La pastoral simple
04.05.09 @ 08:55:45. Archivado en Barcelona, Pastoral, Sociedad

Este domingo por la mañana hemos asistido a la misa que con motivo del año de San Pablo se ha celebrado en la Iglesia del Hospital de Sant Pau de Barcelona, presidida por el cardenal Martínez Sistach. Al llegar, lo primero que he pensado es que mosén Josep M. Forcada había echado el resto con cámaras de vídeo y pantallas para seguir la misa paulina (¿porque en las iglesias siempre hay bancos des de los que no se ve el altar?). Pues no era eso.
Como se ha explicado durante la celebración, la cosa es más simple. Aprovechando que la Iglesia está en el mismo recinto del Hospital de Sant Pau, las celebraciones del domingo se emiten por el circuito cerrado de televisión del centro sanitario. Así la pueden seguir todos los enfermos ingresados. Pero además, la parroquia tiene un equipo de voluntarios que reparte la comunión a los enfermos que han seguido la misa y que lo han pedido.
Es bien simple: sumar dos cosas que ya se hacen habitualmente. Poder seguir la misa por televisión desde la cama. O recibir la comunión en el hospital. Pero vincular las dos cosas en una misma celebración le da más sentido. No he podido hablar con mosén Forcada para que me lo explicara mejor, pero lo he encontrado bien resuelto. Juntar los dos servicios no suma, multiplica. Seguro que los que quieren comulgar o las familias que les acompañan agradecen esta doble participación.
Llevar la comunión a los enfermos puede parecer poca cosa ante los retos pastorales que tenemos. Pero es importante. Como es la excusa ideal para acercarse a los enfermos ingresados en el centro. Sólo hay que preguntar y preguntando a veces salen muchas cosas. Es lo mismo que siempre repito: que los mejores sacerdotes de la diócesis deberían estar en los tanatorios. Todos tenemos que pasar por allí algún día. Y mientras sea vivo, siempre está bien encontrar a alguien que te ofrece un mensaje razonable y una presencia coherente.
Por otra parte, iba familiarmente a esta misa y me he encontrado que al final de la homilía el cardenal Sistach ha lamentado la iniciativa que se está tramitando en el Congreso de Diputados para reprobar las palabras de Benedicto XVI sobre los preservativos. Por el contenido pascual y paulino de la homilía, ha sido un añadido al final que no pegaba mucho con lo que estábamos haciendo. En realidad, la iniciativa política es tan extemporánea que se descalifica por sí misma. Lo que pasa, es que también es verdad que cuando un jefe de estado critica las políticas públicas sanitarias de los estados, también tiene que contar con la posibilidad que los organismos políticos de los estados que se sienten aludidos lo critiquen a él. Pero la verdad es que tenemos cosas más importantes para resolver que reprobarnos los unos a los otros. Como si eso arreglara algo. Esto no es simple, es simplismo.
Este post es una traducción del post original en catalán de Laeto animo
Comentarios:
Por otra parte, ya que por una vez (y esperemos que sirva de precedente) nuestro arzobispo ha dicho lo que debía decir, como católico y como presbítero, animarle a que siga así. Como le criticamos cuando no actúa como debiera, alabemosle cuando sí lo hace.
PD: En el post no se destaca lo suficiente la declaración al final de la homilía, qué raro ¿verdad?
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Jordi Llisterri i Boix
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