Hay días en El País en que toca poner de chupa de dómine a Zapatero, y en tales ocasiones juegan a ser inmisericordes con el ex Gran Timonel. Cierto que luego vienen días de dorarle la píldora, darle coba mientras se le hace la pelota o simplemente subirlo a un pedestal de progreso y con valores del que le habían apeado con anterioridad. Este comportamiento bipolar tiene sus orígenes en la II Guerra Interprogres que se desató cuando Zapatero le puso los cuernos a su amada PRISA con el nuevo harén de la progresía repleto de sensuales odaliscas y huríes de izquierda como Roures, Mediapro, Público y la Sexta.
Últimamente se ha agravado el trastorno bipolar de PRISA al hacer su aparición el factor Rubalcaba, uno de los suyos que quieren colocar, no ya como delfín, sino como sucesor en ejercicio. Sea por el motivo que sea, hoy, en el editorial titulado “Zapatero, sí o no”, le zurran una buena somanta de palos dialécticos a ZP acusándole de comportamientos infantiloides al andar jugando por ahí, con incomprensible ligereza, a las adivinanzas con su futuro.
El réspice de los chicos de PRISA no tendría para mí mayor significado si no fuese por algo que me ha emocionado y me ha puesto los pelos como escarpias de gallina, por eso califico de réspice al editorial, para intentar estar mínimamente a su altura cuando acusan a ZP de esta guisa:
“Los ciudadanos no son niños a los que hay que entretener con señuelos y trampantojos, sino titulares de una soberanía política cuya representación han depositado en él.”
Reconozco que lo del trampantojo me ha hecho ir de cabeza al diccionario y tras enterarme que se refieren a una engañifa, he vuelto a considerar a los editorialistas de El País como mis héroes del réspice inmisericorde.
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La progresía canallesca de los neoliberales de centro izquierda, cultores del champán y el individualismo a ultranza, acabó con la fiesta de las financieras inmboliarias. El sistema que el franco de Zapatero impulsa es crear el miedo, ajustar para los poderosos se lleven el botín de la producción y el ahorro, lanzando hacia abajo la deuda para que paguen los más débiles. En Argentina vivimos esa etapa hasta que Néstor Kirchner en 2003 comenzó a dar vuelta la tortilla. Eso explica porque incluso los progresistas de El País lo trataron tan mal como a Cristina. Este fin de año crecemos a tasas chinas, más del 9% al año, se construyeron 500 mil viviendas sociales, hay poco más de 7% de desocupación y se invierte en educación el 6% anual, lo que en 2001 gastábamos en deuda externa.
Hoy un camino pero hay que sufrir el ataqueprogre de los que pretenden saquear los países y lucrar con su miseria. Ese camino da vuelta las cosas.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez