
Todos coincidimos en que es un hecho que lo cristiano está perdiendo fuerza en Europa y, particularmente, en España. Pero es falso el argumento de que, en general, esté descendiendo el sentido religioso en el mundo globalizado. Religiones como el Islam están ganando fuerza (en gran parte, eso sí, por el empuje demográfico de los contextos en los que domina). Y el propio Cristianismo (en cuyo conjunto incluyo a católicos, protestantes y ortodoxos, por supuesto) hace lo mismo en otros continentes, aunque sea de un modo lento pero progresivo.

Estoy pensando ahora mismo en Marta. Sé que ella, en este instante, está tumbada en el viejo sofá de su fría casa. Un café recién hecho es el instrumento que le engaña y le indica a sus venas que el calor que siente es el de su maltrecho corazón. Es mentira y ella lo sabe.

En medio de los grandes fastos y los gestos sencillos y humildes por honrar al Niño Dios que nos ha nacido, ha pasado desapercibido el fallecimiento de uno de los grandes historiadores de este país: Rafael Abella. A sus 91 años murió el día 23 de diciembre en su Barcelona natal.

Eva es una proto-mujer de nuestra hora actual: soltera, independiente, gafas chic, mechas fashion victim, pintalabios hasta para dormir, escote de alucinación. Como “moderna” que es, “pasa” de su familia y de las tradiciones. Eva está ahora mismo asomada a la Gran Vía madrileña. Desde la habitación 114 de un hotel de lujo observa a niños que juegan, ancianos que ven pasar la vida y prostitutas que ejercen en Montera. “La vida sigue igual, por mucho que nos vendan la moto de que hoy es una noche de fiesta”, se dice. Ha pagado “un pastón” para darse “un homenaje” en esta noche “ñoña” en la que la muchedumbre “se deja llevar por la falsa sonrisa, por la apariencia de una felicidad que no se siente”. Va a vivir la Nochebuena sola. “Tan ricamente”, afirma con un inequívoco gesto lacónico.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.

Hoy se ha hecho público un estremecedor testimonio: el de la familia (su mujer y sus cinco hijos) de Ignacio Uría, la última víctima de la corrosiva y asesina ETA. Repito, me parece brutal. Y muy acertado. Muestran su repulsa de la violencia y echan en cara la vileza de aquellos que no han dado el paso de condenar el asesinato de una persona inocente. Sin embargo, y quiero que esto se entienda, creo que falta algo.

Soledad era una chica normal. Algo tímida y retraída, de ojos saltones y compactas facciones. Siempre pensó que sus principios eran sólidos e inquebrantables. Se sabía buena persona y no quería pasar por encima de nadie. Hasta que consiguió el trabajo que tanto quería... y todo cambió.

Apoyada en el borde de la ventana que culminaba la oscurecida calle, la ninfa de trémulas caderas, postró la mirada perdida en lo que se fue. Sus ojazos azules, tapados levemente por un flequillo descarado, seguían el camino que luchaba por alcanzar lo que habría de llegar. En medio de la refriega, cansada su alma de debates insondables, se abandonó en el placer prohibido por la maldita prescripción médica.

Queda hora y media para que comience a rodar el balón en el Camp Nou. Estoy leyendo el periódico, escuchando la radio... y sólo observo derrotismo en los madridistas. “El Real Madrid no puede ganar al Barça”, “nos va a caer una goleada”... ¿eso lo dice un madridista? ¿Por qué?

Puesto que, pese a su interés, no lo he visto en demasiados sitios, reproduzco aquí el comunicado de Benedicto XVI en el que se despide del fallecido Alexis II, Patriarca de Moscú:

Parecía una misión imposible. El liberticida Joan Tardá, llevado por su diatriba del odio, acababa de clamar por la muerte del Rey de España. La solución sólo podía estar en un grupo de veinteañeros casi treintañeros, estudiantes de Periodismo en la Carlos III. En una noche de farra, en una discoteque de las de antaño.
/Adam%20Freeland%20-%20The%20Hate%20EP%20(EP).jpg)
No acostumbro a leer el blog del señor De la Cigoña. No me gusta. Me parece aburridísimo (lo siento, los chismorreos de portera no me van) y mal escrito. Pero, lo más importante, no me gusta porque me escandaliza la imagen que promueve de la Iglesia. Una Iglesia excluyente, rancia, prepotente, antihumanista... No, esa no es la Iglesia. Esa es “su” Iglesia y la de muchos como él, que jalean sus barbaridades. Por cierto, digan lo que digan, no me dirijo a su persona “desde la progresía” o la “anti-Iglesia”, como dirían algunos de sus fanáticos seguidores. Quien me conoce, sabe muy bien que le hablo “desde dentro” (atendiéndome a su grotesco vocabulario) y que defiendo los valores cristianos que siempre nos recuerda la Iglesia, en la mal llamada ortodoxia. No, yo no soy de Redes Cristianas. No, no comulgo en absoluto con ciertas “voces proféticas”, como la de José María Castillo.

Pareciera como si últimamente se hubiera instaurado en este país un concurso entre ciertos personajes públicos para ver quién dice la mayor aberración. ¿Será así? Aquí os presento una selección de recientes frases antológicas desde el punto de vista de la negritud del alma. ¿Alguien da más? A falta de una barbaridad de última hora, ¿quién gana este esperpéntico concurso, amigo lector? Estos son los aspirantes:

No soy quién para dar lecciones a nadie, pero me asquea cuando ciertos cristianos afirman que la forma de defender nuestra fe es con un tono duro, dejando “las cosas claras” y marcando “las distancias” con los “enemigos”.

Se acaba de hacer público que en España, en 2007, se practicaron 120.000 abortos, un 10% más que el año anterior. ¿Qué hacer ante semejante drama? Creo que está todo dicho por parte de los defensores de la vida. Manifestaciones, discursos, proclamas... todo con tal de defender el derecho a vivir por parte de la criatura más indefensa. Pero nada sirve. ¿Qué hacer, entonces?

Noche profunda en Las Ventas. El coso está vacío. Pero hay función, y de las inolvidables. Max Estrella, el bohemio poeta al que la ceguera hizo ver con evidente clarividencia su estado de postración, llora su olvido mientras yace en la arena. Don Latino de Hispalis, su fiel y desleal perro guardián, le acaba de robar la cartera con el dinero de la esperanza. Comienza a llover. Sale al ruedo el primero de la madrugada.

En la noche sevillana, el bar más castizo de Triana albergaba los estertores de un Don Juan Tenorio que, tirado en el suelo, echaba las tripas en un vómito infernal. Las pastillas de éxtasis habían hecho mella en su profunda melancolía. Sólo y aterrado, quería terminar con la agonía de una mala vida por la vía del suicidio. La turba veía con impavidez su muerte. En medio de la multitud, estaba sólo. ¿Sólo? “Jamás”, gritó Doña Inés, que tapaba la blancura sepulcral de su rostro bajo un manto de maquillaje azul y botas de tacón. La musa de la verdad apartó a los bulliciosos y se arrodilló ante el caído.

Él era el ídolo de la afición. Un delantero a la antigua usanza: su disparo con la diestra (jamás tocó un solo balón con la zurda) era duro, brutal, demoledor, zafio, corrosivo, indigno, inmoral. La grada lo alababa sin cesar, hiciera lo que hiciera. Y él correspondía como la auténtica estrella que era: con arrogancia, engreimiento, endiosamiento.

Al entrar esta tarde en la portada de Periodista Digital, la escogida como noticia principal me llamaba enormemente la atención. Su titular decía así: “Se busca mujer o gay para suceder a ZP en 2012”. En la ¿entradilla? de la ¿información? (ausencia total de fuentes, especulación en estado puro, sensacionalismo a raudales...) se decía que el presidente del Gobierno había decidido no presentarse a la reelección en 2012 y que tenía claro que el mejor perfil para figurar de candidato a la presidencia por el PSOE había de ser “una mujer o un gay”. Para, inmediatamente, por la propia cosecha del redactor de la noticia, oferecer algunos nombres: Carme Chacón, María Teresa Fernández de la Vega... ¡y Miguel Sebastián!

¡Vamos, soldados! Arriba las raquetas, las bicicletas y los balones. Los pérfidos miembros de Gabacholindansky nos han desafiado. Pero no saben a quienes han lanzado el guante a la cara... ¡Somos españoles!

¿Qué es la vida? Ufff, ¿bailas?, azul especiado, glocalización, hirsuto por preferencia, madera reseca a la par que dulce, ¡mamma mía!, Monica Bellucci, la niebla en la verbena, declaración letal por ser la respuesta inicial y que ya deja sin esperanzas, ¿no? ¡Yes, we can!

Ayer viví uno de los momentos más felices de mi vida, sin exageración. Cuando hace siete años comencé a ser catequista, siempre pensé con ilusión en lo que sería este día: el de la recepción del sacramento de la Confirmación por mi grupo. Y llegó ayer. Y fue, sencillamente, redondo. Junto a mi gran amigo Félix, hemos tenido el orgullo, en estos tres años de catequesis para confirmandos, de hablar de Dios a “nuestras chicas”: Ana, Bea, Marta, Mari Mar, Ana, Lorena e Inma. Muchos se quedaron por el camino, terminando por cansarse de las “chapas” que les metíamos mi acólito y yo. Ayer me acordé mucho de gente como María, Marta o “los terroristas” (unos crápulas con alas de ángel y mirada de demonios picarescos que nos boicoteaban cualquier intento de ponernos serios).

El bullicio expectante del respetable ensordeció cuando la terna de las letras saltó al ruedo: Luis María Anson, Alfonso Ussía y G. K. Chesterton, salieron decididos a dar la vida por el arte en la plaza del marqués de Sade. Los periodistas monárquicos hispanos salían fumando en pipa, con el gesto fingidamente sonriente, disputando sobre cuál era la tenista a la que le sentaba mejor la minifalda. El british, con la mirada mística a la par que burlona, dilucidaba el modo en el hombre que fue jueves abandonó el Consejo Mundial Anarquista para ingresar en las hordas de la conversión petrina.

Para los que tengan el ABC de hoy, en su edición madrileña. Les pido que acudan a la página 50, en Local. Allí, en una media, hay tres noticias breves. Aquí están los titulares de las dos primeras:

¡Habemus Obama! Antes de comentar nada, quiero recordar un texto que escribí el pasado 4 de abril, cuando se cumplían 40 años del asesinato de Luther King. Sin gente como él, el hito histórico que se acaba de producir en EEUU no hubiera sido posible. En su homenaje, expongo otra vez aquí lo que entonces comenté:

Aunque en mi anterior artículo pretendía iniciar un debate sobre el, a mi juicio indudable, ataque organizado contra la Monarquía Parlamentaria de todos, las embestidas ciriaqueñas acabaron reduciendo la discusión a la etapa precedente: el Franquismo. Mi amigo y gran azote, me echaba en cara que “mi apasionamiento como periodista” me impedía enjuiciar al Régimen de Franco “con la debida moderación del historiador”. En primer lugar, aclaro que no soy, en absoluto, historiador. Soy licenciado en Historia por la Universidad de Alcalá de Henares (teniendo como compañero de estudios, entre otros, al “exiliado en Málaga”, a la Bandera de Adiós Ayer, al Demonio del Mediodía, a Bsk on tour o al capo Edu J., todos ellos comentaristas de este blog). Pero lo de historiador queda sólo para los que han dedicado su vida a un periodo concreto, escribiendo libros e investigando las fuentes primarias. No es mi caso. Yo, simplemente, soy un apasionado de la Historia Contemporánea de España que me he documentado con todo tipo de lecturas de ese tema por simple afición. Y desde esa condición opino, no desde ninguna otra apegada a la esfera de lo científico.

La tradición cainita de España es suicida. Es así, nos aburrimos de la tranquilidad; nos va la marcha. En la Monarquía Parlamentaria de Juan Carlos I gozamos de una época sin parangón en cuanto a libertades y desarrollo en comparación con cualquier otro periodo de nuestra Historia. Y mucho más teniendo como referente la etapa precedente: la dictadura militar de Franco; un régimen autoritario y policial que elevaba a la élite a una minoría representante de la media España superviviente de una sangrante guerra fraticida.

Al entrar en la estancia en la que el eco huele a vacío, sólo se escucha el silencio. Parece que te vas a asfixiar, hasta que ella viene a tu auxilio. Es entonces cuando la sangre retoma el surco constante de tus venas y el color rojo vuelve a tus mejillas. Es entonces cuando, de fondo, poco a poco, se empieza a abrir paso la copla desgarrada de una negra agitanada que nació en Mallorca.

Fue en Somalia. Ayer. En el siglo XXI. Asha, amordazada, entró a base de golpes, bastonazos, escupitajos e insultos al cadalso: la plaza de la portuaria Kismayu. La turba clamaba por el justo castigo a infringir a la que había pecado con el crimen del adulterio. La ley paralela, la irreligiosa de unos barbudos, es la que rige en el mundo de lo abominable. Para disfrute de los que poblaban ayer el recinto público. Para silencio y oprobio del resto del mundo. ¿Lo veremos hoy en las noticias?

En las sillas de la muerte estaban sentados los siguientes suicidas: Manuel, un fontanero arruinado que buscaba un pelotazo salvador; Sara, una pintora que sólo deseaba morir; y Gonzalo de Paula, un conde hedonista y aventurero que sólo deseaba vivir nuevas sandeces. De testigo, tratando de evitar la tragedia, Don Esteban, un sacerdote jubilado que vigilaba la salud del noble desde que era un adolescente malcriado y se lo encargó la vetusta condesa madre.

Un pueblo cualquiera en un día cualquiera. Eso sí, la estación: verano; la hora: las cinco de la madrugada. Cuando Tomás salió al descampado, cubata en mano, miró a toda prisa en busca de un rincón escondido en el que poder mear. Eran las fiestas de la Virgen del Carmen, y la verbena estaba hasta los topes. La mayoría eran “extranjeros”, como él, que venían de Madrid o Barcelona, a donde sus padres se marcharon poco antes de que ellos nacieran.

Un gato con la cabeza aplastada yace sobre la carretera, saltando su sangre a chorrillos depresivos y menguantes. Una anciana sale a recoger la basura, harta de estar sola, por el simple hecho de recibir la niebla de la calle. Un quinceañera está sentada en la sala de espera de una clínica abortista. Está aterrada: tiembla de frío y de miedo y de dudas y de odio, pensando en el hijoputa que la preñó y para el que hoy ya no es ayer.

Mientras esperaba esta tarde en un pasillo de la universitas, libro de Sabina en mano, observaba un folleto que convocaba a un maratón de besos. Cuando de repente, una mujer que sobrepasaba holgadamente la cincuentena se acercó y me preguntó qué era aquello que miraba. Sorprendido, le dije que era simple “publicidad” (no era cuestión de contarle lo sugestiva que me parecía la foto del papel). Aún así, ella insistió en verla, por lo que se la regalé.

‘Madrid me mata’, decía aquél. ¿Madrid cómo sinónimo de muerte? Imposible: Madrid es la vida; jodida, fría, aterradora, brutal, despiadada... pero la vida. Madrid es una mujer que se arrastra en el vagón del metro pidiendo misericordia; Madrid es la calle del Carmen, con sus surfistas, sus apologetas del cambio climático recaudando firmas, su iglesia humeante de incienso y fe, los peligrosos aseos masculinos en el Fnac, los mariachis, los violines, la voz a capella de un mañico calvo cantando jotas a la Pilarica...

Ayer por la mañana ya había oído hablar en la prensa de la constitución en Madrid de una asociación de inmigrantes africanos sin papeles, lo que me admiró de la valentía (consecuencia de la desesperación, lo sé) de unas personas que daban la cara públicamente en la defensa de sus derechos. ¿La consecuencia de ser públicos? Por desgracia, el conocimiento por parte de la policía de su situación de ilegalidad. ¿El precio? Ayer mismo, tras la rueda de prensa, uno de ellos fue arrestado.

Hoy seré muy breve. Sólo quiero dejar una reflexión acerca de la polémica frase de Rajoy según la cual definió el desfile militar de la Fiesta Nacional como un “coñazo”. Muy bien, tras la frase de marras (pillada, por cierto, en el descuido de una conversación privada), todo el mundo se ha rasgado las vestiduras criticando al “falso” del líder de la oposición. Nada que objetar.

Hoy se ha confirmado algo que muchos venían anunciado desde hace tiempo: Don Jesús Catalá abandona Alcalá de Henares y será el nuevo pastor de los malagueños. Supongo que hoy es un día muy especial para usted, pues al fin y al cabo abandona una diócesis en la que ha vivido una parte muy importante de su vocación sacerdotal. Alcalá de Henares. Mi diócesis.

Acción: Acaba de hacerse público que 50 de los banqueros y empresarios más importantes de este país cuentan en sus hogares con personas negras, traídas directamente de Angola, que emplean como esclavos en sus hogares. Privados de toda libertad y sin ningún tipo de derecho, los negros limpian, cocinan y bañan a sus hijos. En caso de que alguno de ellos no cumpla apropiadamente con algunas de sus obligaciones... latigazos hasta decir basta. O hasta morir. Su remuneración: evidentemente, cero.

Javi no sabía muy bien qué hacía allí y cómo se había dejado convencer por sus compañeros de trabajo. Ese día se había hecho tarde por el inventario y él estaba realmente cansado. Pero cuando Juan y Sebas le dijeron que se fuera con ellos a tomar una copa “y lo que se terciara después”, se animó rápidamente, pues no quería acostarse y volverse a despertar para ir nuevamente al trabajo. Necesitaba “cambiar el chip”, y para ello nada mejor que algo de marcha, de las “emociones fuertes” prometidas por sus compañeros; de los que intuía por sus cuchicheos que tramaban “alguna” a sus espaldas. Aunque no le importaba lo más mínimo, pues presentía que le iba a gustar conociendo a ese par de golfos.

Ayer comenzó en Alcalá de Henares el I Congreso sobre la Familia que celebra la diócesis en su joven historia. Tras su inauguración a cargo del obispo local, Jesús Catalá, los cerca de 400 asistentes que allí nos concentramos escuchamos una interesante conferencia del cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, que giró en torno al matrimonio.

La noche caía ceñida sobre Estambul, la puerta monumental al mundo de la sabiduría incensada. El silencio era tal que hacía daño a los oídos. Todos los de túnica y barba dormían plácidamente, en espera de la oración mahometana al albor de la primera luz. Hasta que algo rompió la paz. ¿Algo? ¿Alguien? No se puede asegurar a ciencia cierta, pero unos femeninos ojos negros envueltos en un pañuelo dirían más tarde que lo que acabó con el nirvana mágico fue una voz golfa, crápula, que se reía a carcajadas. “Todas las noches son noches de fiesta... para Chavelita y para mí”, gritaba el poeta canalla del brazo de una hembra de tez arrugada, traje apaisado y dos pistolones arraigados en la cintura. Sí, eran Joaquín Sabina y Chavela Vargas... llegados directamente desde Madrid, siempre Madrid.

Cuando en 1989 cayó el muro en la fría Berlín, muchos vieron ahí el hito que marcaba el fin de una época: la muerte del comunismo. El liberalismo capitalista, el sistema del vencedor de la Guerra Fría, los EEUU de Norteamérica, parecía erigirse en la estructura definitivamente hegemónica a nivel mundial. Sus partidarios afirmaban orgullosos que tal sistema político, social, ideológico y económico era ya inamovible. Francis Fukuyama sentenció el dictamen definitivo: “La Historia ha terminado”.

Ahora que más de uno (y no pienso en ningún juez) disfruta recreándose en el revanchismo de nuestra trágica Guerra Civil, os propongo algo a los amigos que estáis leyendo este escrito. ¿Y si contamos un episodio positivo de la guerra cainita? Sí, fue el gran cáncer que definitivamente jodió España. Pero... ¿y si en vez de hablar de “masones comeniños”, “curas violadores”, “comunistas terroristas” o “falangistas depredadores”, cada uno de vosotros deja aquí el recuerdo o la invención de una historia digna de hacerte orgulloso de ser humano? Se aceptan retazos, imágenes, destellos... lo que sea. Pero positivos. Siempre positivos. Aquí va el mío:

Por salud mental, no suelo leer el blog en Periodista Digital de Pedro Fernández Barbadillo. Sinceramente, con un Federico Jiménez Losantos ya tenemos bastante. Y puestos a elegir, prefiero el original a una copia.

Fue una gran noche. ¿La recuerdas? ¡¿Cómo que no?! ¡¿Cómo no vas a recordar el garito aquél?! Creíamos que era un after, pero en seguida nos dimos cuenta de que era otra cosa...

Era ya la profunda anochecida. En un ambiente fantasmagórico, casi sepulcral, me encontraba en un monte. Sólo. Pero no tenía miedo. Sin saber el qué, había algo que me hacía presentir que nada malo me podía pasar, que estaba allí, en ese lugar tan irreal, para presenciar algo maravilloso. Hasta que lo vi.

La cita la dijo la otra noche en la tertulia conspirativa aquél a quien unos llaman Sandokán y otros Yasser Arafat: “En estos tiempos de crisis general, con la economía por los suelos, sólo queda una roca a la que apegarse. Eso sí, si Ciriaco de Málaga también cae, entonces ya no hay esperanza; el sistema global se derrumba”.

De verdad que no lo entiendo. Hay gente que parece que sería capaz de vender su alma al diablo con tal de que le dejen comentarios en su blog. Por favor, ¿a tanto llega el ego? ¿Les va la vida en ello? ¿Se dicen cristianos y no les importa mentir sobre Cristo para crear polémica y ser leídos?
Las palabras de Benedicto XVI en París en el sentido de que la laicidad, en sí misma, “no entra en contradicción con la fe”, me parecen un mensaje claro para los que, dentro de la propia Iglesia, buscando su defensa (a su modo), echan en cara al Estado que a veces no reconoce la “prioritaria” posición de ésta en el seno de la sociedad. Y ello no debe de extrañar a nadie. Desde que tras el Vaticano II la Iglesia dejara claro que su separación con el Estado debía de ser total, a muchos les costó aceptarlo (y si no que se lo digan a Pablo VI o al cardenal Tarancón, que sufrieron en nuestro país el rechazo de los que estaban muy a gusto bajo el amparo de la oficialidad estatal), pero a la larga parecía un asunto superado.

Puesto que en ciertos espacios en los que he colgado escritos míos sobre la tauromaquia no han tardado en tacharme de “bárbaro” e “incoherente”, por estar “en contra del aborto y a favor de los toros”, explico brevemente el porqué de mi afición al arte de Cúchares.

Maestro, me dirijo a ti para presentarte mis respetos. Por desgracia, nunca te vi torear, pero mi padre me ha dicho que eras realmente bueno. La pena es que, lo más seguro, no habría sabido de ti de no haber sido por la brutalidad acaecida contigo hace unos días. Da asco hasta decirlo, pues me cuesta creer cómo hay miserables de tal calibre que no dudaron en profanar tu tumba. Intentaron sacar tu cuerpo del ataúd, pero no pudieron. En “compensación”, les bastó con arrancar tu busto de mármol, llenar tu sepulcro de pintura roja y grafitear en él su frase más habitual: “Toreros asesinos”. Se llaman antitaurinos. Pero para mí lo único que son es unos hijos de puta.

Reconozco que a mí me hace mucha gracia la palabra carca. No sé por qué, pero en el fondo veo en un carca a alguien anquilosado en un tiempo pasado, que sabe que ya no volverá. Y por eso mismo, por lo que tiene de ingenuo o idealista, cuando escucho que alguien se define así, una sonrisa sale espontánea de mis labios.

A uno, que siempre se ha considerado un patriota, hay ciertos días en los que no le queda más remedio que preguntarse: ¿Pero este es mi país? ¿Esto es España?
Acabo de darme cuenta. ¿Cómo ha podido llevar un año y medio de vida ‘La hora de la verdad’ y no estar presente uno de mis fragmentos cinematográficos favoritos? Pertenece a ‘Volver’, una de las grandes películas del manchego inmortal. Lo tiene todo: el genio de Almodóvar, la belleza de Penélope Cruz (durante años fue mi musa favorita, por lo que dentro de poco tendrá su propio escrito en uno de mis rincones preferidos de este espacio digital), la pasión de una Carmen Maura sufriente por el amor de su hija y la voz rota de Estrella Morente... ¿Se puede pedir más? Sí, que me calle y os deje disfrutando de esta maravillosa escena. Para mí, la escena perfecta.

Esta mañana he tenido la suerte de realizar una entrevista a una misionera en la India acerca de los trágicos acontecimientos de estos días. Jamás olvidaré su profundo y auténtico testimonio de fe. Es ya anciana (lleva bastante más de la mitad de su vida en la India), ha visto atrocidades (otros igual que ella han sido quemados, apaleados y violados estos días), ha pasado penurias... ¡pero es arrebatadoramente feliz!

¿Quién ha dicho que Nerón ha muerto? ¿Cómo que Diocleciano ya no está entre los vivos? Si todo el mundo sabe que Nerón vive en China y Diocleciano en la India... ¿No ve la gente los telediarios ni lee los periódicos (a pesar de que ciertas noticias, como éstas, no ocupen el espacio que deberían tener)? Los que fueran azotes del cristianismo hoy muestran aún más odio al Crucificado y aplastan a sus discípulos del siglo XXI.

Sumergido en un profundo sueño acabo de ser secuestrado por el apabullante poder del genio malévolo. A base de bandazos, arrastrándome de un lado a otro, de un estado a otro, me hace revivir algunos de los pasajes que han conformado lo que es mi vida. Con una autoridad desconocida para un cantamañanas como yo, sus órdenes suenan así:

Ayer, entre las tres y media y las seis de la tarde, sucedió todo. Reunidos en torno a una mesa de madera, con sillas de campamento militar, cuatro jóvenes de pasado oscuro y presente más que dudoso, comieron pollo empanado con chips. Los comensales que ocupaban las mesas vecinas en restaurante tan poco lujoso, estaban aterrados. Presa del pánico, alguno de ellos acudió con urgencia al retrete. Vomitó.

Se dice de él que es el mejor cantaor de todos los tiempos, que revolucionó el flamenco en todos los sentidos, que marcó una época y que nunca la historia nos dará alguien como él. Como José Monje, más conocido como el Camarón de la Isla. Estas líneas van dedicadas a él, siendo el primer relato conjunto escrito con mi gran amiga landetera, Sara López Hernández. O lo que es lo mismo, mi oveji.

Esperanza... ¡qué palabra tan bella! Aunque a veces su significado esté ligado a otros sentimientos igual de apasionados, pero más cercanos al abismo: angustia, sufrimiento, agonía. Así, siempre es la luz en medio de la oscuridad, el faro en la tiniebla, en la bruma que todo acapara. ¿Todo? No, la luz, débil o resplandeciente, siempre vive. Esperanza, el hilo cada vez más fino, pero que nunca se rompe. La espera con fe. Porque sin fe, entonces sí, la oscuridad es total.

Levántate y anda, blog adormecido. Tras unos días de parón y necesario descanso, se me acabaron las vacaciones y retorno a la vida diaria. Y a La hora de la verdad, mi olvidado espacio de desfogos en el que me reúno con algunos de mis amigos. ¿Dónde he estado? En la playa... y en un lugar recóndito, al otro lado de la civilización: Landete. Sí, mi pueblo, ese oasis de fantasía alucinada. Si alguna vez lo buscas está en Cuenca, a 100 kilómetros de la capital, ya en la frontera con Valencia. Pero ten cuidado, es peligroso. Bajo ese nombre entrañable e ingenuo se esconde un lugar oscuro, no apto para vigías del orden establecido. Ciriaco de Málaga, no lo seas de Landete. O perecerás.
Dicen que hoy se van de verdad, que esta noche dan su último concierto en el Madison Square Garden de Nueva York... ¿Será verdad? De todas formas da igual. Jamás, jamás se irán. Yo los vi hace un mes en el Rock in Río que tuvo lugar en Arganda, donde vivo. Y lo sé, jamás se irán. ¿Cómo podré olvidar el instante preciso en el que cantaron Roxanne o Message in a bottle?
Atención, que el mundo entero retenga la respiración: Acaba de desatarse un golpe de estado en EEUU. Hace apenas dos horas, un grupo de militares ha entrado por la fuerza y acaba de arrestar al Jefe de Estado, George W. Bush. La televisión nacional mantiene desde entonces cortada la señal. Según fuentes oficiosas, esta acción puede haber sido auspiciada por altos mandos militares destituidos en días pasados por el Gobierno. A esta hora ya se empiezan a hacer públicas las primeras reacciones. Un portavoz presidencial ha calificado el acto de “golpe de estado contra la legitimidad”. El miedo y el caos son los sentimientos que afloran en una conmocionada sociedad estadounidense… y mundial. Estamos a la espera de novedades.

Existen días únicos en los que el viento sopla bravamente, con un ansia y una dureza descomunales. Es en esos días en los que todo puede pasar. En los que la fuerza sobrenatural e invisible te levanta del suelo y te lleva a la otra frontera. Sí, puedes estar tomándote un chato de vino en la terraza de cualquier bareto madrileño... y acabar en Finlandia. ¿No lo has probado nunca? Es maravilloso.

Cuando escucho esta pregunta algo se me mueve en las entrañas y me supera la explosión: “¿Cómo que qué es el Arte?”, grito, clamo. El Arte es...
Hoy vivimos en un mundo de sin sentidos, que tiembla, se estremece, se desgarra de sufrimiento en muchos, demasiados sitios. Hoy necesito clamar:

23 de septiembre de 1973. Chile, su amado Chile, se desangra en una bola de fuego que desgarra sus entrañas. El Golpe se cierne en lo que ya se presenta como una horrible matanza. Pablo Neruda, el poeta de la gente, yace consumido por la enfermedad, que le lleva muriendo varios días. Para el que ya no hay luz es para Salvador Allende, su esperanza y la de muchos otros compatriotas, felices al fin de que no gobernaran ‘los de siempre’. Hasta que llegó el 11 de septiembre, la antesala fúnebre del 23. Hasta que llegó el Golpe... hasta que llegó el olor a sangre quemada.

¿Qué más se puede pedir de una ciudad cuyas piedras han albergado los pasos de Isabel la Católica, Cristóbal Colón, Felipe II, Cervantes o Zorrilla? ¿Qué más se puede pedir a una villa que fue el altar que iluminó por primera vez el rostro de la que algún día habrá de ser mi mujer? Sí, se le puede exigir algo más. Que abra su esencia para ella y para mí, solo para nosotros, y nos depare un fin de semana digno de quedar grabado en la eternidad. Como ha hecho estos días atrás...

Corro, vuelo, llego
Miro
A izquierda y derecha
¿Dónde es?
... aquí
Donde huele a...
¿Socorros con arroz?
¿Consuelo en la vid?
No, ya lo sé
A la conversión damasca

La oscuridad era cada vez más palpable. Se diría que aquella noche, sin estrellas, era casi hiriente a la vista. O al menos así se lo parecía a Samu, ciego como estaba. Allí, apoyado sobre la tapia del cementerio, se metía el último pico junto al ‘Chiki’, su camellito del deseo quebrado.

En este mundo que nos ha tocado vivir, todo se presenta como aparente, relativo. Por desgracia, cada vez son menos los que creen en la existencia de la Verdad. Sí, así, con mayúsculas. Pero no hay duda de que gran parte de esta situación se debe a la forma en que los hechos son presentados a la sociedad, a la masa.

He estado en ciudades que me han dejado maravillado: Roma, Florencia, Asís, Lisboa, Estambul, Bruselas... pero siempre he tenido claro cuál es el lugar que necesariamente he de pisar alguna vez. Jerusalem, Yerushalayim, al-Quds... Jerusalén.

La imagen difundida hoy en la portada de todos los periódicos pone los pelos de punta. Pero en este caso por un estremecimiento a flor de piel, de los que conmueven las entrañas. De espaldas, caminando como dos buenos amigos, Juan Carlos I y Adolfo Suárez. El baluarte de la Transición y el patrón que condujo a buen puerto ese difícil barco. Se trata de un momento histórico, digno de quedar grabado a fuego y lino en el ajuar de la Historia de España. Al fin y al cabo, se trata del reencuentro del Rey y el primer presidente de gobierno de nuestra reciente democracia.

Tras su última “hazaña”, el criminal estaba realmente satisfecho. Volver con la cantinela de la huelga de hambre a dos semanas de salir en libertad era, como a él le gustaba repetir, “para tocar los cojones”. Ya era media noche y estaba francamente cansado después de un larguísimo día dedicado a pensar única y exclusivamente en cómo causar más daño a la sociedad que le rodeaba. “La puta España”, como solía refunfuñar entre dientes ajados de los que chorreaba sangre. O al menos así le gustaba a él imaginarse.
Esta imagen y esta frase sirvieron hace cuatro meses para que muchas personas creyeran en lo que se les prometía. Les dieron un motivo de esperanza, les pidieron confianza. Los “ideólogos” del cartel tachaban de “antipatriotas” a los que hablaban de crisis, pedían optimismo a la sociedad… Lo mismo que hoy. Pero con una diferencia: Miles y miles de personas de carne y hueso que antes tenían trabajo hoy están en el paro. Esa es la puñetera realidad, señor Zapatero. Qué quieren que les diga, pero hoy veo este cartel y me parece siniestro…

Con asombro y estupor leo los titulares de varios medios que, como si tal cosa, afirman que “Sarkozy pedirá a los irlandeses que voten por segunda vez”. ¿Pero quién se ha creído este señor que es? Y yo que hace un año pedía un Sarkozy en nuestra tierra hispana... y resulta que en vez del presidente de una República es un imperator del siglo XXI. Oiga, que eso del autoritarismo ya no se lleva en Europa...

Jamás olvidaré ese maldito día. Eran las seis de la mañana y salí corriendo del portal de casa, pues llegaba tarde al trabajo. Sin embargo, cuando apenas había cruzado la esquina de la calle, retumbó el suelo y caí de bruces contra el mismo.

Dos de mayo de 2008. Los franceses han tomado nuevamente la patria. Pero a diferencia de 1808, no son las costureras, las fulanas y los manolos los que defienden su tierra y su libertad, sino que hoy son los artistas los que dicen ‘Stop’ al gabacho invasor. El Pueblo en hoguera de venganza ha dejado paso al sector sin sindicar que se pone el dedo índice sobre la ceja, pidiendo el sufragio para un zapatero sin zapatos.

Fue un 13 de julio de 2008. En la ciudad que para mí, odiada y amada a medias, siempre será el lugar en el que de por vida querré estar. Pongamos que hablo de Madrid. Y ella. Recental, sublime, alucinante, increíble. Musa. Mariza. ¿Cabe mayor conjunción de armonía que Mariza en Madrid, haciendo temblar a Madrid? Pues los que ayer por la noche estuvimos en el Patio del Conde Duque, estremeciéndonos ante el estupor del fado, sabemos que no hay nada que lo supere. ¿Nada? Bueno sí, el día que Mariza baile flamenco, muy despacio, a la vez que cierre los ojos cantando como un trueno un fado roto, ese día... ese día será el fin: la culminación del arte.
Finalizado el congreso del PP en el País Vasco he comprobado con desagrado que uno de los argumentos utilizados por algunos (sobretodo desde varios medios de comunicación) para criticar la actual situación del PP, era echar en cara la posición de María San Gil (y Ortega Lara), dando a entender que quien no esté con ella en este tema está traicionando unos principios fundamentales. Lo he dicho muchas veces y lo repetiré las que haga falta: María San Gil y Rosa Díez son mis referentes en política, mi esperanza de que la política es algo más que una fórmula de medrar hasta el poder. Ellas, en sí mismas, representan los valores con los que me identifico: libertad, democracia y lucha hasta el fin contra la lacra de ETA.

Y como lo prometido es deuda, aquí está nuestro relato. Ha sido un juego en el que he disfrutado mucho, al igual que espero que lo hayáis hecho también vosotros. Es una historia elaborada por nueve plumas diferentes, a base de tirones y cambios de ritmo espectaculares. Es un poco (o bastante) loca, pero creo que precisamente eso es lo que, por encima del valor literario que pueda tener o no, importa de verdad. Hemos sido nueve amigos que hemos contado una misma historia, quedando ya para siempre José, Sofía y el segurata de gorrilla como personajes absolutamente nuestros. Por ahora, Ciriaco de Málaga y Joaquín Sabina escapan a nuestro poder imaginativo y son personajes de carne y hueso. ¿O no? Descifrarlo puede ser el inicio de la que podría ser, algún día, nuestra segunda historia...

Queridos amigos y compañeros, os invito a participar en un juego. Yo comienzo una historia y sois vosotros, entre todos y con vuestros comentarios los que la vais completando. Hasta llegar al final. Me comprometo a seguir el hilo y colocar en el orden que lleguen los comentarios que se tomen en serio este experimento. ¿Os apuntáis? La historia comienza así:

En la vida hay cosas que pueden pasar desapercibidas, pero que son parte esencial de la misma. Vamos muy rápido, corremos, avanzamos sin mirar a nuestro alrededor. No caemos en la cuenta de que a nuestro lado, mientras pasamos impetuosamente en rumbo recto, hay un alma. Hay una mirada. Que se posa en nosotros o en el infinito.

El 23 de octubre de 1977, Josep Tarradellas regresaba a Barcelona tras su exilio para ser nombrado President de la Generalitat de Cataluña. Emocionado, tras asomarse al balcón de la Plaza de Sant Jaume y observar a la multitud que le aclamaba como a un héroe, lanzó su grito triunfal: “¡Ja sóc aquí!”.

El sábado, cuando a las seis de la mañana se encendieron las luces de la discoteca y se apagó la música, un rugido espontáneo y voraz inundó todo: “¡A por ellos, a por ellos!”. Extasiado, dándome la vuelta, observé varias banderas españolas. El “¡España, España!”, salido de varios grupos de personas, cada uno en un lado de una calle ya alumbrada por los rayos del sol, me acompañó mientras me dirigía a coger el búho en Cibeles. El ‘As’ y el ‘Marca’ me mantuvieron con los ojos abiertos en mi larga odisea hasta llegar a mi argandeña casa. Cuando varias horas después, tras algunos quehaceres, me tumbé en la cama.... estaba al borde del ataque de nervios. Ese día debía de ser un gran día. Para España. Para todos. Nunca antes había visto ese sentimiento en este país tradicionalmente cainita y desgarrado.

En el laberinto en que se ha convertido el Partido Popular tras su derrota del 9 de marzo hay muchas piezas que no encajan. ¿Soy yo raro o nadie ve extraño que ahora se ofrezca una imagen de Rajoy como alguien que ha traicionado a las esencias de la patria? Si hace tres meses y medio me dicen que Losantos y Pedro Jota iban a convertirse en los principales fustigadores de Rajoy no lo hubiera creído. Pero es que lo mismo sucede con otras personas y colectivos que antes veían en Rajoy el referente de la derecha española. ¿Y ahora qué? ¿Ahora Rajoy es un “rojo”, “un vendido a los nacionalistas” y “un sumiso ante ETA”? Por favor...

Me sorprenden las conclusiones que algunos han sacado del XVI Congreso del PP, celebrado el pasado fin de semana en Valencia y en el que Mariano Rajoy ha ratificado su liderazgo. Sinceramente, no entiendo calificativos que hablan de “triunfo a la búlgara”, “cobardía” o “vergüenza”. ¿Por qué? Si todo es mucho más fácil de lo que parece.

Los cuartos (la barrera maldita), Italia (EEUU 1994, Tassotti, las lágrimas rojas de Luis Enrique, el ladrón de Sándor Puhl, el “pícala” de Julio Salinas, el contragolpe mortal de Baggio, la eterna suerte que les ampara, su condición de vigente campeona del mundo...), penaltis en 22 de junio (en esa fecha perdimos en la pena máxima, cómo no en cuartos, contra Bélgica en el 86, contra Inglaterra en el 96 y contra Corea en 2002)... todo hacía indicar que la historia de siempre se repetía.

Aquí he escrito (y escribiré) sobre varias musas. Finas estatuas de hielo, piel tostada, tez aceitunada, mirada penetrante, cabellos finos en lo infinito, exhuberancia cálida, oceánicos ojos verdes, impacto... Todo eso son las musas. Sin embargo, ninguna de ellas alcanzará nunca el majestuoso aire de misterio, la gozosa sensación de lejanía o el exotismo de Najwa Nimri. La cantante y actriz es ante todo la interrogación. Viéndola no sabes qué pensar. Simplemente la miras, la escuchas, y no puedes dejar de hacerlo. Te hechiza. Si cierras los ojos y escuchas el susurro de su voz, te estremeces... Y cuando a continuación abres los párpados y la ves, sencillamente, dejas de respirar.
Esta mañana, leyendo a Ciriaco, me he quedado de hielo con una noticia desgarradora: El padre de Juanan, comentarista habitual de este blog, ha muerto de un infarto. Sólo me cabe decir una cosa y es que lo siento muchísimo, compañero. Todo el cariño del mundo para ti y los tuyos. No estáis solos. Desde aquí ruego a todos los que lean estas palabras que eleven al cielo una oración para que el alma de tu padre esté a estas horas gozando de la compañía del Padre. Somos cristianos y hemos de mantener nuestra Esperanza fija en Aquel que dio la vida por nosotros en un madreo en forma de Cruz. Ora por nobis. Amén.

El amigo y comentarista habitual de este blog, Edu J., tuvo el inmenso privilegio de asistir ayer en Las Ventas a la apoteosis te José Tomás: tres orejas y tres cornadas. Triunfo a base de sangre y heroísmo. Edu ha escrito una crónica de tan magno acontecimiento y quiere compartirla con nosotros. Aquí está:

Machús (para los que no la conozcan, es mi hermana María Jesús, de 24 años), ya sé que soy un desastre. Siempre me dices que nunca te escribo nada, y tienes razón. Mucho hablar de meretrices, de toros y de fado, y no escribo nada de mi hermanita; una de las personas a las que más quiero en mi vida.

Todavía no me lo puedo creer... El señor de la Cigoña ha escrito hoy un artículo en el que, aunque no me menciona directamente (¿por qué?, no puede ser...), se refiere a mí y a mis amigos Pablo y Edu. ¡Cuánta emoción, compañeros! Uff, es impresionante. Hoy he tocado el cielo. ¿Qué más se puede pedir en esta vida? ¡Cigoña hablando de mí! Aunque sea para criticarme... Bueno, lo importante es que hablen de uno, aunque sea para mal, ¿no? Gracias, gracias, gracias, señor de la Cigoña.

En primer lugar, aclaro que por comunicador católico no entiendo sólo al que se encarga de la transmisión de la información religiosa en su versión estrictamente católica. Con tal concepto, entiendo al católico que se expresa en cualquier foro público sobre temas que conciernan de uno u otro modo a la esencia, al ser del seguidor del Evangelio.

Me he quedado alucinado cuando he leído esta mañana el blog de mi amigo Pablo, autor de ‘La Bandera de Adios Ayer’. En un artículo, se limitaba a defender la labor de los delegados de juventud de las tres diócesis madrileñas en la organización de los actos de clausura de la Misión Joven, celebrados el pasado viernes. Parece ser que se esperaban unos 5.000 jóvenes y fueron unos 1.500. Pues ese ya es motivo para que el señor Francisco José Fernández de la Cigoña, autor de ‘La cigüeña de la torre’, ya califique de “estrepitoso fracaso” el trabajo de Gregorio Roldán, director de la Delegación de Juventud del Arzobispado de Madrid (a quien no conozco de nada) e incluso pida su dimisión. Pues yo estoy con Pablo, ya que me fío más de alguien que sí estuvo allí que quien oye llover y ya suelta truenos despiadados. ¿Cómo va a ser un fracaso un encuentro de jóvenes (los que sean) por y para Cristo? ¿Qué queremos, calidad o cantidad? ¿Qué preferimos, multitud y masa amorfa o chavales de vayan de verdad, por principios y corazón?

Muchas veces pensamos que ciertas personas lo tiene más fácil en un mundo tan complejo como es el del amor. Pensamos que los futbolistas, los cantantes o los poetas, por ejemplo, aunque sólo sea por su repercusión mediática, por conocer a muchísima gente o por la razón que cada uno quiera pensar, no tendrán problemas para encontrar a la persona que complemente su ser. Pues a veces no es así. En ocasiones, circunstancias ajenas a tu voluntad, aunque hayas encontrado a la persona que amas y por mucho que seas un icono en tu tiempo, te impiden ser feliz. Y si no que se lo digan a Manolete, todo un mito en la historia de la Tauromaquia.

Contraviniendo a lo que es imperante en la mayoría de plazas de toros, Las Ventas es el templo del silencio. Allí no hay banda de música. Y por eso, en parte, me gustan tanto los toros en lo que es la capital del Arte de la Tauromaquia. ¿Y por qué, por qué ha de ser eso lo mejor, dirán algunos? Pues he aquí mi opinión: la música taurina es de las más bellas que existen... pero fuera de la lidia. En el momento en el que un hombre se enfrenta a un toro en un combate sin igual, lo único que ha de apreciarse es el arte desnudo, sin condimentos ni añadidos ornamentales.

Si ya lo decía yo... ¡pero qué buena está la Heineken! Esta noche, a la salud de esta gran cerveza, me tomaré siete u ocho pintas... ¿Brindas, Follonero?

La obra ‘Ultimas noticias sobre el periodismo’ (1995), del escritor, periodista y político italiano Furio Colombo, se presenta como un manual de lo que ha de ser un buen informador. Tal vez, lo más destacado sea su denuncia de los periodos críticos e inestables que atraviesa cada cierto tiempo la profesión periodística. Para él, los cuatro grandes adversarios son: la falta de fuentes, la presión del poder, el riesgo de la censura y el estado de ánimo de la opinión pública.

Hace seis años te fuiste de Las Ventas en medio de una lluvia de almohadillas, insultos y pitos. Tu rostro, desencajado por dentro, solemne en lo trágico por fuera, denotaba que aquella era la última vez. Yo también lo pensé. De hecho, al poco anunciaste tu retirada. ¿Por qué? ¿Cómo podía ser que te fueras así? Los más grandes no podéis iros por la puerta de atrás, dejando en el legado de la última imagen la cara de la derrota. Contigo pensé lo mismo que con Zidane, otro genio. ¿Cómo podía irse con un cabezazo sucio y rastrero? ¿Después de tantos clamores, tantos placeres, lo último era oscuro? No podía ser...


Por desgracia, vivimos en un mundo y en un país en el que cada vez se difumina más el valor del pensamiento propio. Ahora se lleva más eso del “conmigo o contra mí”; esto es, la trinchera. Cualquier afirmación, cualquier interpretación diferente a lo que se supone que perteneces, te aleja de ese ideal. Así, se ve como algo incongruente admirar a la vez a Benedicto XVI y a Joaquín Sabina, como es mi caso. ¿Por qué, si uno es un referente espiritual y el otro un poeta que eleva los sentidos al goce de los estético y lo profundo?
Hay veces en las que decimos que los políticos son lo peor, que sólo miran por sus propios intereses, que no deberíamos de votar a nadie... Pero, señores, hay un límite. Una cosa es que deseemos que se vayan a su casa y otra que querramos que se lleven ciertos sustos. Y si no, miren la cara de Álvarez del Manzano ayer en la 1ª de la Feria del Aniversario en la Monumental de las Ventas... Tengamos misericordia, ¿no?

Como ya anuncié aquí hace unos días, el domingo 1 de junio presencié el que ha sido, es y será el acontecimiento del siglo: la boda de Carlitos y Nuria. Aunque aún estoy recuperándome de tan inmensa aventura, hoy puedo decir que viví un fin de semana que nunca, nunca olvidaré.

Parece ser que al final los dos españoles que estaban detenidos en Gambia y que iban a ser juzgados “por ser homosexuales” van a ser liberados. Me congratulo enormemente por ello, porque el precio de su “delito” no era otro sino la muerte. Sin embargo, este dramático incidente me devuelve a la reflexión sobre un tema que siempre me ha interrogado: ¿Por qué en España miramos con lupa diferente según qué asuntos?

Me han dejado impresionado las imágenes tomadas desde un helicóptero en la selva del Amazonas. Allí, cerca de la frontera que separa Brasil y Perú, se ha encontrado una tribu salvaje de la que hasta ahora no se tenía ningún conocimiento. Las fotos son impactantes: hombres y mujeres desnudos, con taparrabos, con sus cuerpos totalmente pintados y levantando amenazadoramente sus lanzas en contra del “gran pájaro maligno” que era el helicóptero.

Creo que los católicos no debemos entrar en la batalla de la presencia de crucifijos en las tomas de posesión de los principales cargos del Estado. Que IU y el que quiera pierda el tiempo en algo que no debe interesar a nadie; ni siquiera, repito, a los católicos.

El pasado jueves, Ricardo Ruiz de la Serna mantuvo un interesante coloquio con varios estudiantes de Periodismo de la Universidad Carlos III, de Madrid. Ruiz de la Serna es periodista (presenta el informativo de medianoche en Popular TV), abogado (desempeñó esa labor como parte de la acusación en el juicio por los atentados terroristas del 11-M), profesor en la universidad San Pablo CEU y autor de varios libros sobre la Yihad islámica. Precisamente, sobre el Islam orbitó la mayor parte de la charla.
Hasta ahora nunca había colgado en este espacio ni un solo vídeo. Sin embargo, husmeando por YouTube he encontrado una joya que me ha hecho darme cuenta de que ‘La hora de la verdad’ no puede sobrevivir ni un solo segundo más si no cuelgo inmediatamente esta obra de arte. Los protagonistas: Joaquín Sabina, Manolete y José Tomás... Tauromaquia y Poesía... Arte, Arte, Arte... Es, señoras y señores, ‘De purísima y oro’. Gócenlo.

Carlos y Nuria son dos novios que se casan este domingo en Villa del Río (Córdoba). Hasta ahí todo normal, ¿no? Sin embargo, para mí todo cambia cuando pienso que el Carlos del que escribo es ‘el Carlitos’. Más conocido en este blog como CCH...

Pocas veces he disfrutado tanto como en los tres conciertos de Dover a los que (años atrás) he asistido. Ese trueno de voces desgarradas, guitarras a punto de estallar, la loca batería llamando al éxtasis... Todos los que les rendíamos pleitesía debajo del escenario no parábamos de empujarnos, botar, gritar. Dover era un estilo propio. ¿Heavy? ¿Rock? No sé, era Dover.

Escribo esto minutos antes de que el Chiquilicuatre represente “grandiosamente” a nuestro país. Sé que todo lo que tenga que ver con el tipejo este (hablo del personaje, no de la persona) produce buen rollito y cachondeo vario... pero yo lo digo bien alto: ¡Que le zurzan al Chiki-Castaña! Yo, que siempre quiero que España gane hasta en el billar, hoy deseo fervorosamente que quedemos los últimos. Aunque así, seguramente, la gente estaría más contenta. “Cómo molamos, ¿eh? Somos los más cachondos de Europa”, sería el comentario más oído mañana. En fin, semos así.

Acabo de leer el artículo que Julián Moreno Mestre me ha dedicado: “No estoy de acuerdo con Malavía” (por cierto, me apellido Malavia). Le respeto, pero me duele comprobar cómo muchas veces somos los propios católicos los que entramos de lleno en el circo mediático. Yo, que aspiro a ser periodista, soy el primero que cada vez que veo una información polémica relativa a la Iglesia recelo como actitud preventiva ante la intención de la mayoría de los medios. Lo siento, pero es que tengo asumido que los católicos sólo somos noticia cuando servimos de eje de todas las vísceras y las chanzas. Jamás será portada el número de personas en dificultades de todo tipo a las que la Iglesia ayuda en cualquier rincón del mundo. Sólo interesa lo que tal o cual obispo ha dicho. O lo que se nos dice que ha dicho...

Desde hace dos años colaboro con la Oficina de Prensa del Obispado de Alcalá de Henares. Pues bien, hoy hemos organizado una rueda de prensa en la que nuestro obispo, Don Jesús Catalá, ha expuesto el planteamiento de la diócesis en el asunto de la financiación y la ‘X’ en la casilla de la Iglesia Católica. En un momento dado, a modo de curiosidad, Don Jesús ha contado que el sueldo medio de un sacerdote es de 800 euros. Dicho esto, y con un tono jocoso, ha aclarado: “Es más, un obispo sólo cobra algo más que un sacerdote, por lo que nuestro sueldo no llega ni a los mil euros. Qué queréis que os diga (entre risas), pero a mí no me da vergüenza decir que los obispos somos mileuristas”.

Tras las elecciones del 9 de marzo y ante el inicial estado de shock, la manada popular aplaudió unánimemente la decisión del líder de seguir al frente del partido. Sin embargo, sólo dos meses después, lo que parecía unidad a prueba de bombas ha acabado siendo el albergue de un polvorín.

20 de mayo de 1998. Amsterdam. Hoy se cumplen diez años de uno de los días más felices de mi vida, sin ninguna duda. Aquel día, del que recuerdo todos los detalles como si hubiera sido ayer, el Real Madrid venció en la final a la todopoderosa Juventus de Zidane, Del Piero y compañía y ganó la séptima Copa de Europa de su Historia. Mi primera Copa de Europa.

Me sorprenden las críticas que ha recibido la ministra de Defensa, Carme Chacón, por haberse declarado “pacifista”. Los de siempre consideran inaceptable tal definición por parte de la encargada de velar por nuestras fuerzas armadas, considerando su posicionamiento casi como un sacrilegio. Pero ahora yo me pregunto: ¿Y qué hay que ser, belicista? ¿Qué es ser pacifista? Por lo que yo tengo entendido, pacifista es aquel que muestra su oposición a la guerra como forma de solucionar los conflictos. Así, por definición, también puede ser que el pacifista sea el se adhiere al pacifismo, ¿no?

Hoy he soñado. He soñado que despertaba de la muerte. Veía la luz y después de flotar por la evanescencia acababa en un bosque mágico, presenciando un espectáculo etéreo: ante mí, en mitad de la espesura de las ramas fecundas de la vida verde, un rosario de guitarras de madera de chopo. Todas a una exhalaban el suspiro quedo del flamenco, que desgarraba de pasión y fuego el cielo recental ante nosotros abierto. Rosario Flores, ‘La Faraona’ reencarnada, destilaba la sangre del llanto en honor a Amalia Rodrigues, que frente a ella, besando lentamente su frente y sus mejillas, cantaba a la Lisboa que nunca morirá.

¿Qué se puede decir de Ignacio Sánchez Mejías (1891-1934) sino que fue el arte en estado puro? ¿Cabe pensar en alguien más polifacético que una persona que fue torero, escritor de obras de teatro, novelista, poeta, actor, jugador de polo, automovilista y presidente de la Cruz Roja y el Real Betis Balompié?

A pesar de que toda mi vida la he pasado al lado de Madrid (resido en Arganda del Rey, a 22 km de la capital) y me considero casi tan madrileño como conquense (me encanta decir que nací en Cuenca), nunca había acudido a la pradera de San Isidro en el día de su patrón. Ayer, al fin, saldé mi deuda, y esto es lo que vi:

Líbano parece conducirse hacia la guerra civil entre la milicia chiíta ‘Hezbolá’ y el gobierno del país. En los últimos días, milicianos de la guerrilla mantienen bloqueadas numerosas calles de la capital, Beirut, a pesar de los intentos “disuasorios” de las autoridades. Hoy, muchos libaneses recuerdan los tiempos en que esto era inimaginable.
El periodista y escritor Ignacio Muro ha ofrecido esta mañana una interesante conferencia en la Universidad Carlos III de Madrid. El que fuera director de la agencia EFE es un gran conocedor del mundo de la comunicación, estando especializado en la difusión de noticias a través de las agencias informativas. Fruto de su experiencia, ha publicado la obra ‘Globalización de la información y agencias de noticias’.

Hoy, Pablo, editor de ‘La Bandera de Adiós Ayer’, ha escrito un duro artículo en su blog dirigido a Luis Fernando Pérez-Bustamante, editor de ‘Religión en Libertad’ y José Manuel Vidal, responsable de ‘Religión Digital’. Aunque por distintas razones en ambos casos, Pablo no ha dudado en criticar lo que a su juicio no ha estado bien. Y cuenta con mi total apoyo. Porque es libre de expresar lo que quiera en un país libre.

Un libro esencial para comprender el actual devenir de nuestro mundo contemporáneo es ‘El choque de civilizaciones’, de Samuel P. Huntington. El autor británico, hace ya década y media (el libro está escrito en 1993, mucho antes de acontecimientos como el 11-S) nos ofrece claves definitivas que resultan muy útiles para asimilar por qué ocurren hoy algunas de las cosas que suceden en nuestra era.
En el fragor de la batalla, cansados hasta la extenuación los soldados del imperio Jay, todos caen dormidos. El sueño es profundo, parece que infinito y definitivo. Hasta que una fragancia exquisita despierta a los dormidos, incapaces de ignorar lo que es absoluto. Desconcertados, todos miran al frente.

La madrugada ya es tan profunda que no tardará mucho en amanecer. Sin embargo, mientras muchos esperan la salida del sol para vivir un nuevo día en esperanza, tú sólo buscas hacer el mal. Me refiero a ti, maldito violador. En cualquier lugar del mundo, tú y los que son como tú trataran de acecharse sobre sus víctimas y les joderán la vida para siempre.

Ayer, en la Universidad Carlos III de Madrid, el Jefe del Departamento de Estrategia y Relaciones Internacionales de las Fuerzas Armadas, Miguel Ángel Ballesteros, ofreció una interesante ponencia en la que abordó temas de gran importancia en nuestro mundo actual, tales como las guerra de Irak y Afganistán y la crítica situación en el Magreb. A la conclusión del acto, abrió un turno de preguntas, en lo que fue una coloquial rueda de prensa. Estas son las respuestas que dio a mis preguntas:

Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) ¿Qué se puede decir de la vida del genial pintor aragonés? ¿Por dónde empezar si nos situamos ante la figura de este español universal?

Hace dos años el Barça era el equipo más admirado del mundo. Su fútbol era estelar, mágico. Ronaldinho era un extraterrestre, Deco un mariscal, Etoo una pantera, Messi el nuevo Maradona... Dos Ligas y una Copa de Europa laureaban al equipo triunfador. En ese mismo ciclo, el Real Madrid atravesaba una crisis bestial. Los entrenadores caían como fichas de dominó, los presidentes se sucedían unos a otros, los jugadores alternaban un ridículo con otro y la afición estaba frustrada, humillada. El punto de inflexión se vivió un 19 de noviembre de 2005, antesdeayer. El Barça vapuleó en el mismísimo Bernabéu al Real de los “galácticos”. El 0-3, obra de un Ronaldinho que parecía inmortal, despertó incluso los aplausos de parte de una hinchada rendida.

Son varios de mis amigos-lectores los que me echan en cara que sólo escribo “de putas, drogadictos y alcohólicos”, reclamándome que preste más atención a la gente “normal”. Sin embargo, y aunque suene a tópico, yo no sé qué es eso de la normalidad. ¿Qué es lo normal? ¿Ser moreno? ¿En España o en Alemania? ¿Ser católico? ¿En Polonia o en Irán?

Madrid, 12 de noviembre de 1811. La capital, al igual que el resto de España, se desangra en un combate desesperado, agónico y expiatorio contra las todopoderosas tropas napoleónicas. En las afueras de la ciudad, en lo más hondo de un camino perdido, Mariana permanece agachada ante un soldado gabacho. Él, con gesto de victorioso desprecio, se mofa de la fulana a la que ha pagado. Ella, como cada día, llora por dentro.
.jpg)
¡Qué pena! Algunos ya no saben lo que hacer con tal de meter el dedo en el ojo de la Iglesia. El último intento, el protagonizado por la revista ‘Interviú’, que ha cedido su portada para el desnudo de Magadelena Rouco, sobrina del cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela.

