
Suena de fondo una oda a la melancolía. En medio de un espacio inexistente, onírico y casi lírico, se deja caer de su pedestal una musa vestida de blanco. Es Najwa Nimri. Lo que parecía una estatua inerte, gélida hasta matar, cobra vida. Abre los ojos y puedo ver abrirse el cielo a través de ellos. Es simplemente magia.

Recientemente, he tenido la ocasión de leer uno de los grandes libros del maestro de los periodistas, el polaco Ryszard Kapuscinski, fallecido hace un año. La obra en cuestión es ‘Un día más con vida’. Se trata de la narración de su experiencia como cronista de guerra en Angola en los meses en que se desarrollaron los enfrentamientos entre las guerrillas autóctonas, que a la vez que luchaban por la independencia de su país, se mataban entre ellas en una cruenta guerra fraticida. Kapuscinski se adentró como nadie para conocer las entrañas de un conflicto que se insertaba como uno más dentro del complejo proceso de descolonización de muchos de los llamados países ‘No Alineados’. Angola, como muchas otras naciones del Tercer Mundo, luchaba por mantener su propia identidad en un mundo que se encontraba dividido, en plena Guerra Fría, en dos grandes bloques: el comunista-soviético y el occidental-capitalista.

Joseph Carey Merrick, que nació en Leicester en 1862 y murió en Londres en 1890, jamás tuvo una vida fácil. La enfermedad hizo que desde los 18 meses de existencia su cuerpo se deformara progresivamente... hasta convertirse en lo que para muchos era un monstruo.

Acabo de leer con gran entusiasmo una carta que el subdirector del rotativo italiano ‘Corriere de la Sera’, Magdi Allam, dirigía ayer a su propio director, apareciendo en la sección de ‘Cartas al Director’. En el escrito, el periodista daba un testimonio de fe impresionante, explicando cómo la noche anterior, en la Vigilia Pascual, había sido bautizado como católico. Baste decir que hasta esa noche era musulmán...

Jesús de Nazaret, el Cordero entregado en holocausto por la Humanidad, ¡ha resucitado! ¡Alabado sea el Cristo redentor!

Esta mañana leía una entrevista realizada a un superviviente judío del campo de concentración de Auschwitz. Y de ella, lo que más me impresionaba, si cabe (dentro del horror que supone que el que entonces era un niño se viera inmerso en tal infierno), era esta frase: “El mayor crimen de los nazis fue eliminar para siempre el nombre de las personas”.

Después de arrojar al suelo con furia las treinta monedas manchadas con sangre, Judas echó a correr. Sin control, hacia ninguna parte. Hasta que llegó al punto marcado por su destino. ¿O no? Junto a un árbol había enrollada una soga. Ya no lo dudó. Cogió la cuerda y tras amarrarla a la rama más fuerte comenzó a enrollársela por el cuello.

Temerosa, Eva Braun, la mujer que por un día (el último) fue la esposa de Hitler, alzó la vista. Frente a ella, omnipotente, Poncio Pilato. El hombre, tocado con una túnica y unas sandalias, le explicó que era el juez de la Historia.

Las imágenes de la policía china reprimiendo brutalmente a los manifestantes en el Tibet (oficialmente hay ya diez muertos) son sólo una muestra más del férreo autoritarismo en el que se encuentra instalada China.
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El alba raya en la ciudad, aún silenciosa ante el amanecer teñido de rojo. María mira a través de la ventana, esperando la respuesta. Su instinto de mujer le dice que éste puede ser el día. Se llevaron a su hijo hace ya cinco días. Sin preguntar, a punta de pistola.

Isabel salió presta, como todos los días, a coger agua del pozo. Antes, esta labor la hacía su hermano mayor, pero desde que tres años atrás éste se fuera a la guerra, ya no habían vuelto a saber nada de él en su casa. Su padre había muerto dos años antes de que esto sucediera. Le echaba mucho de menos. Era bondadoso y muy respetado en el poblado. Además, era fuerte y robusto, llegando incluso a infundir temor a los que habían mantenido algún tipo de querella con él.

Hace hoy ocho años. 12 de marzo de 2000. Mayoría absoluta del PP. Triunfo del aznarismo. Caída del triste Almunia. Zapatero. Gobierno absoluto del PP. Prestige, Nunca Mais, Irak, Bush, Azores, Zapatero “el pancartero”, Yakolev, decretazo, manipulación zapateril, manipulación urdaciesca... 11-M, 12-M, 13-M, 14-M: triunfo zapatiesco. Patada a Aznar en el culo de Rajoy.

Sé que es la Ley y lo acepto, pues son las reglas del juego. Pero ello no es óbice para que me haga las siguientes preguntas: ¿Por qué IU, el tercer partido más votado de España, con 962.834 sufragios, tiene sólo dos diputados? ¿Por qué le han dado esos dos diputados 300.000 votos y el resto, 645.000, no le han valido absolutamente de nada? ¿Por qué UPyD ha tenido un solo diputado, cuando el PNV, con casi los mismos votos ha tenido 6? Ya me respondo yo: por la fatídica Ley D’Hont.

Pasada ya la polvareda electoral, apagados los ruidos del éxtasis entre los victoriosos y con los caídos rumiando en el silencio su desgracia, es el momento de la reflexión sosegada. Así, tengo claro que de todas las sensaciones de la pasada noche me quedo con una: el abrazo que Elvira Fernández, la mujer de Rajoy, le dio a su marido en el balcón de Génova.

Está claro que como futurólogo sólo tengo valor a medias. A menos de tres horas del cierre de las urnas, pronostiqué la victoria de Rajoy y que Rosa Díez obtendría su acta de diputada en el Congreso. Evidentemente, erré en lo primero. El PSOE de Zapatero ha demostrado contar con la confianza de la mayoría de los españoles. La gente ha dejado claro que apoya estatutos como el catalán, negociaciones con los terroristas y modelos educativos como el que resucita a la LOGSE. Muy bien, yo seguiré apoyando otra cosa, pero respeto al máximo el que la mayor parte de los españoles opten por otra cosa.

En la madrugada de la victoria del hombre de la ceja, los cohetes lanzados por la ninfa Ana Belén resuenan en los oídos de un bisoño soñador que había vaticinado el triunfo del hombre de la barba.

A poco menos de tres horas para que se cierren las urnas, me la juego y enuncio mi pronóstico: las elecciones generales de 2008 las va a ganar Mariano Rajoy Brey.

Al final está pasando lo que me temía. Ciertos medios, de uno y otro lado, están tratando de sacar rédito electoral del brutal asesinato de Isaías Carrasco. Menos mal que la sociedad no está respondiendo y estos nauseabundos intentos están quedando en la nada.

Los bastardos de siempre han hecho lo único que saben hacer: matar. Hoy ha sido asesinado en Mondragón el ex concejal socialista vasco Isaías Carrasco. Por la espalda. Destrozándole la cabeza. Su mujer y sus tres hijos sólo pueden verle ya muerto. ¡Que hijos de puta!

La masa espera al líder. El ambiente es magnético, histriónico. La expectación es brutal, como si el gran hombre fuera a decir algo distinto de lo que se espera oír de sus labios. Estamos en el mitin. Uno más para la voz y la cara del partido, para el que después de éste vendrán muchos otros más. Pero es el gran mitin para el que permanece estrujado, anónimo y excitado, en medio de la masa.
Jueves, 31 de mayo
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Ángel Sáez García
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín