Era una noche cerrada, luminosa, extraña, en el tercer piso, el de la señora Julia, sonó un disparo. Una pareja de policías que por casualidad patrullaban por la acera frente al piso de doña Julia oyeron el ruido y subieron a investigar. Mientras subían la escalera se les unió el señor López, vecino del inmueble y famoso corifeo. El edificio de tres plantas no tenía ascensor, no se cruzaron con nadie que bajase la escalera.
Hoy va del Polo Sur, de una anécdota preciosa sobre la flema británica y dos historias que allí ocurrieron y que desde mi juventud han permanecido grabadas en mi memoria.
He oído y leído a lo largo de mi vida cientos de anécdotas y chistes sobre la flema británica, pero esto que os trascribo de un libro que estoy leyendo bate todo los records. El libro se llama “Eurekas y euforias” de Walter Gratzer.
Hace muchos, muchos años, cuando yo tenía trabajo, se acercaba el día de Reyes y la jefa de personal de la empresa en la que trabajaba como informático me pidió consejo acerca del regalo de Reyes que ese año querían hacerle a sus dos hijos.
Martes, 24 de noviembre
Antonio Gázquez
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Corral
Pedro Fernández Barbadillo
JUAN JULIO ALFAYA
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Francisco Rubiales
Manuel Molares do Val
Vicente Torres