Sillones y Loctite.
29.03.09 @ 13:45:14. Archivado en Sociedad
Probablemente haga falta un desmontable de esos con los que reparamos los pinchazos de nuestras bicicletas a contrabache aun no asfaltado, para hacer saltar al concejal Pérez Abellán de su sillón del Ayuntamiento de Cartagena. Dieciocho años de Ayuntamiento y doce de gobierno son muchos plenos, plomos y planos para tirar todo por la borda por un calentón del jefe o la jefa -nunca se sabe- total por una recomendación de nada. Y es que cuando de perder silla se trata son todos rapidísimos para identificar quien les manda: los votantes -claro- quienes le dimos el acta municipal y no el partido, se repiten hasta atragantarse y se les llena la boca para explicar lo de el gato es mío y me lo cargo cuando quiero, como nunca antes se habrían atrevido por más que desde este lado de la papeleta se les explique por activa y pasiva que aquí creíamos que mandaban los votantes desde siempre, no solo cuando les conviene. A final atrapasillones empapados en loctite que antes pierden la piel que dos patas de la silla. Y es que después de dieciocho años lo mismo uno ya no sabe hacer otra cosa o se ha acostumbrado a que le rueguen peticiones y la vara de medir, como la del Cesar, como de poner o no rotonda o poner o no semáforo, acaba generando esa capa maliciosa de autoestima que muta rayando en lo soberbio cuando hay que volver a desnudarse y quedarse como hace dieciocho años, en bolas y en la calle y va a ser que no, que nosotros, los de antes, ya no somos los mismos. Uno al final se acostumbra a todo y esta cara que nos muestra la política-caudillaje administrada en vena es mucho polvo para poco corazón. El otro día hablaba con un cargo de la Junta de Andalucía que me explicaba que lo que le sobraba al Chavismo era Chaves y que tantos años de poltrona acaban acaudillándolo todo. Como al PNV le sobra Ibarretxe y ya terminan explicándolo los votos alto y claro . Lo del hijo y las adjudicaciones es una tontería sin ninguna importancia y sobre todo de trascendencia inútil, lo importante es cómo todos se echan las manos a la cabeza por una simple gota en el nunca desbordado vaso, como si fuera veneno puro y como escenifican la coherencia y la honradez en su particular teatro de la democracia y como se niegan unos a otros, como pedros por su casa y madrugada de jueves santo diciendo que no, que si te vi no me acuerdo o que y tú más que será el segundo acto de esta entrega como la cosa no acabe con baja definitiva rápida y silenciosa. Y eso debe ser lo que realmente unos temen y a otros nos gustaría y queremos como las lentejas, que se peguen y se peguen mientras no se maten, hasta cantar traviatas por los cajones de los despachos. Que el concejal se mantenga fiel a sus votantes y enarbole su acta como si fuera suya y hasta que no le echen los votantes no se vaya, va a dar de sí lo suyo y será divertido como poco, que lo mismo nos hacemos Vestringes de la vida a ver qué tal nos trata la oposición y si esto no les gusta a los de la vara de mandar, que se apunten al cambio de la ley electoral y que no se voten listas, sino personas, o al revés, pero todo no puede ser verdad y simultáneamente. Yo creo que Pérez Abellán debe quedarse, apuntarse al Psoe, -que eso es lo de menos- plantarle cara a Barreiro, meter un poco de virugi al asunto cartagenero y de paso poner los semáforos y rotondas que aun nos debe a todos esos votantes de los que se erige garante, que las cosas a medias no las deja ninguno de Pozo Estrecho, me han dicho a mí.
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Comentarios:
Al final, se va sin hacer las rotondas que prometió. Estaría esperando para que el proyecto se lo adjudicasen al hijo.
Hay que ser caradura para mentir una y otra vez. Me queda la curiosidad de saber la excusa que pondría por no haber hecho lo que te prometió con respecto a las rotondas.
Saludos
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