Esta cosa podría titularse más apropiadamente como “Historia de una chorrada”, en ella el chorra soy yo aunque igual no soy tan chorra porque me he ganado un café con ella y de paso he demostrado fehacientemente que el Consejo General del Poder Judicial es un órgano super diligente, al menos cuando se le eleva una queja sobre los nombres de sus órganos receptores. Procedo a narrar la chorrada.
Se ha montado un buen tiberio entre los grandes chefs tras la publicación de un libro por parte de uno de ellos, el chef Santamaría. A mi personalmente no me afecta porque ni los paparajotes, ni la olla pelotas, ni el estofado de cordero, ni los menús del día de 9 euros han entrado en fase de deconstrucción organoléptica. No obstante hará cosa de algo menos de 3 años escribí algo sobre lo que vi en un programa de un canal de cocina de la tele por cable y que me impactó. No usaba el chef del programa ni helio líquido con potenciadores del sabor, ni espuma cuántica salteada con fotones variopintos ni nada semejante, lo que usó fue medio piñón en su plato y otras cosas igual de surrealistas. Este fue lo que escribí el 27 de octubre del 2005.
He recibido un correo electrónico que me ha dejado las sinapsis colapsadas y dice que me ha tocado un millón de euros en la E-MAIL LOTTERY BALLOT INTERNATIONAL/WORLD GAMING BOARD. Llevo toda lo noche durmiendo a pata suelta pensando en qué voy a hacer con el millón, menuda papeleta, yo que estaba tan tranquilo y ahora vienen estos cabestros de la ballot esa a fastidiarme obligándome a currar dando botes de alegría y correteando de aquí para allá brazos en alto al grito de ¡soy rico!. Mucho trabajo para tan poco remuneración, estoy pensando en renunciar al premio, porque claro, ahora que soy millonario ya no puedo volver a ser rojo solidario de izquierdas y tendré que hacerme del PP y eso si que no, yo renuncio al premio pero no a mis ideales que están por encima de los euros.
Ayer estuve colaborando con la AVT de Murcia en una caseta que han ubicado en un lugar emblemático de la ciudad, la Plaza de Santo Domingo, para dar información sobre la próxima manifestación del 24, recoger firmas a favor de su presidente Alcaraz y otras actividades conexas. Yo andaba con una de esas actividades conexas consistente en repartir cuartillas con un manifiesto de la AVT a los viandantes que pasaban por el lugar. Esta actividad se desarrolla del lunes al jueves de esta semana.
El lunes, casualmente, mientras repartía el manifiesto, cogí una bandera española de pequeño tamaño para dársela a algún ciudadano y observé un fenómeno que me causó gran impacto, alguna gente miraba el papel que les alargaba, luego miraba la bandera que tenia enrollada en la otra mano con el paquete de papeles a repartir, se paraba un momento, y extrañada por no decir otra palabra, seguía su camino rechazando el documento.
Cuando las primeras votaciones para el parlamento yo era joven, creo que tenía 30 años menos si las cuentas no me fallan y voté al PSOE. Yo era por aquel entonces un progre concienciado que había tenido en mis manos El Capital de Marx llegando a leer 5 páginas, que sabía tocar a la guitarra todas las canciones de Paco Ibáñez y hasta algunas de Javier Krahe, que ya es cantar. Le cantaba al comandante Che Guevara y hasta al mismísimo Fidel Castro.
Reconozco que era feliz siendo progre. El País, casi recién nacido, era mi biblia y aun seguía chutándome con Cambio 16. Debo reconocer que incluso me gustaba leer al Haro Tecglen en Triunfo. En 1982 le di mi voto por última vez al PSOE, con el caso de las corruptelas de las basuras de Madrid denunciadas por Alonso Puerta, al que dieron puerta en lugar de hacerlo con los corruptos, dejé de ser progre para siempre y por ende de votar al PSOE.
Hoy quiero escribir dos frases sobre el contexto y su importancia. Para ello colocaré aquí un par de fotos de algo que vi anoche en el excusado de un bar de copas de Murcia. En la pared había pegado un cartel tamaño cuartilla sobre el tema del agua, su ahorro y temas similares. Lo llamativo y gracioso del caso es que dado en el contexto en el que lo habían colocado cambiaba por completo el mensaje del cartel. Lo habían colocado junto a la máquina expendedora de condones y el cartel decía “Cada gota es vida”.
Para la primera concentración de la cadena de manifestaciones sabatinas que ando organizando, anoche, tras salir por ahí con una amiga, de vuelta a su casa empecé a pegar carteles con la convocatoria. Eran de dos tipos, unos tamaño A4, válidos para pegar por ahí con fixo y otros tipo A3 para pegar con cola en esos sitios donde se pegan carteles con cola.
La Hoja de Ruta de Zapatero al Infierno sigue viento en popa y tan próxima está de precipitarnos al precipicio que ya parece que solo nos queda confiar en Superman.

Hablaba con una amiga, me preguntó ¿hoy con quien te vas a meter?, me quedé en blanco, porque podría hablar de la estupenda labor como anestesistas de la verdad que hacia ayer El País en su editorial, o del ataque de cuernos de Carod, y no lo digo yo lo del ataque de cuernos sino un jerifalte de CiU, o de la hazaña del Villareal, el equipo de mi pueblo, donde viví en mi infancia durante 3 años, o de Zapatero estatutos.
Sé que el tema que voy a tratar es vidrioso de narices, digamos que está entre delicado y resbaladizo.
No recuerdo la fecha en que ocurrió esta anécdota, pero sería a mediados de los años 90 en Estados Unidos, mas en concreto en la ciudad de Orlando en Florida.
Corría uno de los años en que yo aun tenía pelo en la cabeza. Lo del pelo no aporta nada a la historia, pero me deja en buen lugar. Trabajaba en la administración de un colegio algo especial. Para que se entienda la historieta me veo obligado a escribir dos o tres párrafos con los antecedentes de aquel lugar.
Lunes, 23 de noviembre
Antonio Javier Vicente Gil
David Millán
Antonio Florido Lozano
Rufino Soriano Tena
Francisco Rubiales
Manuel Molares do Val
Vicente Torres
JUAN JULIO ALFAYA
Rafa Esteve-Casanova
Vilagarcía na Rede