A pesar de lo que muchos digan, la 31ª Liga en la historia del Real Madrid no le ha sido regalada por nadie. ¿Qué se puede decir del equipo que más goles ha metido y menos ha recibido en todo el campeonato y que ha ganado en campos como el Camp Nou, el Calderón, Mestalla o San Mamés? Pues, sencillamente, que ha sido el mejor con diferencia.


Ya es madrugada, pero a mí me gusta estar al lado de la Cibeles, contemplándola, hablando con ella... como ahora. Lo cierto es que en unos cuantos años he tenido muchísimas experiencias al lado de la diosa. ¿O no, guapa?

Aún resuena en el eco de la eternidad la proclama de los alcaldes de Móstoles: “¡Españoles, la patria está en peligro! ¡Acudid a salvarla!”. Ese fue el aldabonazo en la conciencia que desató definitivamente el fulgor de la raza española. Mientras la España oficial permanecía dormida, la auténtica y esencial, la España del Pueblo era la que daba un golpe encima de la mesa y se levantaba contra el opresor gabacho.

Después de cinco meses, ayer concluí mi periodo de prácticas en ‘La Gran Manzana’, un programa local madrileño de la Cadena COPE, en el que he desempeñado principalmente las labores de productor.

Manuel y Sara pasean presurosos de la mano por las calles de Madrid. Están profundamente enamorados, no paran de mirarse, acariciarse, besarse... Llevan sólo unos meses de relación, pero ambos tienen más de 80 años.

Este fin de semana he estado con varios de mis compañeros de facultad en Lanzarote. Y como mis amigos ya saben, me “flipo” con todos los sitios que visito. Pero la verdad es que Lanzarote es especial. Lanzarote es olor a sal, sabor a pescado fresco, piel tostada al sol y degustación de frescas cervezas (esplendorosa la rivalidad entre la ‘Tropical’ y la ‘Dorada’) y ron miel.

Cada vez hay menos dudas de que el conflicto de Darfur es una de las mayores catástrofes humanas de principios del siglo XXI. La propia ONU, a través de su delegado principal en asuntos humanitarios, John Holmes, anunció este martes que el número de víctimas de esta cruenta guerra civil ascendía a 300.000 muertos, entre los fallecidos directamente en combate y los que indirectamente lo hicieron por hambre y enfermedad. Al mismo nivel de tragedia están los aproximadamente más de dos millones de desplazados a otros países, según datos de la ONU.

‘Mediapro’, el grupo mediático más descaradamente prozapaterista que existe en nuestro país, y que cuenta con dos potentes instrumentos, ‘Público’ en prensa y ‘La Sexta’ en televisión, está llevando a cabo una potente estrategia de marketing. ¿Cuál? Simple y llanamente atacar a la Iglesia Católica.

Es una pregunta muy difícil, amigo. ¿Cómo quieres que te diga cuál es el rostro de la melancolía? Creo que este sentimiento es algo que alguna vez todos hemos visto de cerca, en los días de niebla y fango. Pero ponerle cara, una tez para ver y tocar es muy difícil...

Tras la muerte de Juan Pablo II ‘el Magno’ un 2 de abril de 2005, la cristiandad católica retuvo la respiración durante unos días de luto, agradecimiento, oración y esperanza. Finalmente, ese 19 de abril el Espíritu Santo soplaba en la dirección de un ser sencillo, inteligente y de apariencia débil. Joseph Ratzinger era ya y para siempre Benedicto XVI. Él, a quien muchos tachaban de “panzer”, “integrista” e “inquisidor”, enseguida se mostró como un prodigioso Papa cuya primera encíclica resumía en una frase la esencia de la fe cristiana: Dios es Amor.

Vengo escuchando estos días las declaraciones del presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, y el ‘gran capitán’, Don Raúl González. Ambos insisten en que “desean” que el Barça gane al Manchester en las semifinales y acabe siendo campeón de la Copa de Europa. Además, hoy mismo sale publicada en los medios una frase de Iker Casillas en la que afirma querer ganar al Racing por, entre otras cosas, “echar una mano” al Atlético de Madrid en su intento de clasificarse para la Copa de Europa del año que viene. Pues qué quieren que les diga, ¡que me da asco escuchar esto!

Esta mañana, varios estudiantes del cuarto curso de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid, hemos podido mantener un interesantísimo encuentro con el portavoz de la embajada de EEUU en España, William Ostick. Después del acto, abrió un turno de preguntas, a modo de rueda de prensa. Aquí están las respuestas a las cuestiones que le he podido plantear:

Hoy, 14 de abril, festividad de la santa República para más guasa, la nueva superministra de Defensa, Carme Chacón, estrenaba el cargo en una parada militar con un enérgico grito: “capitán, mande firmes: ¡Viva España! ¡Viva el Rey!”. Olé.

La plaza de Las Ventas, aquella que se concluyó bajo la monarquía alfonsiana y que se inauguró ya con la república de la mujer que enseñaba el pecho, guarda un expectante silencio. Frente a frente, Islero, el toro de 495 kilos que mató al genio Manolete y José Tomás, el arte hecho tauromaquia.
Mis amigos Félix Moratilla y Ciriaco de Málaga cuentan siempre los días que estoy sin escribir algo de Sabina. Además, mi amiga y gran lectora Solariana me pide que no ponga fotos del ilustre poeta de Úbeda. Pues en homenaje a ella, con todo el cariño del mundo y esperando que la reciba con una sonrisa... aquí va la foto que sé que es su preferida de don Joaquín Sabina.
¡Un besazo!

José Luis Rodríguez Zapatero acaba de ser investido, aunque en segunda vuelta, como presidente del Gobierno. Estamos pues ante el comienzo de lo que va a ser una nueva legislatura... que en principio puede ser muy diferente a la pasada. Y a algunas pruebas me remito:

Ya sé que es la hora de la ancestral costumbre española de la siesta. Sin embargo, aun siendo un vástago orgullosos del país del viva el vino y las mujeres, no estoy durmiendo ahora mismo. En mi descargo he de decir que estoy en el trabajo... ¿Y no es ésta, la del vagar en el desempeño laboral, otra sempiterna marca nacional? Expiadas mis culpas, aclaro que he sustituido el apacible sueño por embotar mi mente en la formulación, sin orden ni concierto, de una serie de preguntas. Te invito pues, amigo lector, a que respondas aquellas que más te complazcan o a que formules las tuyas propias. Vamos a la tarea:

Una vez que la musa exótica se despidió de mí en cuanto le di un cigarrillo, mis ojos se abrieron como platos ante una visión que creía sueño: una rubia recental, una diosa terrenal, deambulaba en torno al huerto de los que anhelan volver a vivir.

Fue un 22 de mayo de 2004. Para más señas, el día del enlace real entre el Príncipe de Asturias, Don Felipe de Borbón y Doña Leticia Ortiz, periodista y, si ‘El Jueves’ y Carod quieren, futura Reina de España.

No sé cómo, pero expresando siempre y en todos los foros las mismas opiniones e ideas, unos me tachan de “progre” y otros de “facha”. Incluso los hay que me denominan “ecléctico”. Pero el calificativo que más gracia me hace es el que, directa o indirectamente, me suele dedicar mi gran amigo Ciriaco de Málaga: “tibio”.

Me encantaron las palabras que ayer pronunció en Roma Benedicto XVI. Su comentario del pasaje del camino de Emaús, en el que dos discípulos cristianos huyen de Jerusalén en los días posteriores a la crucifixión de Jesús, fue enormemente gratificante. El Papa comparó el encuentro de ambos con un Cristo al que desconocen en un primer momento y que sin embargo les acompaña y alumbra en sus dudas, ayudándoles con las crisis de fe que “sin excepción, todos hemos pasado en nuestra vida”. Benedicto XVI lo dejó ayer claro: “¿Quién no ha tenido alguna vez una crisis de fe?”

Hoy se cumplen 40 años del asesinato de un luchador por la igualdad de todas las personas. Hoy, hace 40 años, un fanático reventó la cabeza de Martín Luther King por defender algo aparentemente tan evidente como que todos los seres humanos somos iguales. Decir hoy que un negro debe de tener derecho al voto parece una boutade, algo que se cae por su propio peso. Pero en los EEUU de hace 40 años luchar por los derechos más elementales de los negros tenía un precio: la muerte.

El Tribunal Constitucional turco ha aceptado estudiar la ilegalización del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), el partido en el Gobierno, liderado por el presidente Recep Tayyip Erdogan, por “posible amenaza al laicismo”. La medida partió del fiscal jefe del Tribunal de Apelaciones, Abdurrahman Yalcinkaya, que remitió a mediados de marzo una petición al Tribunal Constitucional para que ilegalizara al partido gobernante. El fiscal Yalcinkaya afirmó entonces que "el AKP se ha convertido en un semillero de actividades contra el laicismo". El TC ha aceptado la demanda y ha abierto un periodo de seis meses para investigar si el AKP puede ser un peligro real para el estado laico. Si así fuera, sería ilegalizado y sus miembros no podrían ejercer ningún tipo de función pública en los próximos años. Ello supondría la destitución del Presidente de la República, Abdulá Gül y el Primer Ministro, Erdogan.

Ayer vi una película que me gustó mucho. Se trata de ‘Los falsificadores’, de Stefan Ruzowitzky, y ante todo la disfruté porque me hizo pensar. Así, os invito a todos a que os suméis a mi reflexión y digáis qué haríais en una situación tan especial como la que se desarrolla en el largometraje. El argumento trata de un grupo de presos judíos que en plena Segunda Guerra Mundial padecen el horror de intentar sobrevivir en un campo de concentración. Sin embargo, cuando todo estaba perdido, les surge una oportunidad: los nazis les ofrecen mantenerlos en una unidad en la que reciben un tratamiento privilegiado (dentro de lo especial que puede ser estar hacinado en un centro de exterminio) a cambio de que trabajen en un taller de falsificación de dinero.

Querido Juan Pablo... ¿me permites que te llame así? Sí, yo creo que sí. Seguro que recibes mi tuteo con una sonrisa. Como te decía, amigo Juan Pablo, hoy es un día muy especial, pues hace ya tres años que te nos fuiste y ascendiste a la Casa del Padre. Recuerdo como si fuera ahora esas primeras horas de un cercano abril. Nos decían en los medios que te morías, pero yo no me lo podía creer. ¡No quería creerlo! Al fin y al cabo, tú siempre habías sido mi Papa, el único que había conocido...

Estoy harto de la doble cara del PNV. Siempre que ETA comete un atentado ellos se rasgan las vestiduras, rechazando cualquier representatividad de la banda por parte del pueblo vasco. Hasta aquí, impecable. Salvo cuando llega la realidad y lo dicho se queda en la nada absoluta.

A los tres o cuatro lectores que tengo les hago la siguiente pregunta: ¿No os habéis dado cuenta de que en los últimos meses todo el mundo lleva el pañuelo palestino? No hay calle que atraviese en la que no me encuentre a alguien portando en el cuello dicha prenda. ¿Por qué sucede esto justo ahora?

Suena de fondo una oda a la melancolía. En medio de un espacio inexistente, onírico y casi lírico, se deja caer de su pedestal una musa vestida de blanco. Es Najwa Nimri. Lo que parecía una estatua inerte, gélida hasta matar, cobra vida. Abre los ojos y puedo ver abrirse el cielo a través de ellos. Es simplemente magia.

Recientemente, he tenido la ocasión de leer uno de los grandes libros del maestro de los periodistas, el polaco Ryszard Kapuscinski, fallecido hace un año. La obra en cuestión es ‘Un día más con vida’. Se trata de la narración de su experiencia como cronista de guerra en Angola en los meses en que se desarrollaron los enfrentamientos entre las guerrillas autóctonas, que a la vez que luchaban por la independencia de su país, se mataban entre ellas en una cruenta guerra fraticida. Kapuscinski se adentró como nadie para conocer las entrañas de un conflicto que se insertaba como uno más dentro del complejo proceso de descolonización de muchos de los llamados países ‘No Alineados’. Angola, como muchas otras naciones del Tercer Mundo, luchaba por mantener su propia identidad en un mundo que se encontraba dividido, en plena Guerra Fría, en dos grandes bloques: el comunista-soviético y el occidental-capitalista.

