Dificil encajar a Machado en el casi imposible verso. La inmediatez ha ganado definitivamente la carrera. No podemos esperar. No queda ni la esperanza. Necesitamos cultivos express, de esos que plantas al acostarte y recolectas al levantarte. A eso nos han acostumbrado y en eso nos congratulamos para ser pobres hoy y ricos ayer o ricos hoy y pobres mañana. Todas las primas estan en riesgo y empiezan a ser más primas lejanas que hermanas, como si no quisieramos conocerlas al cruzárnoslas por la calle aun teniendo nuestros rasgos. Y en medio la democracia. Ese lío. Ese autentico follón de ir y venir, de ir y contar, de ir y no salir o salir o no poder entrar, que viene repitiéndo insistente el cántico sordo como estribillo previsible. Nos debería quedar la esperanza. La de poder hacerlo nosotros. La de querer hacerlo nosotros. Sin ellos o a pesar de ellos. Sobre ellos. En unos minutos de 20N se abriran las bocas de metacrilato para engullir lo que todo entramado de anchas tragaderas es capaz de digerir. Todo y nada. Ellas, quejicosas, permanecerán abiertas de patas y de entrañas sabiendo que el violador está cerca. Casi encima. Pero nosotros no debemos olvidarlo, alguna vez cada cuando sucede y hoy, aun podría. No es tarde aunque tengamos prisa. Nadie lo hará por nosotros. Empieza el individuo, es su tiempo, el que le es fiel, el que debió ser siempre, el que lo será. Hoy es siempre todavía y en el derecho -cuasi inútil- a pretenderlo, me congratulo.
Jueves, 31 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez