La Escuadra de Javier Pedreño

Humet, in memorian

02.12.08 | 07:39. Archivado en Sociedad
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Era 28 de junio de 2002, Joan me decía ‘yo volver, vuelvo, pero, ¿y si nadie me espera a la vuelta de la esquina?, ¿podría hablarse de retorno en ese caso?’ Así de claro era el hombre y así de profundo el genio. Siempre supo que eran los demás los que al final ponían realmente nombre a las cosas. Su último disco ‘Sólo bajé a comprar tabaco’ era el inteligente resultado de muchos años de conocimiento, ese que solo da la vida y por el que la buena gente no pide nada a cambio. Ya se sabe que cuando alguien muere todos empiezan a hablar bien, pero este no fue el caso de Joan, lo hacíamos ya antes, tanto sus amigos como todos los demás por no decir sus amigos y sus amigos, que nunca fue alguien al uso. Cuando tocaba ganar mucho dinero con la música y la cresta de la ola lo aupaba, se bajó sin mas, marchó a por tabaco cuando comprendió que aquello no era música sino sólo negocio en el sentido mas estricto de la palabra y el ocio se le empezaba a negar. El silencio de más de veinte años sólo hizo que reforzar su figura y miles de personas se agolpaban en las webs buscando jirones de Joan Baptista por alguna parte hasta el día que apareció dejando un simple mensaje en el libro de visitas de quienes le rendían los mejores y más sinceros honores. Aquí sigo y voy a volver. Hoy todos lo deseamos, sin embargo para volver hay que irse y cuando alguien deja tanto es difícil marcharse. No vuelve lo que nadie espera, pero tampoco vuelve lo que no se va, sorprendió a quienes le entrevistaron con su enfermedad y sobre esa figura casi esquelética se le transparentaba aun más el alma, Isabel Gemio nos hizo vibrar en la que seguramente fue su última entrevista hace unos días. Joan dijo: ‘Estoy feliz, Joan Baptista Humet se ha hecho amigo de su cáncer, quien no lo acepta y parece no darse cuenta es su cuerpo.’. Un día que le dije que la oscuridad llevaba siempre las de perder me contestó: ‘Quién dijo que los poetas eran unos exagerados’. Esa confianza le empujaba, esa era la lucidez que siempre le rodeaba. Hoy sus amigos estamos tristes y más rebeldes de lo que él lo estuvo durante toda su enfermedad. Puta vida, decía ayer otro poeta ante la noticia. Si lo de puta significa placer a cambio de dinero tampoco así nos acabará cuadrando, puta vida... Hoy el tanatorio de Les Corts custodia sólo su cuerpo porque lo que no lo es nunca se quejó ni estuvo enfermo y no seré yo quien lo haga. Sus canciones, sus poemas, sus correos, sus pensamientos siguen siendo de todos. En pocos días se celebrará su homenaje que estaba preparado para hacerlo en vida. El mismo Joan repasaba hasta hace pocos días las letras que sus amigos cantarían y sabía que aun faltando un par de semanas no daría tiempo. El no podrá estar para que nosotros le veamos aunque seguro que desgranará otra vez lo de Joan no estará pero yo sí y a la inversa. Ahora lo mejor que podemos hacer es escucharle, leerle, que es para lo que siempre se inventaron los poetas y juro no enfadarme porque no me haya contestado el último correo.


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