Esto mío con El País es en puridad algo bipolar, ser paisólogo aficionado proporciona momentos, los más, para denostar a El País por sus decires noticiosos y editoriales, pero también me da otros momentos, los menos, para quitarme el sombrero ante los hijos del dios laico Polanco que integran la tripulación del panzer insignia de la división mediática Das Reich (el imperio). Hoy es uno de los escasos días en que me he levantado con el sombrero puesto para poder quitármelo en honor de los chicos de PRISA por su editorial sobre las relaciones entre Cuba, España y la Unión Europea.
El editorial que titulan “Cuba-España-UE” es para enmarcarlo, explican en él con acojonante claridad el diabólico jueguecito que se traen entre manos ZP, vía su ministro Moratinos, y la dictadura cubana de los Castro. El juego es simple pues consta de tres fases cargadas de circularidad.
Primera fase: la dictadura cubana se sale de madre en algún aspecto relacionado con los derechos humanos o de otro tipo que solivianta a la comunidad internacional, en especial a la Unión Europea y se alza un clamor exigiendo represalias y mano dura con la Cuba castrista.
Segunda fase: va ZP, encarnado en Moratinos, a Cuba a contemporizar con los Castro y quitarle hierro al asunto, los Castro sueltan de sus cárceles a X presos políticos, Moratinos nos explica que la dictadura cubana no es tan mala y que sabe también portarse humanitariamente, que la mejor forma de facilitar la transición a la democracia en Cuba es apoyar a la dictadura y por tanto pide que las relaciones con Cuba mejoren a la par de su humanitarismo. Zapatero paga la liberación de esos presos con su claro apoyo político a todos los niveles, principalmente en la Unión Europea, y además pagando a tocateja por los presos liberados los millones de euros que se hayan pactado o bien condonando de la deuda los millones de euros que corresponda.
Tercera fase: los Castro, que serán lo que son pero no tontos, saben que sus presos políticos son una utilísima herramienta política y un carísimo producto de exportación y que no pueden por tanto quedarse sin presos políticos, así que meten en la cárcel a otra hornada de disidentes para tener siempre una cantidad de presos que permita mantener en marcha el diabólico jueguecito y vuelta a la fase uno.
De ahí que quede de manifiesto que Zapatero, de la mano de su visir exterior Moratinos, está alentando y alimentando la represión cubana.
En un brillantísimo párrafo del editorial, explica El País el diabólico juego de ZP y los Castro:
La estrategia de poner en sordina las exigencias políticas al régimen cubano para arrancarle concesiones humanitarias, según ha hecho el ministro en sus últimos viajes a la isla, y según parece sugerir como nueva política común de la UE, conduce a un círculo vicioso, del que sólo resulta un mayor deterioro de los derechos humanos. A fin de evitar las exigencias políticas, el régimen siempre necesitará disponer de presos sobre los que negociar, con lo que las relaciones se condenan a un ciclo espasmódico de represión y concesiones humanitarias bajo presión internacional. Ni España ni la UE pueden convertirse en parte de este mecanismo.
Lo dicho, me quito el sombrero y les digo a los chicos de PRISA: ¡Chapeau! Pero como nada es perfecto, para mí que le falta al editorial mencionar como participante en el diabólico juego a Zapatero y relacionar la liberación de esos presos con pagos de millones de euros en efectivo o en condonación de deuda.
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Si yo llevara sombrero también me lo quitaría, pero tampoco hay que lanzar las campanas (laicas) al vuelo, porque esto, presumo, es una venganza. Una pelea de primos, como ocurre en la mafia, que de vez en cuando matan a alguno para demostrarse cariño.
Así de pronto, se me ocurre el nombramiento de ese de Público para alto cargo en la Moncloa.
O tal vez le están pidiendo alguna subvención, generosa, por supuesto.
Jueves, 31 de mayo
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo