Superobispos
12.02.08 @ 08:45:34. Archivado en Obispos, Política

Asisto sorprendido a una conversación en la cual un amigo defiende la famosa Nota electoral de los obispos. La opinión es libre. Los argumentos resumiendo es que la nota textualmente no dice nada que se pueda entender como una indicación de voto al PP. Y que al final se han beneficiado más los socialistas, que la han aprovechado para hacer ruido. Cierto, pero todo texto tiene su contexto; y el contexto, los antecedentes y la oportunidad han llevado a que la Nota se haya entendido y utilizado de una manera y no de otra. Y se debe recordar que la nota no la escribieron ni en Ferraz, ni en Génova, sino en Añastro (bajo la protección de la Virgen de la Almudena). Pero hagamos un esfuerzo para aceptar la teoría: los obispos no calibraron bién el impacto mediático y político de la nota. Podríamos decir que pecaron de buena fe y deberían haberlo dicho de otra manera para que no se pudiera interpretar lo que les hicieron decir que decían.
Pero entonces se me ocurre que tenemos otro problema. Los obispos tienen la última palabra sobre aspectos muy distintos que tiene bajo su responsabilidad. Antes que nada deben ser buenos teólogos porque no pueden ir por el mundo diciendo herejías. Después deben ser buenos gestores, porque tienen que ordenar una organización humana. También deben tener carisma y capacidad de trato personal, porque su función se realiza entre la gente. A la vez, son la cara visible de la Iglesia por lo que deben saber comunicar muy bien a través de los medios. Y, además, deben ser buenas personas, de profunda e intensa vida espiritual. Cuando el obispo mandaba en una diócesis en la que todo el mundo decía amén y el poder político se sometía a los designios divinos, esto no hacía falta. Pero, ahora, en una sociedad más compleja, el actual modelo organizativo piramidal de la Iglesia sólo es viable con superobispos. Deben cumplir todos estos requisitos porque no les pase, como decía mi amigo, que no puedan prever todas las repercusiones que involuntariamente pueden tener sus actos y que otros más pícaros se aprovechen de ellos.
Personalmente, más que esperar superobispos, lo que espero es que en la Iglesia se compartan más responsabilidades y cada cual se ocupe de lo que sabe. No hace falta que uno tenga en todo la última palabra. Que nos podamos equivocar todos juntos.
Este post es una traducción del post original en catalán de Laeto animo
Comentarios:
Debemos ser astutos los católicos y advertir cuando una campaña orquestada se dirige contra nosotros, para no hacerle el juego. No se trata de aceptar todo cuanto digan los obispos (que sólo son autoridad en materia doctrinal y pastoral, no política), pero sí defenderlos de los enemigos de la Iglesia, pues en eso consiste la eclesialidad. Y las críticas, mejor hacerlas dentro de casa, y no públicamente como el puñado de grupitos de curas protestantes (de protestar todo, no de herejes) y de "comunidades de base" que no pierden ocasión de apuñalar públicamente a nuestras autoridades.
Los que piensan que los obispos son soberbios e inaccesibles, normalmente no han tr...
Primer l'Esglèsia, després les altres coses, que veritablement son secundaries.
Esa lejanía, e imagino que una determinada corte de aduladores, les hace mantenerse en una situación precaria, dada la velocidad de cambio de las estructuras sociales.
Imagino que la mayoría, son buenas personas, en el más completo sentido de la palabra, pero "pecan" de inmaduros en temas no religiosos.
Espero que el siglo XXI les abra los ojos, y sustituyan las sandalias por zapatos trotones.
Y por favor, no les llaméis superobispos, que algunos pueden creerlo.
Sería genial. Dios nos lo conceda.
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Jordi Llisterri i Boix
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