, parece ser que fue siempre un Don Juan. Se dice, incluso, que llegó a mantener una relación con la duquesa de Alba. Muchos ríos de tinta han corrido sobre esta hipotética aventura. Para algunos autores, la duquesa es la verdadera musa inmortalizada como ‘La maja vestida’ y ‘La maja desnuda’. ¿Verdad o mito? Tal vez algún día lo sepamos a ciencia cierta. Pasara lo que pasara, la verdad es que la duquesa de Alba murió en 1802 a una prematura edad, contando sólo con 40 años. Entonces se oyeron varias voces que insinuaban que en su muerte habían tenido algo que ver la reina María Luisa y Godoy, celosos de su gran aura popular. Cómo no, cierto o falso, nuestro personaje se vio tocado de cerca por lo extraordinario, en este caso la posible intriga palaciega.
Francisco de Goya ha pasado a la Historia como el gran pintor que fue. Sin embargo, fue mucho más. Y ya es decir, tratándose de un maestro de su categoría. Goya es el contraste, el choque de las pasiones, la confrontación de las ideas, la cercanía al poder, la melancolía, el esplendor, el silencio, el color, la oscuridad, la vida. Goya refleja el alma de un pueblo y de una época que ya pasaron. Goya es España.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
Los comentarios para este post están cerrados.
Nunca he creído en cuestiones astrológicas, con una excepción: es un hecho que los Aries somos cabezotas, y Goya era Aries, lo que ya me hace sentir bastante simpatía por él.
Bromas aparte, hay cuadros suyos inolvidables, y si tuviera que elegir uno, me quedaría con el del perro, que permite hacerse muchas conjeturas sobre qué es lo que ve el pobre animal; (seguramente nada bueno).
Caray, si que estoy enchufada. En vez de reñirme por mis faltas de asistencia casi se me recibe con pancartas.
Es un alto honor para mí y os estoy muy agradecida a todos por ello.
No te preocupes cch que ya he vuelto para apoyarte.
Pues yo creo que ese "peligro" estriba en que puede aparecer "don Ciriaco" y atacar a los defensores de Malavia por considerarlo una inmoralidad.
Un fuerte abrazo a todos
Por cierto, el retrato de Goya que ilustra este artículo no es un autorretrato, sino de Vicente López.
Bienvenida a casa, Solariana.
Si, amiga Solariana, ya echábamos de menos tus únicos y sensibles comentarios.
Un besazo!!
Amiga Solariana, te hemos echado de menos. Algunos, incluso han llegado a decirme que, con tu ausencia "me había quedado solo ante el peligro". No tengo ni idea de a qué peligro se referían pues este blog es un encuentro de amigos, pero sí sé que además de mí todos los demás frecuentadores del espacio maliavante nos sentíamos bastante solos sin ti.
Bienvenida de nuevo. Besos X 1.000
...de las aguas del Danubio, estaba contaminado por el plomo.
Un fuerte abrazo.
Me gustaría comentar algo sobre la enfermedad de Goya, que "sí era otra que la sordera". Aparte de la pérdida de audición, también una especie de locura, de desasosiego interior, de agresividad que lo condujo a realizar sus pinturas negras.
Igualmente le ocurrió a Beethoven, padeció de sordera, pero junto a otros síntomas que casi le hicieron enloquecer. Y qué decir de Van Gogh, se trastornó, se volvió loco y se cortó una oreja ¿por qué se la cortaría?
Puede que no fuera casualidad que Goya pintara en su delirio el terrible cuadro de Saturno devorando a sus hijos, puede que esos monstruos producidos por el sueño de la razón se debieran a una enfermedad conocida hoy como Saturnismo, la misma que también padecieron Beethoven y Van Gogh y que es debida a una intoxicación del organismo por plomo; en el caso de Francisco y de Vincent porque era un componente mineral de las pinturas, y en el de Ludvig porque le encantaba el pescado y, el que solía comer, procedente de las aguas d...
Hace días que no me paso por aquí. He estado un poco débil y sin demasiados ánimos. Ayer me decidí a dar una vuelta por La Hora de la Verdad y bueno, no sé qué me pasó, sentí como un poco de mareo, un desasosiego extraño, algo que me desconcertaba, no lograba situarme...No acertaba a comprender si había entrado en el blog de Malavia o dónde realmente había ingresado. No entendía si se debía a algún trastorno mío o es que el blog de Miguel Angel había sido sustituido por otro. No veía fotos de Sabina, pero sin embargo me parecía su mundo... Me asusté un poco, la verdad, y salí sin atreverme a hacer ningún comentario.
Hoy, que estoy un poco mejor, lo vuelvo a intentar y me encuentro con esta maravilla de artículo, un brillantísimo artículo sobre un gran pintor. Español y uno de los que mayor trascendencia ha tenido en la historia del arte de todos los tiempos.
Has elegido uno de mis cuadros favoritos: Saturno devorando a sus hijos, de las Pinturas Negras.
Grande Malavia
Pues con todo lo grande que fue don Francisco, yo me quedo con el pacifista, aquél que dedicó una serie entera de grabados a "Los desastres de la guerra" (aquella guerra y todas las guerras) No puede haber nada glorioso en que los seres humanos se destrozen mutuamente los cuerpos y las obras de su creación. Es un signo de que la Humanidad se haya aún en una escala inferior de evolución, por mucho que idolatre el poder de la razón...cuyo sueño "produce monstruos".
Jueves, 31 de mayo
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Ángel Sáez García
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín