
Rayando el alba, paseando por Tirso de Molina, lo vi. Ya no iba hasta arriba de coca, como antes. Eso, esa, que durante tantos años fue su inseparable compañera, su faz inspiradora, la puta droga, eso, esa, ya pasó. En ese momento, como los grandes crápulas que han visto de cerca el rostro de la muerte a causa de los excesos, simplemente volvía a casa borracho. Sonriendo, soñando despierto con los senos, las nalgas, las risas y las confidencias de las putas a las que tanto amó. Así, en pleno orgasmo etílico, en el culmen de la madre de todas las cogorzas, enfiló como pudo el bulevar de los sueños rotos, Calle Melancolía, hasta su casa.
Tras subir las escaleras del Parnaso y franquear la puerta de su pequeña Florencia, besó en la boca a Jimena, su ¿último? amor. Ésta, aún con la risa en el gesto, se apercibió entonces de que su poeta no venía sólo. Le acompañaba Javi Menéndez Flores, escriba genial y gran biógrafo del maestro de Úbeda. Después de trazar el primer perfil sabiniano en ‘Perdonen la tristeza’, el entrevistador de ‘Interviú’acudió a la llamada de su amigo. Joaquín Sabina, la poesía como canción, la palabra como arte, quería que el ‘Flowers’ trazara su biografía definitiva. No una al uso, sino la directa y bestial salida de horas y horas de conversación en Calle Melancolía. De madrugada y con el genio emborrachándose a base de whisky y birras, por supuesto.
De aquellas maravillosas noches, del duelo entre preguntas descarnadas y respuestas viscerales, salió el gran libro que acabo de devorar del tirón: ‘Sabina, en carne viva’ (Ediciones B, 2006). A lo largo de poco más de 400 páginas, escritas primorosamente, me he encontrado frente a frente, en pelota picada, con la esencia de uno de los mitos a los que jamás podré dejar de admirar. El poeta, el escritor, el contador de historias, entra al trapo y lo cuenta absolutamente todo. Habla de su música, sus ídolos, sus amigos, sus enemigos, sus putas, sus excesos, sus mujeres, sus hijas… pero también de política, cultura, ideales, sueños, vida… Mil anécdotas, diez mil golfadas y un millón de aristas que componen el complejo puzzle de una personalidad total.
A veces me cuestiono la causa de la fascinación que este surrealista personaje ejerce sobre mí. ¿Qué me atrae de este cabronazo que representa la antítesis de aquello en lo que yo creo? Entonces cierro los ojos, pongo uno de sus discos y la respuesta brota a raudales. ¿Has sentido alguna vez la magia? Yo la he visto y la he tocado a través de sus alucinantes letras. Letras que ante todo son grandes porque reflejan el inabarcable universo Sabina. A través de ellas se puede ver al niño que en su pueblo sólo vivía para ser mayor. Con ellas puedes ver al calavera que nació al arte en Granada y al que luego se exilió durante siete años en Londres huyendo de Franco y corriendo detrás de una minifalda. Posando los ojos en sus versos ajados y melancólicos puedes verlo en London city viviendo en una casa de okupas, callejeando el Madrid noctámbulo con enanos y travestidos, cortejando galantemente a las putas a las que casi siempre pagaba el doble por pasar un rato sólo de risas. Pero también, a través de su poesía cantada, puedes ver al torero derrotado, que acaba de salir de la depresión postmarichalazo, del horror al escenario, dejando poco a poco el alivio de luto. Que el Dios en el que no cree le mantenga muchos años más alejado de la muerte que tanto teme. Tiene aún demasiadas historias que contarnos…
Pocas cosas tengo en común con Joaquín Sabina, pero sé ver aquello que produce sentimientos en estado puro. Y las letras sinuosas y desgarradas, cantadas con voz rota por este trovador del siglo XXI, me hacen simplemente estremecer.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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No olvidemos que se juzga por la fe y las obras...
Palete: nadie juzga a nadie como tal. No soy yo nadie para condenar a Joaquín Ramón Martínez Sabina. Me parecen condenables sus ideas. Y espero que algún día reflexione sobre su vida, o de cómo ha desperdiciado su vida y reciba el abrazo definitivo de Quien es rico en misericordia.
Ciriaco, no te inclutyo, ni a ti ni a nadie entre los neofariseos, pongo de manifiesto un hecho. Y por supuesto que Jesus no vino al mundo a juzgar la musica de sabina o los vestidos de la adultera, sino su corazón, y ese no lo conocemos ninguno, solo Dios, solo Él. Y por eso no podemos Juzagar a sabina, que por cierto, no es santo de mi devoción.
un saludo cordial y afectuoso.
Palete, el artículo tiene buena calidad literaria. Eso no se lo discute nadie. Ni siquiera los cristianos de miras cortas, los neofariseos entre los que supongo me incluyes. El que me parece lamentable es el protagonista. No por su música, que en su estilo es buena, porque es, sobre todo, personalísima, sino por lo que representa: vicio, perversión y oscuridad.
Con mi afecto,
Horror!!! Miguel Angel córtate un poco, ¡este hombre asusta al miedo!. ¡Pobres prostitutas!, las compadezco.
Pues me gusta el artículo. Me gusta la libertad con la que habla miguel angel. Soy catolico practicante pero a veces cuando leo cosas (copmo aquí) de gente fundamentalista (los nuevos fariseos¡¡¡¡) me reafirmo más en mi idea de que un cristiano no puede ser una persona de miras cortas.No olvideis algunos que nuestro señor vino a juntarse con lo peor de la sociedad, porque donde abundo el pecado abundo la gracia.
Gloria al señor.
Miguel angel, no te cortes, escribe con libertad, que es lo único que tenemos y es el mayor regalo que Dios nos ha hecho.
Le podemos asaltar en plena noche aunque esta vez llame a la "Mucha, Mucha policía. No nos valdría un pacto entre caballeros.
Con permiso de Miguel Angel Malavia, y sin que sirva de precedente, quiero anunciar la inauguración de mi nuevo blog:
http://blogs.quediario.com/el-galeon-de-don-juan-de-austria/posts
¿Cuándo quieres que concertemos una entrevista con Sabina?
Habrá que irle presentando al ubetense degenerado al mayor regenerador de su imagen y quien sabe si de su alma...
Abrazos X 1.000
Sólo es un buen, compositor. La voz y su estilo de vida, dejan mucho que desar (no creo que irse de puta, emborracharse y tomar cocaína, sea un emjemplo para nadie).
Luego arremete contra la iglesia, yo vi el concierto en el Palacio Arzobispal, en el que curiosamente también estaba un joven malacitano (algún día me lo contará) y tiene su casa llena de vírgenes y santos.
En fin todo un personaje, este Sabina.
Por cierto, el libro al que haces referencia, salia Sabina, desnudo, solo con eso ( y además por ser progre), yo no le compro el libro
Ciriaco no censura nada a nadie. Ciriaco critica, azota, invita a las gentes de buena voluntad a instaurar en sus vidas las sanas y santas costumbres. Ciriaco no puede ver la imagen de Sabina.
De repente me ha aparecido la foto, ¿te la ha devuelto Ciriaco o es que mi ordenador la censuraba?
las letras de Sabina me hacen viajar a veraniegas noches en Landete pasando la resaca de la ultima juerga al son de...."y sin embargo.." una y otra vez.A momentos inolvidables en nuestro local con "la del pirata cojo..."de fondo.SABINA GRANDE¡¡¡
PD: Mi disco de nos sobran los motivos(acustico)tambien viajo uno de esos veranos...de que estare hablando? PONGAMOS QUE HABLO DE MADRID¡¡¡¡¡¡
Oye!!!, los amigos de Miguel Angel!, me preocupa el muchacho, no le dejéis solo por las noches en ese Madrid de perdición no sea que se encuentre con Sabina y...En fin, no quiero ni pensarlo.
Joaquín Sabina: Magia Negra y los Siete Pecados Capitales.
En fin..., te salva lo bien que escribes, como a Sabina, que crea o no crea en Dios, si tanto teme a la muerte, se le acerca a pasos agigantados.
¿Se te ha olvidado poner una foto o te la ha confiscado don Ciriaco con la excusa de enseñarte a meterlas en el post?
sabina comprate una isla y pierdete en ella
Comentario: sin comentarios. ¿Redundante paradoja? Como su afición por Sabina
Hace pocos dias Ciriaco y yo ibamos por la calle comentando cuanto tiempo faltaba para que Malavia volviera a escribir sobre Sabina. Echemos cuentas cuanto tiempo faltará ahora hacia un nuevo articulo sobre la prostitucion...
Jueves, 31 de mayo
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Ángel Sáez García
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín