Uno lleva un tiempo repitiéndose reiteradamente, casi todas las semanas, el “no me lo puedo creer”. Hace un par de días ZP reconoció en el Congreso que es un manta indolente y haragán culpándose de ser el que menos ha hecho por nuestro bienestar y me froté las meninges diciéndome “no me lo puedo creer”. Hoy mismo, el mandamás del PSOE en el País Vasco sale en portada de El País diciendo que aboga por una salida política para ETA (Batasuna) y me repetí “no me lo puedo creer”.
Por si fuera poco, el mismísimo El País, que ha sido y es el ángel anunciador sostenible, con espada flamígera que no emite CO2, de los desastres planetarios que nos traería el calentamiento global antropogénico, los mismos que nos atemorizaban afirmando que no solo era indubitable sino que haría trizas el planeta si no soltábamos todos nuestros dineros para que otros se forrasen salvando el planeta por nosotros, salen hoy diciendo que “el calentamiento global cae rápidamente” y yo he vuelto a musitar “no me lo puedo creer”.
En un artículo que saca en portada titulado “Estoy en paro, no me hable del clima”, El País reconoce por fin que la labor de quienes antes calificaba de negacionistas y ahora califica de climaescépticos está calando en la opinión pública a raíz del Climategate, la exposición pública de los tejemanejes de los calentólogos para amañar la gran martingala del calentamiento global.
Suelta una catarata de lágrimas añorando los viejos tiempos en que tenían acojonada a la mayor parte de la población y vuelven a la carga con una profecía climática apocalíptica para los españoles a ver si de nuevo nos acojonan,
“Uno de los resultados más consistentes de los modelos de cambio del clima es la desertificación de toda el área del Mediterráneo, España en particular, y también el norte de África”.
Vamos, que cualquiera que lea semejante predicción comenzará a hacerse un aljibe, a almacenar botellas de agua y a escrutar los mercados de compraventa de camellos de segunda mano para ver de hacerse con dos o tres de ellos. Pero como vengo sosteniendo hace meses, los chicos de El País cada día son más burros, suelen decir en sus artículos una cosa y en el mismo artículo aportan la prueba de que están mintiendo. En este caso hacen gala de una burricie mastodóntica, ya que incluyen lo siguiente en su artículo:
“Todos los organismos del mundo buscan hacer predicciones a medio plazo (no sólo a unos pocos días, en los que la probabilidad de acertar es altísima). Saber si va a ser un otoño lluvioso o no tiene mucho interés para un país y por eso hay mucha investigación en marcha. Sin embargo, estas predicciones de meses son todavía poco fiables.”
Claro, luego dicen que la gente cada vez se acojona menos con sus catastrofismos alarmistas, pero es que son lerdos cum laude, decir que los modelos predicen para dentro de bastantes años que España se va convertir en un desierto y luego afirmar que las predicciones para dentro de dos o tres meses son poco fiables es como para darles con diez grados centígrados recalentados en las sinapsis.
Me alegra ver que estos chicos de PRISA, antiguamente excelsos súper acojonadores climáticos, han devenido en tristes acojonadores de pacotilla que ya no solo no acojonan sino que descojonan al personal. No me puedo creer a donde estamos llegando.
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Y así con miles de pruebas del calentamiento climático que son meros resultantes del clima, y claro, en la guerra como en la guerra, o todos jugamos a convertir el tiempo en clima o rompemos la baraja.
Un cordial saludo,
Antonio
Hola Intrigado.
Los defensores a ultranza del timo del calentamiento utilizan unos pocos argumentos para justificar la martingala, y todos falsos:
1.- Hay consenso científico y vale ya, no se admiten opiniones contrarias.
2.- Todos los documentos utilizados por el IPCC son peer reviewed y los negacionistas no tienen ni un mal peer reviewed para llevarse a la boca.
3.- Los negacionistas, interesados en desvirtuar la gran verdad del calentamiento, confunden a sabiendas tiempo con clima.
Este último argumento es el que más han utilizado los acojonadores climáticos, bastaba ver un oso en un tempanito de hielo, resultante del tiempo para convertirlo en signo del cambiante clima. Bastaba un año en el Ártico, por culpa del tiempo, de menos hielo y eso era clima. Y así con miles de pruebas del calentamiento climático que son meros resultantes del clima, y claro, en la guerra como en la guerra, o todos jugamos a convertir el tiempo en clima o rompemos...
Le sugiero que vuelva a leer el artículo de El País, puesto que evidentemente no se ha enterado usted de nada. Las predicciones que no son fiables a meses vista son las *predicciones meteorológicas*, no las *predicciones climatológicas*. No tienen absolutamente nada que ver, y si bien resulta casi imposible predecir el tiempo que hará dentro de tres meses, no lo es tanto predecir la media de temperatura para un período determinado.
Uno de los mayores problemas con que se encuentran los negacionistas del calentamiento global -o "enfriólogos", para entendernos- a la hora de entender en qué se equivocan es su incapacidad para distinguir entre tiempo y clima.
Saludos.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez