Que hable Carrera, el obispo del diálogo
03.10.08 @ 13:11:37. Archivado en Barcelona, Obispos, Personajes

“Se afirma el convencimiento de una creación de la vida, de un nuevo nacimiento después de la muerte, como un horizonte seguro”.
Ha muerto el obispo Joan Carrera y sus palabras hoy tienen mayor sentido. Seguro que ha sido así. Lo decía en los textos de las seis cartas cruzadas entre Carrera y el político socialista Joan Reventós, que fue presidente del Parlament de Cataluña. Hoy los dos ya lo saben todo del trascendente y de la última frontera. Por eso tiene más sentido ver como hablaban los dos hace diez años. Las publicamos a Foc Nou y después se editaron como libro en catalán (Mediterrània) y en castellano (Descleé) junto con otras cartas.
Me gustan porque son una muestra del talante dialogante de Carrera, dentro y fuera de la Iglesia, en la conversación privada y en la plaza pública. Pongo una selección y aquí el texto completo de las dos primeras cartas. Dejemos hoy hablar a mossèn Carrera.
“Mira, Reventós, mi seguridad de creyente no es la del dos y dos hacen cuatro que se impone a la mente quieras o no. Es, como si dijéramos, como la que tengo cuando, en el campo, salto un riachuelo o una zanja: estoy convencido de que llegaré al otro lado, pero a la vez me acompaña una cierta sensación de riesgo y he de tomar una decisión. Mi seguridad tampoco se traduce siempre en un sentimiento. Me ha invadido, alguna vez, la sensación de saltar al vacío... de no encontrar a nadie en el otro lado... Un creyente y un no creyente no estamos tan lejos como parece el uno del otro. El creyente piensa alguna vez: y si no fuera verdad... Y el no creyente también se dice en alguna ocasión: y si fuera verdad... La diferencia es que, cuando vives la experiencia de la fe, incluso cuando dudas, no te das cuenta y te encuentras explicando tu duda a Dios. Tienes siempre el Tú como referente. Entre barruntar, buscar y dudar sobre el sentido de la vida, y rogar, la diferencia está en hacerlo solo o hacerlo en diálogo confiado con el Tú, con Dios.
En la última parte de tu carta llevas la cuestión de la trascendencia hacia el tema de la muerte: “¿volvemos al punto de origen, a la nada, o podemos esperar un más allá?” Y haces una valoración de las religiones, todas, “como protectoras del pavor ante el abismo del final”. Yo, aún sintiéndome reconfortado por la tradición de esperanza en el más allá, compartida por tantas religiones, de quien me fío realmente es de Jesucristo.
(...) La vía por la que escapo de la “inmensa incertidumbre” que dices es la palabra y toda la realidad de Jesús de Nazaret. Sumergiéndome en su dinamismo, encuentro fuerza para el combate contra la injusticia y el mal desde el lado de las víctimas – una lucha que también es la tuya – y, al mismo tiempo, esperanza de reencontrar el fruto de aquella lid más allá del fracaso, al fin y al cabo inevitable. Desde esta experiencia en la que se unen el sentido de responsabilidad y la esperanza, se afirma el convencimiento de una creación de la vida, de un nuevo nacimiento después de la muerte, como un horizonte seguro, que no sabría demostrar pero que siento que encaja profundamente.
Joan Carrera Planas. Noviembre 1998
Este post es una traducción del post original en catalán de Laeto animo
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Jordi Llisterri i Boix
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