Monjas tristes y tontas
20.02.09 @ 08:56:14. Archivado en Historia, Vida Religiosa, Cultura

Incomprensiblemente se me pasó la exposición que desde diciembre se puede ver en el Museu d’Història de Catalunya sobre el monasterio de Sant Pere de les Puel·les de Barcelona. Ayer enmendé el error y aún quedan diez días para verla.
Las benedictinas del Sant Pere de les Puel·les son conocidas hoy por su apertura. El Vaticano II atravesó los muros del monasterio de la calle Anglí que se ha convertido en un punto de referencia y de acogida en Barcelona. Lo que en su día fue refugio para la democracia y el catalanismo perseguido, hoy se traduce con otras iniciativas como la lucha contra la tortura o la promoción del diálogo interreligioso.
Pero detrás hay la historia milenaria de la que es la comunidad femenina de vida religiosa en activo más antigua de Cataluña, que acompaña a otros monasterios centenarios como Montserrat, Sant Daniel o Cuixà. Monasterios que hoy continúan irradiando vida religiosa y dando respuesta a la búsqueda espiritual de quienes vamos algo despistados por la vida.
Todo esto se puede ver en la exposición. Desde la historia, hasta la vida de la comunidad y su sentido (espléndidos dos sencillos paneles interactivos, como el de la regla de santo Benito, que es una lástima que no se pueda ver a internet).
La exposición también tiene una vertiente de justa reivindicación de la presencia femenina dentro de la Iglesia. En otros tiempos eran litigios con el obispo de Barcelona. O el poder de la abadesa representado por el báculo, anillo y estola como los expuesto (y ciertamente, hoy no me imagino la abadesa con aquel báculo que le doblará su altura).
En cambio, el poder de hoy de las benedictinas se demuestra claramente en un vídeo que se puede ver a l’exposición. Es una entrevista realizada por Montserrat Roig a la hermana Antònia Virós el 1984. En una pregunta de la entrevista Roig afirma: “Tenía la idea de las monjas tristes y tontas, pero la visita a su monasterio me ha hecho cambiar esta visión”. El testimonio; este es su poder. Y con respuestas bien sencillas de la hermana Antònia: “Sólo si pensáramos más en los otras que en nosotros mismos, el mundo seria una Paz”. Claro está, pues, que -además de tener mucha historia- las monjas, ni tristes, ni tontas. Ya lo sabéis.
Este post es una traducción del post original en catalán de Laeto animo
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Jordi Llisterri i Boix
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