
Este fin de semana he estado con varios de mis compañeros de facultad en Lanzarote. Y como mis amigos ya saben, me “flipo” con todos los sitios que visito. Pero la verdad es que Lanzarote es especial. Lanzarote es olor a sal, sabor a pescado fresco, piel tostada al sol y degustación de frescas cervezas (esplendorosa la rivalidad entre la ‘Tropical’ y la ‘Dorada’) y ron miel.
Sus paisajes volcánicos, su arena negra, su calor asfixiante, el mar siempre inabarcable, sus rocas de formas inverosímiles, todo ello te transporta a un mundo que no parece terreno. La sequedad del desierto, la pequeñez de sus pueblos, el dominio de la nada, los kilómetros y kilómetros de paisaje virgen y alejado de la perniciosa mano del hombre... Lanzarote es “otra cosa”, única y diferente.
Pero lo mejor es la gente: alegre, sencilla, feliz en lo poco, inmejorable en el trato al visitante, gozadora de la vida y amante de la tranquilidad. El ritmo es otro en las islas. Lejos de la vorágine endiablada de la urbe cosmopolita, Lanzarote es paz, sensibilidad y tradición apegada a la esencia del sentir. El amor a la tierra que les vio nacer es lo que une a todos los canarios.
¿Qué más se puede pedir que el tener a dos horas y media de Madrid tal paraíso en la Tierra? Porque es llegar a la capital y todo es abismalmente diferente. Ruido, prisas, gente de aquí para allá... Sin embargo, qué queréis que os diga, será porque me he acostumbrado al loco frenesí, pero como diría el poeta Sabina, “que me entierren en la tierra en la que viví”.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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Vaya, que el Sr. Malavia esta muy, pero que muy bien relacionado.Si tiene que hacer cualquier desplazamiento a mencionados lugares, llámeme le acompañaré gustoso.
Otro, saludo para ti cch.
Sr. Edu J., en las Antípodas ya le conocen y hacen prácticas de español con este blog aunque no encuentren la palabra "malaviada" en los diccionarios de castellano editados en Nueva Zelanda.
En cuanto a lo del Sol Naciente, estamos en ello, por lo pronto se le ha visto en alguna ocasión en compañía del Embajador japonés en España. Todo llegará, paciencia oriental. Y en la Luna, ya se encargan de estar otros..., menos avispados.
Saludos cordiales Don Edu J.
Joven, es usted un bont viant, tan pronto le encuentro en Lanzarote, como Turquía. Cualquier día me lo encuentro en el pais del sol naciente o en las antípodas o en la Luna. Sólo usted lo sabe
Parece una guía turística. Tío te has flipao.
A don Ciriaco:
pues no, no era Sabina. Era otro andaluz, no de la provincia de Jaén como el poeta del fracaso, sino de la provincia de Córdoba, tierra de filósofos y buenos conocedores del vino y sus verdades "in vinum veritas".
Seguramente en algún post el susodicho cordobés narrará su cuasi aventura enológica canaria que también tiene su enjundia.
¿Ese amigo íntimo no será Joaquín Sabina?
Lamento que sólo hayas bebido cerverza y ron olvidándote de los extraordinarios vinos afrutados de San Bartolomé de Lanzarote, a cuyo servicio estuvo en un tris de trabajar un íntimo amigo tuyo.
Quizá el sabor suave de la uva malvasía y la graduación ligera de los caldos jóvenes eran un impedimento para un buscador de sensaciones fuertes en tierra de volcanes... mmmm
No se yo si tan acostumbrado estás al ritmo de Madrid, con lo que te gusta hacer a tí las cosas en paz y sobre todo tranquilidad...
Porque ya sabes donde fue a morir la mujer de tu amado Don Juan de Borbón.
Has vuelto, sano y salvo, aunque cada vez más loco por Sabina. Síntoma inequívoco de tu descomunal deriva progresista. Pero al menos me alegro muchísimo de que no hayas fallecido en aquellas islas, cosa que empezaba a temer muy seriamente.
Jueves, 31 de mayo
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Ángel Sáez García
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín