Ayer se montó en el Senado una cosa maravillosa. Se desataron por fin las lenguas. Se contabilizó mediáticamente el gasto que ha supuesto esa martingala pero de forma sesgada. Todos hablan de lo que nos han costado los traductores. Nadie habla de lo que han costado los pinganillos. Esa es la auténtica estafa. Nos dejan sin saber la marca de los pinganillos. No sabemos si son alámbricos o inalámbricos. No sabemos, ni creo que nunca sepamos si los pinganillos son monolingües o multilingües. Nadie nos ha aclarado si aquellos de los presentes que conocen todas las lenguas podían oír simultáneamente todas las traducciones simultáneas.
Como yo no tengo pinganillo conectado al sistema universal de traducción simultánea del Senado no puedo hablar ni opinar de lo que allí se dijo, pero puedo hablar de los pinganillos.
El pinganillo se ha convertido en una seña de identidad de España toda. El pinganillo ya es el símbolo de la unidad de las Españas. El pinganillo ya es la insignia de la diversidad multicultural de nuestro país. El pinganillo ha mutado en divisa de nuestra idiosincrasia.
El idioma común ya no es necesario para vertebrarnos. La vertebración de España se cimenta en el pinganillo. Por todo ello exijo que el pinganillo figure en la bandera española. En el escudo se deben quitar las dos columnas que hay a ambos lados y en su lugar habría que poner dos pinganillos.
El ¡Viva España! ha quedado obsoleto, toca gritar ¡Viva el país de las gilipolleces!
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La economía mundial tiembla ante el estruendo que puede producir una hecatombe económica en nuestro país. Por lo tanto no es de extrañar que políticos con influencia en los designios de Europa, como Angela Merkel, Nicolas Sarkozy, Barack Obama y últimamente hasta el mismo FMI, se han visto obligados a intervenir en la política española forzando al parralero (del cante de la parrala) Zapatero, para que enderece este entuerto tan morrocotudo en que nos ha metido a los españoles.
Lo del pinganillo metido en las orejas de Manuel Chaves Vicepresidente tercero del Gobierno y acompañantes de esta nueva farsa, es para ir a mear y no tirar gota. Sería para morirse de risa, si no hubiesen tantas familias de españolitos que las están pasando verdaderamente canutas.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez