Añoro aquellos tiempos felices cuando todo estaba claro y sabíamos que si las cigüeñas llegaban a sus campanarios de siempre dos días y seis horas antes del momento en que lo hicieron en 1986 era señal evidente de que el hombre estaba calentando el planeta con su avieso y venenoso CO2. Echo de menos aquellos años de claridad meridiana cuando los lepidópteros metamorfoseaban 11 días antes de lo habitual y gracias a ello teníamos la total y absoluta seguridad de que el cambio global del calentamiento climático estaba haciendo un desaguisado con la naturaleza y con el planeta y eso nos animaba a soltar la pasta con alegría para salvarlo.
Jueves, 31 de mayo
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo