Sistach en Telemonegal
09.10.08 @ 09:02:25. Archivado en Barcelona, Comunicación

Esta semana el arzobispo Martínez Sistach ha sido el invitado al programa Telemonegal de BTV, un espacio de crítica televisiva del canal municipal de Barcelona. Lo vi el martes y lo repiten durante la semana en diversas teles locales. Por ahora no lo encuentro en Internet.
Ferran Monegal presentó como un hecho extraordinario que un cardenal fuera a la televisión para someterse a una entrevista. Él ve suficientes horas de televisión para valorarlo. También, una vez más, la entrevista demostró la dificultad del lenguaje religioso. Martínez Sistach explicó que había crecido el número de gente en "las audiencias" del papa (los actos públicos de cada miércoles), y Monegal pareció entender que lo que subía era "la audiencia" del papa. En realidad, toda la entrevista fue una muestra de que el mundo eclesiástico es otro mundo.
También ya sabemos que a Sistach le cuesta sintetizar su mensaje a las exigencias del medio televisivo. Pero el discurso que hizo es más que correcto y expuso sus criticas a la televisión sin aparecer como un profeta de calamidades. Y tuvo dos momentos destacables. Cito de memoria.
Por una parte cuando Monegal le invitaba a conocer todos estos programas de televisión estrafalarios que destripan la vida de la gente mañana, tarde y noche. Aunque comprendía que a un cardenal no le sobra mucho tiempo, le decía acertadamente que "un pastor debe conocer qué hace su rebaño". La respuesta del cardenal fue que si, pero que precisamente "por eso sigo a los críticos de televisión como usted". Bien.
Y después, la respuesta a las parodias del Papa que se hacen en la televisión. Cuando salieron algunos vídeos de muestra de imitadores de Benedicto XVI haciendo el payaso, el arzobispo prácticamente no miró a la pantalla del plató en la que aparecían las imágenes. El olfato televisivo de Monegal brilló una vez más y fue lo primero que resaltó: “Usted casi no ha mirado la pantalla”. Con este gesto el cardenal dijo mucho más que con un gran discurso. En la respuesta teorizó sobre que a mucha gente con creencias católicas la mofa sobre el Papa les ofende (sólo puede reírse de la madre, de la patria y de la religión uno mismo). Pero con el gesto de bajar la vista, Sistach apareció dolido como un católico más. El espectador es mucho más receptivo a esta actitud que si hubiera aparecido ofendido, indignado, airado o censurista. Sobre todo porque el gesto fue coherente con lo que quería decir. La crítica a las imitaciones de Benedicto XVI y si los efectos son tan negativos se pueden discutir. Pero la respuesta basada en el sentimiento está lejos del estereotipo de la Iglesia inquisidora, y es más eficaz. En la televisión funcionan más los argumentos sentimentales y los gestos que los grandes razonamientos teóricos.
El mensaje es que ahora cuando veamos Benedicto XVI imitado no veremos a un cardenal enfadado (cosa que a muchos ya gusta) sino a una persona dolida.
Este post es una traducción del post original en catalán de Laeto animo
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Jordi Llisterri i Boix
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