No recuerdo la fecha en que ocurrió esta anécdota, pero sería a mediados de los años 90 en Estados Unidos, mas en concreto en la ciudad de Orlando en Florida.
Estaba de vacaciones en un hotel de esos que las habitaciones son pequeños bungalows. Era de noche, aparqué el coche y comenzó un chaparrón tropical de esos que te calan vivo en 12 segundos. Mis acompañantes se refugiaron debajo de una especie de voladizo y yo me ofrecí para ir al maletero del coche, del que era el conductor, y sacar las bolsas. Salí corriendo, no se veía nada y tropecé con uno de esos bordillos que ponen los americanos para no tener que calcular cuando están bien aparcados.
El resultado del tropezón fue un paseo en posición prona a lo largo de 3 metros de asfalto ocasionándome el paseo unos bonitos rasquijones en brazos y pierna.
Una vez pasado el chaparrón, fui a la recepción del hotel, les plantee el problema y me dieron una especie de carta diciéndome que esperase un coche que me iba a llevar al hospital. El coche era una limusina de esas de no se cuantos metros con chofer con gorra y al que encima le entendía su inglés por ser él sirio. Me llevó al hospital que estaba allí cerca, según me dijo, en esas ciudades un lugar cercano está a unos 30 Km. mas o menos.
Me para en urgencias, y me pide permiso para hacer otro servicio, eso le haría ganar 50 dólares, yo solo tenia que llamarlo cuando terminase, así quedamos y entré. Primero me miró una doctora y dictaminó que no estaba tan grave como para no pasar por caja antes de ser atendido. Pase por caja, entregué la carta que me dieron en el hotel y entonces me atendió una enfermera que me dijo que podía elegir entre ser tratado por un doctor que hablase inglés o uno que hablase español. Dije que prefería un doctor que hablase español y me pasaron a una sala de espera.
Llegado mi turno, me pasaron a un box de esos de urgencias y una amable doctora me atendió hablándome en español. Terminada la cura, me dio una especie de libreta donde constaba en español las vacunas que me habían puesto y lo que debía hacer después, una especie de historia clínica o como se llame.
Llame a mi limusina, volví al hotel y me curé.
PENSAMIENTO TRISTE: Si eso me ocurre en Barcelona ¿qué habría pasado si me toca uno de esos doctores que aunque tu no sepas catalán te hablan en esa lengua?. Yo creo que me habría ido a una farmacia a comprar mercromina y le habría dejado tras soltarle una fresca.
Sábado, 18 de febrero
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente Torres
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
José Pómez
Francisco Rubiales
Carlos Ruiz Miguel