La sonrisa de Marx
01.11.08 @ 10:31:27. Archivado en Sociedad
Si en algo coinciden analistas, financieros, economistas, banqueros, hipotecados, gurús y futurólogos es en que nadie sabe qué va a pasar después de esta. Preguntarle a alguno de ellos si la crisis tiene forma de L de V o de U en sus gráficos dibujados, es una pérdida de tiempo sobre todo cuando vuelven a reconocer que la economía real es un caso particular que no merece ser sometido a estudio y esta vez ni hay precedentes ni tesis en las que basarse y la única ventaja es que todos podemos permitirnos el lujo de tirar planes porque todos estamos a la misma distancia de entendernos. Cada vez cobra más peso la teoría del profesor Leopoldo Abadía con sus ninjas y los insaciables bancos con su hambruna permanente de márgenes como causantes de este macabro escenario donde estaba claro que la subprime nos pisaba y ellos lo sabían, sin embargo el capital no tiene límites para conseguir su objetivo de beneficios hasta que fueron capaces de admitir que estuviera bien visto prestar a quienes de antemano se sabia que nunca pagarían. En España esto apenas ha pasado porque el modelo bancario no permite el efecto sonajero que invade a los EEUU cuando el ninja hace sonar las llaves de su casa a la vez que las entrega en el mostrador del banco y con ese acto se libera de deuda e hipoteca, sin embargo nuestros bancos entraron igualmente en el juego por comprar paquetes de deudas incobrables en su afán de márgenes y ahora no se sabe hasta donde llega la porquería y llegamos como siempre a las dos noticias, la buena es que comeremos porquería los próximos años, la mala es que probablemente ni siquiera haya para todos. Un prestigioso profesor de estructura económica mantiene que esto es una tormenta que empezó hace mas de 50 años y durante ese tiempo nos hemos ocupado sólo de intentar sujetar los muebles dentro del camarote y evitar que los nuestros se muevan o dañen mas de lo necesario creyendo que ese era el problema mientras solo quienes estaban fuera del barco podían conocer la verdadera dimensión y origen del indeseable movimiento de muebles que no es otro que la verdadera tormenta, la crisis del sistema del capital. Parecida sería la cara que se le quedó al rey Luis y a su esposa María Antonieta cuando los sublevados invadieran lo apacible de su palacio y ellos se preguntaran qué está pasando, no he hecho nada, nada ha cambiado. Un sistema en el que más de mil millones de personas sobreviven con menos de un dolar al día, donde once millones de niños mueren cada año, donde 584 millones de mujeres son analfabetas o donde la tasa de indigentes es hoy mas alta que en 1980, no puede seguir alimentándose del mismo modo ya demostrado su fracaso ni podemos admitir que la solución es dar a quienes lo provocaron un premio de buena conducta de 700 mil millones de euros, porque siempre que pasa igual, sucederá lo mismo. Habrá que recordar cómo se origina el problema, si en el afán de prestar para obtener márgenes comerciales la banca ha prestado a quien dijo que no podía pagar y luego le ha colocado esa operación a su competencia y simultáneamente y para resolver el problema le inyectamos más dinero a la banca para que siga repitiendo el proceso, porque lo del control no se lo cree ni el controlador, parece que solo estaremos aplazando un problema que volverá a aparecer con mayor intensidad en no muchos meses. Es esa típica pomada que al ponerla sobre la piel produce picores la primera vez y luego el picor solo se alivia poniendo más pomada y así siempre dependemos de la pomada que originó el problema para resolver el propio problema. El capitalismo tiene aspectos muy buenos y también muy malos y de esta acabará saliendo algo que nadie puede predecir, que será distinto a lo conocido y que modificará los objetivos y la percepción de valores de nuestra sociedad. El objetivo de un joven formándose en Oxford ya no podrá ser manejar la bolsa a su antojo y enriquecerse hasta lo desconocido en sus tres primeros años de carrera porque sabrá que la naturaleza del sistema no lo permite, el de un constructor ya no podrá ser enriquecerse hasta lo ilimitado con plusvalías inventadas de un día para otro con una simple recalificación o subida de precios alargando el plazo de pago hipotecario de los asfixiados, porque el sistema no lo permite, el de un banquero no podrá ser elevar su cifra comercial de operaciones hasta el limite de que acabados los clientes que necesiten casa e hipoteca, prestar a todo el que ni siquiera lo pida, paquetizar ese producto impagado antes de la primera cuota y poner en marcha el ventilador y sálvese quien pueda, porque el sistema no lo permite. Después de esta el mapa será como mínimo distinto. Probablemente la pyme, el pequeño empresario, la empresa familiar de toda la vida cobre fuerza y vigor y tenga mejor reputación y sea mas fiable a la hora de prestarle dinero el dueño del kiosko de la esquina que la gran empresa de titulación de activos o de gestión financiera, probablemente los bancos tendrán que cambiar su modus operandi y también todos nosotros ante ellos y no será sólo en sus manos donde podamos estar porque no son de fiar y ahora todos lo sabemos, probablemente habrá que reinventar las sociedades de garantía reciproca y entre todos resolvernos el problema de todos, probablemente los inversores estén dispuestos a poner su dinero en nuestras pequeñas empresas o familias con garantías de titulación o de participación antes que en la banca, bolsa o constructoras, probablemente la autofinanciación será un objetivo en sí mismo, probablemente los intermediarios dejarán de estar bien vistos y el mercado buscará y encontrará el modo de prescindir de ellos y no admitiremos que una manzana valga 12 veces mas en el mostrador de la frutería que en origen, que intermediar dinero cueste euribor más cien a las economías pobres o que un asesor cobre cientos de miles de euros por dos horas de conferencia. Demostrado queda que no tienen ni idea. Todo esto ya no estaremos dispuestos a permitirlo porque sabemos lo que da de sí y si Marx dijo que la plusvalía estaba en el trabajo y San Pablo dijo ‘el que no trabaje que no coma, que vi muchos ocupados en no hacer nada’, hoy el mercado nos da mucho más que un aviso, mejor un dictado y nos declara la verdadera guerra que modificará mapa y territorio mientras la sonrisa de Marx y de algunos otros planea inevitable sobre nuestros rascacielos.
Comentarios:
(Podría seguir y no acabar pero me hace llorar)
El Lujo, la Lujuria del Lujo. Acabado este, muerto el Capital.
La palabra Utopía ha sido suprimida de los diccionarios.
No se pregunten más pues esta es la solución total.
Difícil comentar este asunto en mil caracteres, así que sintetizaré.
Si mi amigo Marx levantara la cabeza lloraría. Teniendo en cuenta el dinero digital y la globalización, al pobre Marx le entrarían ganas de llorar.
Ahora resulta que al capital lo tenemos que salvar el proletariado. Reír por no llorar.
Este filósofo tuvo en cuenta el lujo pero no le dio la importancia que, me parece a mí, tiene. Presumo que hoy diría él: suprimido el lujo acabada la esclavitud del trabajo.
Los cubanos se resentirán poco de esta crisis. Jajaja, ahora me río yo.
La Lujuria del Lujo. No se si a este pensador se le ocurrió que el capital podría ser invertido en yets privados de muchimiles dineros, en transportes públicos de primera clase a costa de los de segunda, en millonarias suites nocturnas, en turismo espacial, estratosféricos observadores del hambre negra… en fin, pantagruélicos festines de capital. (Podría seguir y no acabar pero me hace llor...
Querido amigo javier. Una vez más me dejas sin palabras.
Interesante descripción del panorama actual y genial visión de lo que "probablemente" podrá pasar.
Echaleku.
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