En Lleida nos la jugamos
12.03.07 @ 09:20:45. Archivado en Tarraconense, Lleida

En la sucesión definitiva del obispo de Lleida la Iglesia catalana se la juega. Y no hablo del patrimonio. Hablo del mapa episcopal de los próximos años. Hasta ahora, ya habíamos aprendido que quien ponía y quitaba mitras en el Vaticano era el cardenal Carles. Nada de consultas ni de nuncios. El resultado fue dos obispos valencianos, dos tortosinos (su exsecretario y el rector de Flix que no conocía nadie fuera del obispado), un amigo fiel, y otros conocidos, saludados y auxiliares de Barcelona centrifugados. Y la división de la diócesis. Dicho sea de paso, esto no quiere decir que todos los hombres de Carles hayan seguido su modelo episcopal. Pero también los hay que se entrenan para hacerlo peor.
Pero ahora han cambiado tres factores que deberán ser importantes para valorar si nos espera un cambio de orientación, o seguiremos con la misma historia. El que parecería más importante es el cambio de papa. Los últimos cambios episcopales en Cataluña fueron el 2004 en la etapa final de Juan Pablo II. Ahora hay otro papa, pero los engranajes que hacen girar el Vaticano, donde se juegan estos nombramientos de segunda fila, no cambian en cuatro días. Tampoco olvidemos que Benedicto XVI no ha hecho ninguna revolución en la curia. Y ha cambiado el papa, pero no ha cambiado el nuncio.
También tendría que haber cambiado la información que tienen en la Santa Sede sobre Cataluña. En este terreno se ha trabajado. Y no es un factor determinante pero es importante el cambio de responsable de la sección de lengua española de la secretaría de Estado del Vaticano. Ahora ya no está Vicente Juan, un buen amigo del cardenal Carles obispo de Ibiza des de enero del 2005. Yo no conozco de nada a Vicente Juan, pero por el que me explican es uno de los que están convencidos de que el catalanismo y los progres son la fuente de todos los males de la iglesia catalana y que bajo esta prisma se dedicaba a filtrar toda la información que llegaba al Vaticano sobre las diócesis catalanas. Lo comentaba en Les ferides de l’Església catalana. Desde que este cargo l’ocupa Miquel Huguet, a quien tampoco tengo el gusto de conocer, esto debería ser diferente. Todo ayuda a que a nadie se le vuelva a pasar por la cabeza enviar un obispo Ureña en Cataluña.
Y un tercer factor a tener presente es que el cardenal Carles ya no es ni arzobispo de Barcelona, ni cardenal elector. Esto no quiere decir que haya dejado de tener amigos al Vaticano. Pero quiere decir que ahora el que seria razonable es que a quienes se escuchará más fuera a los arzobispos de Tarragona y de Barcelona, que además, no están a matar entre ellos cómo estaban Carles y Sistach. Un discurso coincidente de los dos puede ayudar que los nombramientos episcopales en Cataluña no sean un disparate.
Pero todo esto son corrientes de fondos. Si las cosas van por aquí sólo lo sabremos realmente cuando se vayan conociendo los relieves episcopales de los próximos años. Y, en todo caso, continuaremos confiando en el Espíritu Santo.
Este post es una traducción del post original en catalán de Laeto animo
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Por último, sólo comentar que ser ERC es tercera fuerza política, muy alejada de las dos primeras. Se puede ser nacionalista catalán sin ser independentista. Estoy un poco cansado de que ser los sospechosos habituales, de que la más mínima palabra ya engendre un debate interminable. Quizá si ser perfectamente catalanes dentro de España fuese más fácil, extremistas como ERC y sus secuaces tendrían menos fuerza. En Suiza hay cuatro idiomas oficiales, y muy pocos suizos son bilingües. Y el alemán de Zurich es tan suizo como el francés de Ginebra. ¿Por qué nosotros seguimos empeñados en partirnos la cara por tonterías y no por lo importante? Precariedad laboral, acceso a vivienda digna, inmigración, tercera edad, sanidad y educación públicas... Un cordial saludo, mañico.
Lea detenidamente lo que he dicho. Creo que en ningún momento he entrado en el debate de Lleida o Lérida. Personalmente, creo que hay cosas más importantes por las que partirme la cara. Normalmente, suelo decir 'Lérida', aunque a veces puede escapárseme Lleida, pero tampoco creo que deba dar explicaciones, como tampoco las pido. En cuanto al debate de español o castellano, creo que la Constitución española hace una definición bellísima con la que me siento plenamente identificado: "El castellano es la lengua española oficial del Estado" (art. 3.1). El catalán, el gallego, el vascuence, el aranés... son lenguas españolas, tanto como el castellano. Y siendo válidas ambas nomenclaturas, seguiré llamándolo castellano. Y creo que he dado ya demasiadas explicaciones.
Llamo Lérida, porque escribo en Español (o castellano). Si escribiera en catalán, escribiría LLeida. Lo mismo que no se me ocurriría escribir en inglés " i have been in Londres" sino "I have been in Londonn". Y le llamo español porque es así como se le conoce en todo el mundo. Los diccionarios son inglés-español, no inglés-castellano. Además,el español ( o castellano) es el idioma común de todos los españoles y así lo recoge la Constitución.
Lo que realmente me preocupa es la doble moral. : Los papeles de Salamanca para Cataluña, y lo que ha "expoliado" Cataluña (tanto gobiernos como diocesis) son de Cataluña. Es sólo un síntoma. También hay más de un teórico que sigue hablando de els Països catalans, que incluyen parte de Aragón.
Sigo diciendo: NO ROBARÁS
Pero yendo al tema, yo lo único que espero es que a Sistach se lo lleven a Roma y manden a Ureña o a Romero Posse a Barcelona. Ya está bien que las diócesis catalanas estén siempre en manos del clero nacionalista. Aunque la culpa la tiene el Vaticano que cuando lo de don Marcelo, en vez de mantener al vallisoletano en Barcelona haciéndolo cardenal, fue y lo sustiuuyó por Jubany. De esos polvos vienen estos lodos.
Y sobre los nombres, yo creia que el catalán era un idioma tan español como el castellano. Pregunte a la gente Lleida que pone en su DNI sobre la ciudad de residéncia.
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Jordi Llisterri i Boix
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