Joseph Carey Merrick, que nació en Leicester en 1862 y murió en Londres en 1890, jamás tuvo una vida fácil. La enfermedad hizo que desde los 18 meses de existencia su cuerpo se deformara progresivamente... hasta convertirse en lo que para muchos era un monstruo.

Acabo de leer con gran entusiasmo una carta que el subdirector del rotativo italiano ‘Corriere de la Sera’, Magdi Allam, dirigía ayer a su propio director, apareciendo en la sección de ‘Cartas al Director’. En el escrito, el periodista daba un testimonio de fe impresionante, explicando cómo la noche anterior, en la Vigilia Pascual, había sido bautizado como católico. Baste decir que hasta esa noche era musulmán...

Jesús de Nazaret, el Cordero entregado en holocausto por la Humanidad, ¡ha resucitado! ¡Alabado sea el Cristo redentor!

Esta mañana leía una entrevista realizada a un superviviente judío del campo de concentración de Auschwitz. Y de ella, lo que más me impresionaba, si cabe (dentro del horror que supone que el que entonces era un niño se viera inmerso en tal infierno), era esta frase: “El mayor crimen de los nazis fue eliminar para siempre el nombre de las personas”.

Después de arrojar al suelo con furia las treinta monedas manchadas con sangre, Judas echó a correr. Sin control, hacia ninguna parte. Hasta que llegó al punto marcado por su destino. ¿O no? Junto a un árbol había enrollada una soga. Ya no lo dudó. Cogió la cuerda y tras amarrarla a la rama más fuerte comenzó a enrollársela por el cuello.

Temerosa, Eva Braun, la mujer que por un día (el último) fue la esposa de Hitler, alzó la vista. Frente a ella, omnipotente, Poncio Pilato. El hombre, tocado con una túnica y unas sandalias, le explicó que era el juez de la Historia.

Las imágenes de la policía china reprimiendo brutalmente a los manifestantes en el Tibet (oficialmente hay ya diez muertos) son sólo una muestra más del férreo autoritarismo en el que se encuentra instalada China.
![]()
El alba raya en la ciudad, aún silenciosa ante el amanecer teñido de rojo. María mira a través de la ventana, esperando la respuesta. Su instinto de mujer le dice que éste puede ser el día. Se llevaron a su hijo hace ya cinco días. Sin preguntar, a punta de pistola.

Isabel salió presta, como todos los días, a coger agua del pozo. Antes, esta labor la hacía su hermano mayor, pero desde que tres años atrás éste se fuera a la guerra, ya no habían vuelto a saber nada de él en su casa. Su padre había muerto dos años antes de que esto sucediera. Le echaba mucho de menos. Era bondadoso y muy respetado en el poblado. Además, era fuerte y robusto, llegando incluso a infundir temor a los que habían mantenido algún tipo de querella con él.

Hace hoy ocho años. 12 de marzo de 2000. Mayoría absoluta del PP. Triunfo del aznarismo. Caída del triste Almunia. Zapatero. Gobierno absoluto del PP. Prestige, Nunca Mais, Irak, Bush, Azores, Zapatero “el pancartero”, Yakolev, decretazo, manipulación zapateril, manipulación urdaciesca... 11-M, 12-M, 13-M, 14-M: triunfo zapatiesco. Patada a Aznar en el culo de Rajoy.

Sé que es la Ley y lo acepto, pues son las reglas del juego. Pero ello no es óbice para que me haga las siguientes preguntas: ¿Por qué IU, el tercer partido más votado de España, con 962.834 sufragios, tiene sólo dos diputados? ¿Por qué le han dado esos dos diputados 300.000 votos y el resto, 645.000, no le han valido absolutamente de nada? ¿Por qué UPyD ha tenido un solo diputado, cuando el PNV, con casi los mismos votos ha tenido 6? Ya me respondo yo: por la fatídica Ley D’Hont.

Pasada ya la polvareda electoral, apagados los ruidos del éxtasis entre los victoriosos y con los caídos rumiando en el silencio su desgracia, es el momento de la reflexión sosegada. Así, tengo claro que de todas las sensaciones de la pasada noche me quedo con una: el abrazo que Elvira Fernández, la mujer de Rajoy, le dio a su marido en el balcón de Génova.

Está claro que como futurólogo sólo tengo valor a medias. A menos de tres horas del cierre de las urnas, pronostiqué la victoria de Rajoy y que Rosa Díez obtendría su acta de diputada en el Congreso. Evidentemente, erré en lo primero. El PSOE de Zapatero ha demostrado contar con la confianza de la mayoría de los españoles. La gente ha dejado claro que apoya estatutos como el catalán, negociaciones con los terroristas y modelos educativos como el que resucita a la LOGSE. Muy bien, yo seguiré apoyando otra cosa, pero respeto al máximo el que la mayor parte de los españoles opten por otra cosa.

En la madrugada de la victoria del hombre de la ceja, los cohetes lanzados por la ninfa Ana Belén resuenan en los oídos de un bisoño soñador que había vaticinado el triunfo del hombre de la barba.

A poco menos de tres horas para que se cierren las urnas, me la juego y enuncio mi pronóstico: las elecciones generales de 2008 las va a ganar Mariano Rajoy Brey.

Al final está pasando lo que me temía. Ciertos medios, de uno y otro lado, están tratando de sacar rédito electoral del brutal asesinato de Isaías Carrasco. Menos mal que la sociedad no está respondiendo y estos nauseabundos intentos están quedando en la nada.

Los bastardos de siempre han hecho lo único que saben hacer: matar. Hoy ha sido asesinado en Mondragón el ex concejal socialista vasco Isaías Carrasco. Por la espalda. Destrozándole la cabeza. Su mujer y sus tres hijos sólo pueden verle ya muerto. ¡Que hijos de puta!

La masa espera al líder. El ambiente es magnético, histriónico. La expectación es brutal, como si el gran hombre fuera a decir algo distinto de lo que se espera oír de sus labios. Estamos en el mitin. Uno más para la voz y la cara del partido, para el que después de éste vendrán muchos otros más. Pero es el gran mitin para el que permanece estrujado, anónimo y excitado, en medio de la masa.

Se ha hecho pública la próxima ejecución de Ali Hassan al-Majid, conocido como ‘Ali el químico’, responsable durante el gobierno tirano de Sadam Husein de la matanza de casi 180.000 kurdos iraquíes. Estoy absolutamente en contra de esta ejecución, como en su día lo estuve del ahorcamiento de Sadam. Expongo aquí el artículo que escribí y colgué en diversos foros hace algo más de un año por tal motivo. Creo que los mismos argumentos que entonces empleé siguen muy vigentes a día de hoy:

Concluyendo esta especie de trilogía sobre mi experiencia en Estambul, abordo al fin el tema de la espiritualidad, uno de los más importantes para mí a lo largo de todo el viaje. Sin duda, lo que más me impresionó de esos maravillosos ocho días fue la fe latente en toda una sociedad. Siempre que pude busqué sentir una experiencia espiritual que ya sabía guardaría en mi retina y en mis oídos el resto de mi vida. Por suerte, pude presenciar las oraciones de musulmanes, ortodoxos y católicos (lamentablemente no encontré ninguna sinagoga). Y de todos ellos saqué mis propias conclusiones.

Si tuviera que definir Estambul con una sola palabra sería ésta: contraste. No imagino ningún otro espacio del mundo que cambie tanto según se recorre a cada paso. No creo que exista otro rincón del planeta que ofrezca tal mosaico de colores, formas, olores, pasiones y fe.

Tras ocho días de experiencia maravillosa en lo que un día fue Constantinopla, retomo con ganas este espacio para ofrecer mis impresiones de la que es una de las más impresionantes ciudades de todo el mundo. Han sido tantas las cosas que me han pasado a mí y a mis 13 compañeros de viaje que he decidido dividirlas en tres bloques: el surrealismo, el contraste y la religiosidad.

Vivimos en tiempos de repúblicas y de monarquías ornamentales. Sin embargo, en ciertos espacios urbanos sigue habiendo reyes. Partidarios, para más señas, de la monarquía absolutista. Es el caso de Jaime. De él, aunque nadie lo sospecharía, dependen muchas vidas en el barrio ‘Meretrices’.

Y Dios creó al hombre. Y del hombre, de uno sólo, hizo el talante. José Luis Rodríguez Zapatero: paz, tolerancia, igualdad, diálogo, talante, talante, talante... El presidente, embelesado en medio de la entrevista-masaje con Iñaki Gabilondo en ‘Cuatro’, pensaba en estas bellas palabras, repitiéndolas como un papagayo con su tono solemne, empalagoso, buenista...

Admito que tiene que ser muy duro verte alejado del mundanal ruido, sobretodo cuando has estado en la primera línea de fuego durante tanto tiempo; tal vez demasiado. Y aún más si cabe si te gusta más un micrófono que a un niño una play (antes el dicho era con los caramelos, pero señores, los tiempos cambian), como en el caso de Ibarra. El que fuera tantos años presidente de Extremadura, se debe aburrir mucho en casa. Por ello, no ha tenido nada mejor que hacer que dar su opinión sobre la polémica con la Iglesia en estos términos: “No es bueno apoyar a partidos que van a la guerra a matar inocentes en base a mentiras; hay que estar contra las guerras, las dictaduras, la pederastia, el abuso de menores... Prueben con ese discurso, a ver qué pasa”.

Hay días en que tengo claro que el mundo se ha vuelto loco. Días, como hoy, en los que sé a ciencia cierta de que vivimos en una sociedad que, a veces, se muestra como profundamente enferma. ¿Qué se puede decir cuando la dirigente del PP vasco, María San Gil, casi ha sido linchada hoy por un grupo de independentistas gallegos que querían impedirle que diera una conferencia en la Universidad de Santiago de Compostela? ¿Qué se puede decir cuando esta gente se ha dedicado a llamarla cosas como “fascista” o “terrorista”?

En previsión a un viaje que voy a emprender próximamente a lo que un día fue Constantinopla, me pasé gran parte de la tarde de ayer husmeando entre las guías de viaje de la biblioteca de mi pueblo. Así, pude apreciar cómo cada una de ellas huele al espacio que pretende escrutar al detalle.

Rayando el alba, paseando por Tirso de Molina, lo vi. Ya no iba hasta arriba de coca, como antes. Eso, esa, que durante tantos años fue su inseparable compañera, su faz inspiradora, la puta droga, eso, esa, ya pasó. En ese momento, como los grandes crápulas que han visto de cerca el rostro de la muerte a causa de los excesos, simplemente volvía a casa borracho. Sonriendo, soñando despierto con los senos, las nalgas, las risas y las confidencias de las putas a las que tanto amó. Así, en pleno orgasmo etílico, en el culmen de la madre de todas las cogorzas, enfiló como pudo el bulevar de los sueños rotos, Calle Melancolía, hasta su casa.

Espero que nadie me tome este escrito como una frivolidad, porque no lo es en absoluto. Aclaro ya que en mi vida he comprado un disco de Britney Spears, ni he visto ninguno de sus conciertos, ni me gusta su estilo... ni nada. Pero ello no es óbice para decir que ya es la hora de que los medios de comunicación la dejen en paz.

Ese día Elisa llegó antes a casa. Venía corriendo del colegio. Llorando. Josefa, su madre, al verla con tal sofoco, le preguntó qué le había pasado. Elisa, levantando la vista que hasta entonces tenía enfocada hacia el suelo, le preguntó: “Los niños se han reído de mí. Dicen que no soy como ellos. ¿Mamá, soy normal?”

Estadio de Saint Denis. París. Final de la Copa de Europa. Real Madrid y FC Barcelona juegan el último partido de la historia del fútbol. Queda un minuto para alcanzar los 90 reglamentarios. El resultado depara un ajustado empate a tres goles. El que gane será el último gran ganador en la epopeya del deporte rey. Los corazones de los presentes van a estallar. La tensión es insoportable.

El calor era insoportable. Después de toda una noche (ya eran las seis de la madrugada) sin parar de bailar y de beber cubatas como quien bebe agua, Sonia y Marta estaban destrozadas. Habían venido a la última disco de moda con sus respectivos novios. Pero la verdad es que ni una ni otra se encontraban ya muy a gusto con ellos. Desde hacía algún tiempo sentían que no había entre sí una verdadera complicidad. En cambio, este sentimiento por el que el alma se puede compartir, por el que se puede mirar al cielo y al fuego a través de los ojos de la otra persona, sí existía entre ellas. Al fin y al cabo eran las mejores amigas desde los doce años. Y ya tenían 23...

Era uno de aquellos días. Los peores. Soledad lo supo en cuanto abrió los ojos y notó cómo le dolían las articulaciones. Cómo le dolían las rodillas, los codos, las manos, las plantas de los pies... todo el cuerpo. Unos días se encontraba mejor y otros peor. Y éste era, sin duda, uno de los horribles. Soledad, de cincuenta años, padecía desde hace años fibromialgia.

Son las cuatro de la tarde. 26 de abril de 1937. Silencio. Presentimiento. Miedo en aumento. Ruido de sirenas. Carreras. Huidas. Pavor. Gritos. Ocultamiento. Silencio. Eco de más ruidos. Llantos. Silencio. Silencio previo a lo que viene. A lo que se teme. Aviones. Aviones que sobrevuelan las cabezas de los inocentes. Está cerca: la matanza.

Tras unos días de sinsabores y reflexión he decidido salir del armario. Por fin, hoy voy a reconocer una cosa que seguramente muchos ya sospechaban de mí. Sí, lo admito, soy fascista.
Con la publicación ayer de mi artículo ‘Nacionalistas, parásitos de nuestra democracia’, creo que me equivoqué gravemente. Además de en este blog, como siempre, colgué el escrito en otros rincones de la web. Y las reacciones al mismo fueron numerosas y rotundas, casi todas absolutamente indignadas. Ésta, realizada en una página sobre literatura, fue una de ellas:

Ya lo he dicho en más de una ocasión: el gran cáncer que padecemos los españoles, aparte del terrorismo, son los partidos nacionalistas que jalonan nuestro panorama político. El problema ya no es que sean nacionalistas, sino que su conducta parece alejarse del más mínimo sentido de la democracia en numerosas ocasiones. En demasiadas.

¡Cómo pasa el tiempo! Casi sin darme cuenta, hoy hace un año ya de aquel 30 de enero de 2007 en el que nació ‘La hora de la verdad’. Hace 365 días, con toda la ilusión del mundo, abría mi particular ventana en este espacio que me ha concedido (las gracias le doy por ello) Periodista Digital.

¡Última hora informativa! Según ha anunciado hace cinco minutos Radio Landete Independiente, Mariano Rajoy acaba de prometer que si sale vencedor en las elecciones generales todos los españoles ganaremos el próximo sorteo del Cuponazo, un chalet en Matalascañas y el abono del equipo de nuestros amores.

A pesar de mi penosa forma física, corría desesperadamente. Cinco mihuras, con astas imponentes, estaban a punto de engancharme... sin terminar de hacerlo en ningún momento. La angustia hacía que mi corazón estuviera a punto de estallar. Jamás pensé que podría correr tanto. Tuvo que ser Rocinante, cabalgado en esta ocasión por el fiel Sancho, el que me recogiera al galope. No miré atrás, pero creo que Don Quijote, cual si fueran molinos de viento, se quedó dialogando con los toros. Espero que estos tuvieran mucho talante...

Acabo de terminar de leer ‘La soledad del juzgador’, el libro de Elisa Beni en el que describe la experiencia de su marido, el juez Javier Gómez Bermúdez, en el juicio del 11-M. En su momento ya dije aquí que me parecía indecoroso el hecho de que apareciera este libro a los pocos días de hacerse pública la sentencia del juicio más importante de la historia de España. Para muchos, puede quedar la sensación de que al final el propio juez ha obtenido un beneficio económico a costa de un acontecimiento tan delicado como era este proceso.

En esta semana que ahora acaba han pasado muchas cosas, pero creo que una de las más importantes ha pasado casi inadvertida. Se trata de una frase, acuñada por Clara Rojas en su conferencia en el CEU, previa a la inauguración del IV Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo. La frase en cuestión es ésta: “La unidad de los españoles frente al terrorismo es un ejemplo para Colombia”.

Una de las cosas que más me maravillan del Cristianismo es la fuerza que en él tienen los conversos. Los que en otros ámbitos serían vistos como sospechosos o “chaqueteros”, en la fe de Cristo son los primeros. No obstante, el propio Jesús lo dejó bien claro: “No vengo a por los sanos, sino a por los enfermos: los pecadores”. ¿No es sensacional que San Pablo, uno de los pilares indiscutibles de nuestra fe, fuera antes un martillo para los cristianos? ¿No es increíble que San Pedro, el otro bastión de la Iglesia, fuera el gran traidor a Cristo en el momento más importante? Para mí, al menos, es algo maravilloso: Te hace pensar que ellos secundaron la oscuridad del alma en un momento dado, pero luego convirtieron su duro corazón y acabaron siendo instrumentos básicos en la difusión del Evangelio. Eso me hace reflexionar: ¿Por qué, entonces, no me puedo levantar yo cuando tropiezo? La respuesta, alegre, es la de la esperanza.

Emiliana acaba de morir. Sóla. Esta mujer de 81 años, madre de seis hijos, ha expirado tras una larga agonía. Han sido 20 años de soledad, agonía de melancolía. Su gato, su amado gato, ha sido el único ser que ha estado con ella hasta el final. Durante largos años ha sido su eterno confidente, su pañuelo de lágrimas. Emiliana no soportaba que sus hijos no la llamaran por teléfono ni para su cumpleaños. Por eso no paraba de llorar.

Se habla mucho estos días de Rajoy, Gallardón y Esperanza Aguirre. Se presupone una lucha de poder, una guerra abierta y mal disimulada por establecer quién sería el nuevo líder del PP en caso de que Rajoy no ganara las elecciones, dándose por segura su marcha en ese eventual caso. Todo eso, creo, es cierto. Pero a la vez me pregunto: ¿Y qué pasa si es Zapatero el que pierde las elecciones?

Si hace un tiempo mi camarada Ciriaco de Málaga acuñó en su blog el término “malaviadas” (en referencia a ciertos episodios surrealistas de mi vida), hoy quiero patentar en este humilde espacio las “ciriacadas”. Y aquí va la primera:

No podía parar de llorar. María, tumbada sobre la cama, desnuda, tenía el alma rota. La noticia que acababa de recibir había sido la gota que había colmado el vaso de los sinsabores, tan habituales ya en su vida. El calor abrasaba su pecho cuando decidió incorporarse y mirar al mundo virtual que se abría todas las noches de luto ante su ventana. Otras veces veía vida, estrellas, risas, amores furtivos. Eso no le hacía en absoluto feliz, pero al menos sí le abría un camino a la esperanza. El reflejo del espejo vital de los otros, a veces, le hacía creer que otra vida era posible. Al menos lo era para los demás. “¿Y por qué no para mí?”.

Año 2014. España. Tras el triunfo zapateril en las elecciones generales de 2008, Mariano Rajoy cayó del pedestal de las filas populares. Su sucesor, al final y contra todo previsto, fue Alberto Ruiz Gallardón. Tras una convulsa legislatura, Alberto I ‘el Eterno Aspirante’, acabó llegando en 2012 a la Moncloa. Eso sí, no sin antes deshacerse de su gran rival: su “compañera” de partido, Esperanza Aguirre.

La negativa final de Rajoy a que Gallardón entre en la lista electoral por Madrid ha levantado una polvareda de tal calibre que ya sólo falta que la RAE se anime a introducir un nuevo término en su diccionario: “gallardonicidio”. Para algunos (e intuyo que para él mismo) es como si le hubieran asesinado con nocturnidad y alevosía. Considero que muchas reacciones han sido desmesuradas (dan fe de ello algunas portadas de la prensa de hoy), aunque ya aclaro que yo mismo también era favorable a que el alcalde madrileño acompañara a Rajoy. Soy consciente de que Gallardón es extremadamente vanidoso, ambicioso y demagógico... pero al fin y al cabo sé de muy pocos políticos que no lo sean en mayor o menor grado. En cambio, de lo que no hay duda, en su haber, es de que goza del prestigio del buen gobernante, amén de un talante moderado y conciliador (no sé si del todo sincero) que goza de más simpatías que de detractores; aunque algunos se empeñen en lo contrario.

Me sorprende que en medio de debates sobre himnos, Carlas Brunis y cambios climáticos, haya pasado desapercibida la que para mí es la gran noticia del mes, del año y de la legislatura socialista que ahora acaba: Zapatero, en su entrevista en ‘El Mundo’, ha reconocido que miembros de su confianza mantuvieron reuniones con los etarras tras el atentado de Barajas. Lo dijo, textualmente, así: “Los contactos continuaron con una situación ya muy deteriorada, muy deteriorada. Y fue debido al deseo de instancias internacionales. Al ver que tenían toda la buena voluntad de que pudiera verse la luz al final del túnel, de que aquello no fuera el fin... Pero la verdad es que había ya muy pocas posibilidades". Preguntado por Pedro J. Ramírez sobre si no le suponía un conflicto ético reunirse con quienes acababan de matar, el presidente de todos los españoles respondió así: "En absoluto. [...] Mi principio ético era agotar hasta el último suspiro para evitar que hubiera más víctimas”.

En contra del que parece sentir mayoritario de la sociedad, a mí sí me gusta la posible futura letra del himno nacional. ¿Cómo no me va a gustar si en él están impresas las palabras patria, democracia, paz, justicia, libertad, grandeza, historia, hermandad, mar, cielo y corazón?

Los rayos del sol, paulatinamente, empiezan a caer de lo alto, rompiendo el luto del inmenso mar de estrellas que es el ocaso. El silencio, sepulcral, se mantiene cual omnipotente monarca del sonido. La Humanidad, sumida en el sueño glorificado y sacramental, no se percibe de su incipiente presencia. Tú, desde la ventana, eres el único ser que estás llamado a presenciar este magno espectáculo. La luz, poco a poco, va cubriendo las tinieblas de la oscuridad. Dulcemente, casi sin avisar, está llegando. Amanece.

El eterno debate entre los partidarios de las células madre adultas y los de las embrionarias puede estar próximo a su fin. ¿La razón? Los estudios publicados hace algo más de un mes por científicos estadounidenses y japoneses en las revistas Science y Stem Cell, respectivamente. En ellos mostraban cómo, a partir de la piel, habían conseguido extraer células madre adultas reprogramadas de tal forma que tenían las mismas propiedades y capacidades pluripotenciales que las embrionarias. Hasta ahora, muchos investigadores suponían que las células madre embrionarias abrían un camino mucho más amplio y ambicioso que las adultas, observando ambos tipos de células como completamente diferenciados.

¿Aún no te he contado mi último paseo por Madrid? Fue en el año 2150, en plena IV Guerra Mundial. La que en su día fue capital de España, no era ya sino un pequeño poblado en medio de la tribu mundial, gobernada por el clan Jay.

Sígueme. ¿Quieres volar? Sígueme. ¿Notas cómo el aire choca contra tus mejillas? ¿Ves a los ángeles que nos saludan? ¿Sientes la paz? Sí, aquí hay paz... será porque en este macrocosmos no hay ningún alma humana. Será porque sólo estamos tú y yo. Esto ha de ser, sin duda, aquello que llaman el paraíso...

Acabo de ver una imagen patética. Estaba yo en el Mc Donald’s de Montera, esquina con Gran Vía, esperando en una cola para sucumbir ante mi gran vicio: el café con helado de nata. De repente observé cómo en la fila, delante mía, estaban un hombre mayor y una chica joven. El señor era viejo, gordo, tuerto, gangoso y no paraba de eructar para sus adentros. La chica era la prostituta que había alquilado para que en el siguiente rato sofocara sus apetitos sexuales. Esta es, indudablemente, una de las imágenes más repetidas en este microespacio madrileño. ¡Qué pena!

En homenaje a mi gran amigo, Don Pablo Hernández Breijo, que me ha dedicado hoy su primer artículo del año (‘El bisoño Malavia’) en su excelente blog, cuento hoy una segunda malaviada. En este caso no es una surrealista, sino tal vez, la gran aventura de mi vida: mi asistencia al entierro de Juan Pablo II.
Jueves, 16 de febrero
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Juan Fernandez Krohn
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio