Pardo en la silla de Carlomagno
21.10.08 @ 09:11:02. Archivado en Obispos, Tarraconense, Girona

Domingo por la mañana, el día de su ordenación episcopal, mosén Pardo se levantó con este retrato en El Punt, periódico de referencia a su nueva diócesis. El antiguo compañero Josep M. Balcells lo presenta como una persona que "tiene madera" para ser buen obispo de Girona. La verdad es que Pardo es de los que gana en las distancias cortas y, por lo que me decían, eso en Gerona ya lo han visto. Es bien significativo que la gente precedente de todos los lugares donde Pardo ha sido sacerdote no cupieran en la catedral (la nave gótica más ancha del mundo) y que algunos lo tuvieran que seguir desde la Plaza de los Apóstoles con una pantalla.
Quizás también porque en Girona hacía 35 años que no veían una ordenación episcopal. La verdad es que yo también tenía poco presente la intensidad de estos actos, por ejemplo la fuerza de ver a un hombre hecho y derecho -no a un jovencito- en tierra mientras llueven las letanías de los santos. En Girona la ceremonia alcanzó equilibradamente la dignidad necesaria, también con las anécdotas que permitieron detectar los primeros planos de la pantallas instaladas en todo el recinto. Uno que tenía al lado me dijo que la imagen redonda del nuevo obispo, con la mitra y el báculo del tesoro de la catedral, sentado en la fastuosa silla de Carlomagno (la cátedra de Girona), le recordaba a Juan XXIII.
Bien. La semana pasada un lector interesado -al menos tengo uno- me preguntaba si "nos puedes decir cuáles són los obispos de fuera de Cataluña que irán a la toma de posesión del nuevo obispo". Pues vamos a repasar. Aparte de los dos cardenales de Barcelona, los obispos catalanes (faltaban los eméritos de fuera de Girona) y el Perpiñán, había el preconizado obispo de Málaga Jesús Catalán, el de Jaca-Huesca Jesús Sanz, el de Tarazona Demetrio Fernández y el auxiliar de Madrid Fidel Herráez y ovetense Raul Berzosa. Curiosamente, algunos son de los más aplaudidos por la caverna eclesial. Pero como en Girona pocos saben que cara tienen quedaban disimulados entre el resto de obispos.
Por otra parte, los obispos ordenantes principales (los que quedan para la historia eclesiástica y tienen más protagonismo) eran los obispos a los que les tocaba serlo. Lo normal. Presidía el nuncio, acompañado del arzobispo de Tarragona Jaume Pujol, metropolitano de la diócesis de Gerona, y del obispo de la diócesis de Pardo, Josep Àngel Sáiz Meneses.
Situado en este estilo de crónica rosa episcopal que tanto éxito tiene, cabe hacer notar dos cosas más. Pardo optó por no hacer un discurso principalmente de contenido, que también lo tenía y bien formulado. Pero sobre todo quiso repasar exhaustivamente todas las comunidades, personas y obispos que lo habían acompañado en su trayecto sacerdotal. Pero éste es un juego muy peligroso porque te puedes olvidar a alguien, pone en marcha el "aplausometro" (un titular del lunes de El Punt era "El obispo Francesc, el aplaudido") y que todo el mundo juegue a las interpretaciones. Y en la euforia tampoco sé si fue acertado improvisar la referencia a que en Terrassa tienen tantos seminaristas comparado con Girona. Sobre todo porque fue como poner dedo en el ojo de un clero diocesano que sufre por la falta de vocaciones.
Como ya sabemos que los obispos que trabajan no leen mucho los blogs, ya se lo diré cuándo lo vea. En todo caso, está claro que hablar desde la silla de Carlomagno es más complicado que hablar desde un blog donde se puede decir el primero de que te pasa por la cabeza. Como felicitar a mosén Pardo y estar convencido que "tiene madera" de obispo.
Este post es una traducción del post original en catalán de Laeto animo
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Jordi Llisterri i Boix
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