Sistach sonríe
05.03.10 @ 08:44:04. Archivado en Papa, Barcelona
Más allá de las simpatías personales (o no simpatías) por el arzobispo Martínez Sistach, por Benedicto XVI, e incluso por la Iglesia o la religión en general, no se pueden negar dos cosas. La primera es que si del Papa a la invitación para consagrar la Sagrada Familia es un mérito personal de Martínez Sistach. Y, la segunda, que el hecho de que el Papa venga a consagrar la Sagrada Familia es una buena noticia para Barcelona, y por extensión para toda Cataluña.
Sobre el mérito personal de Sistach es obvio que no lo tenía nada fácil. Era una apuesta arriesgada que le hubiera podido salir mal. A pesar de su discreción personal llevando el tema, la cantidad de actores implicados ha hecho imposible que la iniciativa no trascendiera hace tiempo. Y en este proceso de filtraciones también los ha habido poco inocentes con ganas de tumbar el viaje. Tampoco ha faltado a la cita la voluntad de difundir una teoría tan conciliadora como que si el papa no iba a Santiago como iba a ir a Barcelona. Pero todo estaba más bien atado de lo que pensábamos. Por eso este miércoles Sistach sonreía y tenia todo el derecho a hacerlo.
Y, ¿que nos aporta de positivo esta visita? ¿No será sólo un festival vistoso tras el cual no queda nada? Es evidente que la visita del Papa no salvará a la Iglesia de Barcelona, ni a la de Cataluña, ni a la española -pasando por Santiago de Compostela-, ni a la del mundo mundial.
Pero, sabiendo esto, también se debe reconocer que las visitas papales comportan unos elementos de movilización popular que demasiado a menudo en Cataluña no hemos sabido valorar en su justa medida. No todo puede pasar por la reflexión intelectual o el compromiso discreto y abnegado. También necesitamos símbolos y gestos visibles. Si no hay compromiso y reflexión detrás, los gestos no sirven para nada, pero la Iglesia también pasa por su proyección pública y popular.
Al mismo tiempo, la presencia del Papa también nos debe permitir explicarnos tal como somos, qué hacemos y qué queremos ser como Iglesia en Cataluña. Sin intermediarios y sin interferencias. Y este no es un tema menor.
Finalmente, desde el punto de vista más profano, una visita del Papa no tiene el impacto de unos Juegos Olímpicos, pero, como se dijo este miércoles, es un potente instrumento de proyección: de la Sagrada Familia, de Barcelona, y del conjunto del país. Es una oportunidad para lucir lo mejor que tengamos en cada casa. Desaprovecharlo envueltos en cuatro tópicos laicistas sería un suicidio.
Confirmada la visita, ahora empieza otra carrera: a ver quién se apropia de la visita del Papa. En la última visita Valencia el verano de 2006 para la Jornada Mundial de la Familia, algunos esperaban que la presencia del Papa fuera una especie de tsumani conservador contra el gobierno. Sin modificar ni una coma los principios doctrinales que defiende la jerarquía católica, el tono propositivo de los discursos del Papa evitó que así fuera. Ahora también se debería evitar dar un tono político a esta visita. Y, en ver política donde no la hay, la caverna eclesial es experta. Y, al mismo Gaudí, seguro que no le gustaría.
Este post es una traducción del post original en catalán de Laeto animo en CatalunyaReligió.cat.
Comentarios:
Dice la Cigú: Se ha envainado su chulería. Dice Perezbús : la doctrina católica es la imposición durante la dictadura. De Inmacú, tu tercera acusadora, no sé nada.
Orgulloso de tu amistad, juan masiá.
Sale perdiendo RD. Sugiero la publicacion de escritos de un amigo del papa, Raimon Panikkar, sobre conversión al hinduísmo y budismo sin dejar de ser católico
La finalidad del viaje papal es religiosa. Su brevedad apenas dará tiempo más que para las fotografías en aeropuertos, templos y actos oficiales. Pocas posibilidades de manipulación de la visita con finalidades espurias va a haber, aunque la habrá. Es inevitable.
El tsunami llegó a Valencia, sí, pero con el caso Gürtel. Conociendo lo podrida que está también la casta política catalana y lo frecuente de los tsunamis, quizá poco después salga a la luz el enésimo caso de Corrupció.
No le conviene al Papa dejarse ver con políticos esencialmente corruptos, sobre todo, estando tan próximos los escándalos de los Legionarios, la pederastia y abusos sexuales del clero, y con previsibles manifestaciones de protesta y repulsa en la calle. Este puede ser otro motivo de la fugacidad de la visita, al que no se alude en la prensa.
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Jordi Llisterri i Boix
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