Si el nuncio está contento, yo estoy contento
25.09.07 @ 08:47:29. Archivado en Barcelona, Obispos

En el país que hay quien dice que es la región española más secularizada, pagana, exacerbada, republicana y con un gobierno anticlerical, cuando viene el nuncio del papa lo recibimos a cuerpo de rey. Y además el nuncio sale contento.
Este lunes Manuel Monteiro de Castro ha presidido la misa de la fiesta mayor de Barcelona concelebrada con el arzobispo de Barcelona y el resto de obispos de la provincia eclesiástica. En la Basílica de Mercè lo han acompañado las máximas autoridades del país -el presidente Montilla, el alcalde Hereu y casi todos los concejales- en una basílica llena de gente. Después ha acompañado al séquito hasta el Ayuntamiento donde ha salido al balcón con el resto de autoridades (lo podéis ver a la mitad de este vídeo de la web municipal).
La misa con el nuncio ha tenido dos cosas positivas. Primero que no ha dicho ningún disparate. Y no es nada en contra de él, sino que otros nuncios de ingrata memoria si que han presidido misas en Cataluña con mucha mala fortuna. En este caso, el nuncio ha ido a lo suyo y a lo que es propio del día: una homilía de devoción mariana, donde incluso ha improvisado sobre los pastorcillos de Fátima. Otra cosa es si la gente que no es nuestro gremio lo han entendido o les ha interpelado de alguna forma. Quizás en una misa tan cívica sea mejor una predicación un poco más "laica", pero nadie le puede decir que se ha metido en cosas que no tocaban.
Y, después, ha sido bien recibido que todo el ritual y buena parte de la homilía la predicara en catalán, cómo pasa en la mayoría de misas en Cataluña. Al final se ha felicitado por la participación de la gente y ha pedido a todos que ayudemos a construir una ciudad y una Cataluña mejor. Y se ha disculpado por su "pobre catalán" -que por cierto, de pobre no tenía nada- y por eso la gente lo ha aplaudido agradecida.
Después de la misa con Oriol Domingo hemos intentado hablar con él, pero se nos lo ha llevado uno de protocolo. Si que nos ha podido decir que estaba muy satisfecho.
Y con eso se pueden dar por finiquitadas las estériles polémicas sobre los concejales que van o no van a la misa. Han ido los que les ha parecido ir y han comulgado a los quienes creían que lo tenía que hacer, y los que no han comulgado por no sentirse católicos me parece que han tenido un gesto de respeto hacia lo que se estaba celebrando. Aquí, si viene el nuncio, institucionalmente se lo recibe con los honores que merece. Igual que se debe hacer si viene el Dalai Lama o el Moro Musa.
Este post es una traducción del post original en catalán de Laeto animo
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Jordi Llisterri i Boix
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