Desde lo alto se deben ver las cosas de otra manera y casi siempre no-coincidente aunque la linea de altura sea más o menos la misma, que no es igual la del despacho de la alcaldía que la del cajetín de la grúa. Dice Barreiro desde su altura, que no es cosa suya que quien ha cobrado no pague a sus contratas. Dice Francisco Rodríguez desde la suya, que quien trabaja tiene que cobrar. Cierto es que técnicamente el ayuntamiento ha pagado y la empresa intermediadora se ha quedado con la pasta y no ha pagado a quienes con sus manos hicieron el trabajo en el teatro romano, pero es aun más cierto que aunque la ley le proteja, un ente publico no puede inhibirse ante tales actuaciones. Una contratación publica esta sujeta a unas normativas claras y evidentes entre las que no se incluye que de algún modo se garantice que el dinero publico vaya a parar a las manos de quienes ejecutaron el trabajo primero, quienes lo gestionaron después y si queda algo para quienes lo intermediaron. El asunto funciona el revés, cobrando primero quien menos ha trabajado y si queda algo alguna vez acaban cobrando las subcontratas. Detrás del planteamiento legal esta el sentido común primero y el de la responsabilidad después y anunciar Barreiro que ha denunciado al trabajador encaramado y que solo pide lo suyo, dice poco en su favor, que mirar para otro lado sabemos hacerlo todos. Digo yo que la ley de contrataciones publicas debería proteger primero a las subcontratas y trabajadores antes que a las plusvalías, a no ser que a quienes hacen las leyes no les interese desproteger las plusvalías antes que los currantes de a pie que nunca se sabe dónde acaba terminando cada uno y donde se acaban encontrando sus intereses y los de sus amigos. Un ayuntamiento que se precie de serio, moderno y comprometido no puede contestar a un trabajador desesperado enviando a la policía y denunciando, que al final ahí esta el teatro romano hecho con las manos de quienes no han cobrado, nosotros pagado y otros con la pasta en el bolsillo y protegidos detrás de suspensiones de pagos y otras gaitas malabares. Si de verdad Barreiro quiere actuar que actúe, que ordene un libramiento y pague a este currante los 150 mil pavos que le deben para empezar, que a cambio trabe su empresa y se quede con el control de las acciones o de sus activos y deje un buen hacha levantada hasta que la suspensión de pagos de la empresa que cobró y no pagó se resuelva y una vez cobrado o liquidado, que recupere esos 150 mil y si no se recuperan todos, que hubiera tenido más cuidado antes de adjudicar obras comprobando bien a a quién se las adjudicaba y no se extinga la responsabilidad de las empresas con los entes públicos una vez terminada la obra, sino una vez comprobado que todos los elementos de la cadena productiva que ejecutó los trabajos hayan cobrado lo que es suyo, o aun mejor, que se prohiba la mecánica habitual de las subcontratas que sólo acaba beneficiando a los intermediadores, que contratando directamente Barreiro al que esta hoy en la grúa nos habría salido mucho mas barato a todos y cobrados estarían todos, que si Zapatero le puede soltar 50 mil millones a los Botines y nos parece a todos bien que se garantice el sistema, qué habría que soltarle entonces a Francisco Rodríguez para que se baje de la grúa ya mismo.
Jueves, 31 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez