No conviene reconciliarse más allá de lo necesario
no sea que desaparezca la ventisca y nos ahorremos la tempestad
la de dentro -digo-
No conviene venirse arriba y que palabras como
sólo, yo, mío, siempre, noche, tristeza o mañana
se conviertan en tú, contigo, día o aquí, -por ejemplo-
y ganemos la guerra
y perdamos la discusión.
Convendría -más bien-
que la suma fracasada equilibrara las raíces desencuadradas
y las tiñera
como en el empeño irrenunciable de volver lo blanco negro
lo viejo joven
y el vino
agua con gas.
No conviene resucitar
no sea que los muertos
invadan
el planeta de los muertos
y encontrar las 7 diferencias
tenga premio.
Entre tú y yo
pasa palabra
y quédate con el pensamiento.
Nos salvaremos a golpe de peluquería irrenunciable.
(Entre el castaño y lo oscuro).
Jueves, 31 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez