Obispos buenos y malos y los seminarios
21.04.09 @ 08:53:08. Archivado en Tarraconense, Seminarios

Estuve a punto de dejarlo sobre todo pensando en una conversación que tuve con una persona que realmente entiende de seminarios. Lo que me quedó es que a menudo el obispo de turno o el rector que ha elegido no es el factor determinante sobre el número de vocaciones sacerdotales en una diócesis. Que lo que explica el bajón general de vocaciones tiene causas muy poliédricas. Que el número de seminaristas un año determinado es relativo y que las valoraciones se hacen en periodos más largos (aparte de contemplar otros factores de calidad más complicados de cuantificar como el perfil de los seminaristas que llegan y como salen de cada seminario). Y que, además, esto de los seminaristas cada uno los cuenta un poco según le conviene, sobre todo por una enfermiza comparativa estadística entre seminarios que no favorece a nadie, sólo a los que lo utilizan para promocionarse.
Pero sin embargo, veo que también continúa una cierta obsesión enfermiza para explicarnos cuáles son los obispos buenos y malos de Cataluña y que los peores obispos lo son por catalanistas. Una teoría con la que demuestran una "gran" capacidad de análisis eclesial y que no pueden dormir si no lo ponen por escrito. La teoría concluye que los “malos” obispos catalanistas vacían los seminarios y que los "buenos" son los que los llenan (teoría que cae sola si se observa la evolución de Valencia: de los 120 seminaristas en 1989 a los 40 de ahora) y que por eso, tautológicamente, el mejor obispo de Cataluña es el de Terrassa. Con amigos como éstos no es necesario tener enemigos.
Total, pues hagamos un poco de ciencia-ficción y supongamos que no se hubiera creado la diócesis de Terrassa. ¿Realmente Cataluña sería un desierto vocacional?
Jordi Llisterri i Boix
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