Militemos, por favor
10.03.08 @ 08:54:34. Archivado en Política, Sociedad

En octavo de EGB tenía un buen profesor que tenía una forma de pedir silencio muy particular. En lugar de decir "callad", decía "callemos", que es una manera más inclusiva de poner orden.
Lo he recordado por una idea de Francesc Romeu en el artículo de febrero en Foc Nou que parece que ha causado cierto furor y que es bien adecuada por estos tiempos electorales. El resumen podría ser: "Militemos, por favor". El artículo lo explica así cuándo habla de posibles soluciones para romper la dinámica de crispación política-iglesia: "Se debería recordar de nuevo la importancia de la militancia política dentro de los partidos políticos. Digo eso porque que cuando veo que los cristianos ocupando las calles, las plazas o los locales públicos de gran aforo (...) me da la sensación de que hay muchos políticos-cristianos y cristianos-políticos que ahora quieren hacer dentro de la Iglesia lo que no han podido hacer dentro de sus respectivos partidos políticos. Éstos (...) han roto la baraja y ahora vienen a presionarnos dentro de las comunidades cristianas bajo la consigna de qué hay una auténtica persecución religiosa de la cual, todos, nos tenemos que defender. (...) Personalmente sigo pensando que trabajar dentro de un partido político hoy continúa siendo una gran escuela democrática donde uno mismo ve las dificultades reales para hacer avanzar las propias posturas (...) por lo tanto, bajo el consenso continuo. Y eso es justamente el que quiere decir trabajar en política cada día y en torno a una mesa y no sólo cada cuatro años delante de una urna electoral."
Pues, si señor. Creo que tiene toda la razón. Mejor nos iría si más cristianos hubiera en todos los partidos políticos. Para compartir un proyecto común con el resto de ciudadanos. Tampoco estamos hablando de ir a asaltar los aparatos de los partidos, ni de exigir nada. Pero siempre es más fácil lamentar desde fuera lo que no nos gusta que participar.
De los partidos sólo vemos la maquinaria electoral. Y éste es precisamente uno de sus defectos, que se prioriza el vuelo gallináceo y el ir a buscar el voto y se penaliza la disidencia. Pero en eso los partidos no son muy diferentes a la estructura eclesial. Y igual que al pertenecer a la Iglesia, militar en un partido no quiere decir dejar de tener ideas propias, sino tener un espacio donde poder canalizarlas y confrontarlas para no terminar haciéndose cada cual su propia película.
Lo que no puede ser es que cuando se explica a alguien que eres católico se tenga que oír siempre aquello de "ah, pero tú no eres de aquellos carcas que..." y que automáticamente descargue todos los agravios que tiene contra la Iglesia. Y que cuando se explica a alguien que se milita en tal partido se oiga siempre "ah, pero tú no eres de aquéllos sectarios que..." y se continúe con aquello de que todos los políticos son iguales. Por eso expreso éste "militemos" inclusivo, para que cada uno desde sus sensibilidades y posibilidades pueda contribuir a dignificar aquello que se ha definido como la ciencia del bien común.
Todo eso lo tenía escrito desde el miércoles con la idea de colgarlo hoy. Después del asesinato del viernes, tiene todavía más sentido. No es banal una cosa que puede llegar a costarte la vida.
Este post es una traducción del post original en catalán de Laeto animo
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Jordi Llisterri i Boix
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