La Escuadra de Javier Pedreño

A las barricadas

21.12.08 | 11:11. Archivado en Sociedad

Encender las luces tarde en nuestras ciudades y encima pocas nos ahorrará cien mil euros y eso pone contentos a quienes gestionan las arcas municipales, el problema es que enfada a las eléctricas y la vieja historia de no hay deudor sin acreedor ni acreedor sin deudor cada día se hace mas evidente en esto de esta crisis que nadie quiere entender y todos padecemos. Los comedores sociales se llenan y los bancos del parque y de la calle Mayor se vacían a la hora de comer y a la de prestar. Decía Mario Conde hace pocos días en su blog que es evidente que se trata de una crisis de valores y que es necesario un nuevo modelo de organizar el suministro del crédito. Conviene no olvidarse que solo el caso Madoff es 17 veces más grande de lo que se decía que era el desfase de Banesto y a estas alturas ya nada tiene la capacidad de asustarnos y aun menos de sorprendernos. La mala noticia es que también cayo el imperio romano, la buena es que tardó 200 años, así que varias generaciones tendrán en qué divertirse, sin embargo lo del crédito sí que nos pone definitivamente de mala leche y es verdad que el consumo sigue moviéndose, pero sólo en aquello que se puede pagar con lo que cabe en una cartera mediana de mil a dos mil euristas más o menos, todo lo que la sobrepasa ahí queda y da igual que nos pongan los coches a 8.000 y los pisos a 90.000, nadie tiene ni 8 ni 90 y cuando hay que pasar por el banco a pedir, la respuesta no es ni sí ni no, sino todo lo contrario. Esta vacío. No saben no contestan. La están peinando. Están comiendo en ese comedor para indigentes-ricos que se han montado con nuestro dinero, con lo que nos han hecho perder a todos. Ayer me comentaba un amigo cómo no podía pagar la extra a sus dos empleados y a él mismo porque su banco habitual no le adelantaba el crédito de un pagaré para febrero de 5000 euros, como había venido haciendo los últimos años. Ahora no es momento. Imposible. Estamos cobrando comisiones. Comiendo, la comida de Navidad, ¿recuerda? Es Navidad, hasta las cejas de gambas, la de todos los años. Otro amigo me contaba cómo había visto su plan de pensiones caer de 300.000 euros hasta 162.000 en cuatro días, cuando fue al banco a preguntar le dijeron lo mismo. Que no. Que han salido. Que falta hacía que salieran. Que mejor fuera que dentro. Otro amigo me contaba que esto no puede ser, que la gente se moviliza para que quiten un paso a nivel y luego permanecemos impasibles ante este abuso indecente en el que la banca nos ha metido a todos con la mirada para otra parte de los gobiernos, seguramente presos de su propia medicina, las auditorias dirán lo que nosotros digamos que digan, decía Miguel Martin en 1994 cuando era subgobernador del Banco de España, más o menos lo mismo que suelen decir casi siempre los que las encargan mientras el rodillo pasa y sobrepasa entre políticos y banqueros por ver quien luce los tirantes más indecentes. Y nosotros, los de siempre, los que movemos el 85% de la economía, las pymes, los autónomos y todos los currantes del mundo mundial seguimos haciendo de deudores para que otros hagan de acreedores de lo que nada se pierde, todo se transforma, que para que alguien gane indecentemente lo único imprescindible es que otro pierda con toda decencia. Y a mí no me encaja la pasividad quejicosa con la que nos enfrentamos al café de la mañana y a la llamada de las once y cuarto, sociedades de garantía reciproca, financieras propias, microcréditos, como instrumentos de cada empresa y micro empresa para vender, para fiarnos entre nosotros, para ganarnos la confianza que nos han hecho perder porque ellos creen que todos somos iguales, que nosotros somos como ellos y que cuando nos apuntan en el bloc-pua de la tienda de la esquina haremos como harían ellos, largarnos con la pasta y luego decir que fue culpa de Madoff. Nosotros no somos de ese mundo, somos mas de madrugar, más de trabajar de noche, más de barricada, diría yo.

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Humet, in memorian

02.12.08 | 07:39. Archivado en Sociedad

Era 28 de junio de 2002, Joan me decía ‘yo volver, vuelvo, pero, ¿y si nadie me espera a la vuelta de la esquina?, ¿podría hablarse de retorno en ese caso?’ Así de claro era el hombre y así de profundo el genio. Siempre supo que eran los demás los que al final ponían realmente nombre a las cosas. Su último disco ‘Sólo bajé a comprar tabaco’ era el inteligente resultado de muchos años de conocimiento, ese que solo da la vida y por el que la buena gente no pide nada a cambio. Ya se sabe que cuando alguien muere todos empiezan a hablar bien, pero este no fue el caso de Joan, lo hacíamos ya antes, tanto sus amigos como todos los demás por no decir sus amigos y sus amigos, que nunca fue alguien al uso. Cuando tocaba ganar mucho dinero con la música y la cresta de la ola lo aupaba, se bajó sin mas, marchó a por tabaco cuando comprendió que aquello no era música sino sólo negocio en el sentido mas estricto de la palabra y el ocio se le empezaba a negar. El silencio de más de veinte años sólo hizo que reforzar su figura y miles de personas se agolpaban en las webs buscando jirones de Joan Baptista por alguna parte hasta el día que apareció dejando un simple mensaje en el libro de visitas de quienes le rendían los mejores y más sinceros honores. Aquí sigo y voy a volver. Hoy todos lo deseamos, sin embargo para volver hay que irse y cuando alguien deja tanto es difícil marcharse. No vuelve lo que nadie espera, pero tampoco vuelve lo que no se va, sorprendió a quienes le entrevistaron con su enfermedad y sobre esa figura casi esquelética se le transparentaba aun más el alma, Isabel Gemio nos hizo vibrar en la que seguramente fue su última entrevista hace unos días. Joan dijo: ‘Estoy feliz, Joan Baptista Humet se ha hecho amigo de su cáncer, quien no lo acepta y parece no darse cuenta es su cuerpo.’. Un día que le dije que la oscuridad llevaba siempre las de perder me contestó: ‘Quién dijo que los poetas eran unos exagerados’. Esa confianza le empujaba, esa era la lucidez que siempre le rodeaba. Hoy sus amigos estamos tristes y más rebeldes de lo que él lo estuvo durante toda su enfermedad. Puta vida, decía ayer otro poeta ante la noticia. Si lo de puta significa placer a cambio de dinero tampoco así nos acabará cuadrando, puta vida... Hoy el tanatorio de Les Corts custodia sólo su cuerpo porque lo que no lo es nunca se quejó ni estuvo enfermo y no seré yo quien lo haga. Sus canciones, sus poemas, sus correos, sus pensamientos siguen siendo de todos. En pocos días se celebrará su homenaje que estaba preparado para hacerlo en vida. El mismo Joan repasaba hasta hace pocos días las letras que sus amigos cantarían y sabía que aun faltando un par de semanas no daría tiempo. El no podrá estar para que nosotros le veamos aunque seguro que desgranará otra vez lo de Joan no estará pero yo sí y a la inversa. Ahora lo mejor que podemos hacer es escucharle, leerle, que es para lo que siempre se inventaron los poetas y juro no enfadarme porque no me haya contestado el último correo.


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