(Paréntesis)
20.08.09 @ 10:01:49. Archivado en Pastoral, Libros
Un paréntesis en la pausa estival. Una de las lecturas de verano me ha llamado especialmente la atención. Trascribo un fragmento del último libro del monje de Montserrat Bernabé Dalmau, Al capvespre t’examinaran en l’amor (Al atardecer te examinarán en el amor).
“Pablo VI publicó hacia la mitad del Año Santo de 1975 una exhortación apostólica sobre 'La alegría cristiana' en la que consignó aquella frase lapidaria: ‘La sociedad tecnológica ha podido multiplicar las oportunidades de placer, pero encuentra muy difícil engendrar alegría. Porque tiene otro origen: es espiritual’. [I] no querría que sonara como tópico el hecho de citar la gastada frase de K. Rahner, según el cual el siglo XXI será tiempo de espiritualidad, o aquélla del Evangelii nuntiandi que la gente de hoy valora más a los testimonios que los maestros y si valora a los maestros lo hace en tanto que son testimonios (n.41). Pero lo hago porque me parece que contienen una gran actualidad, ya que a veces se nota un cierto menosprecio del tema de la espiritualidad, contraponiéndolo a los métodos y al dinamismo apostólico de otros tiempos.
Nos encontramos, pues, en un momento en que el testimonio personal (y comunitario) obtiene el carácter de categoría convincente, casi de única categoría convincente. Lo he mencionado al tratar el tema de la transmisión de la fe. Por eso es necesario fijarse y extraer los indispensables puntos de referencia para vivir en el gozo. De lo contrario los análisis que se quiera hacer sobre la situación actual de la Iglesia, y especialmente sobre la de nuestro país, tendrán motivos suficientes para constatar desesperanza y pesimismo. Cuando alguien los expresa, conviene no juzgarlo, porque muchas veces son reflejo de fracasos vitales más bien dignos de compadecer. Pero si que al cristiano que quiera trabajar bien, y no vomitar amargura, el combate diario de la fe y el recurso constante a la enseñanza de la escritura y de la vida sacramental lo llevarán a expresar el gozo del compromiso. Es imposible ser persona de oración y no comprometerse en la práctica del bien. Es imposible alimentarse de la Escritura y no traducirla en una vida de serenidad y de confianza en Dios que conduce su Iglesia.” (Pág. 123-125).
Este post es una traducción del post original en catalán de Laeto animo
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Jordi Llisterri i Boix
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