“No hay ataudes de dos plazas”, dice Risto Mejide en su “Pensamiento Negativo”. Eso es verdad, pero sí que hay plazas donde caben dos o más ataudes. Supongo que él va por lo de cada uno por su pelleja, como la pillá de cuando críos que debe ser más o menos el paint ball de yuppies ahora. Un tiempo para querernos, un tiempo para dispararnos y otro para sabernos más solos que la una aunque siempre nos quedará Gala y algún solitario solidario medio esquizo, que diría él. En el libro se ve claro que aunque alguien fabricara ataudes de dos plazas no sería Mejide cliente numerario. A mí la verdad me da igual, aunque estoy seguro que en un segundo mueren más de dos personas al mismo tiempo, con lo que tal como viene el asunto del reciclaje y el on line de casi todo, hasta la muerte podría incluirse en el desarrollo sostenible. En ese caso el mismo Risto apelaría por la solidaridad no solitaria y se apuntaría a lo novedoso del apúntese y cuando muera buscaremos su co-momentaneo para ocupar el ataud de dos plazas y contribuir hasta en el momento sublime con lo de la tala indiscriminada de caja de pino, importante por otra parte y un slogan más o menos como en-Ristrese y no desperdicie ataudes. Esto es el producto.
Que no Risto, que no cuela. Que un producto al final es algo que su diseñador consigue crear y no puede ser ni el único, -porque poco hay irrepetible y de serlo lo será sólo mientras no aparezca la copia-garrapata que acabará comiéndose hasta el ataud-, ni siquiera tú, que como producto -ya digo- vas sobrao pero no podrás mantenerte en lo inamovible porque quien no se mueve caduca como los yogures, de un día para otro y moviéndote mucho también caducarás como las conservas que más se conservan, pero llevan la fecha en la espalda. Yo creo que mientras aparece el contra-producto va a ser bueno para el mkt que exprimas todo lo posible el ahora triunfitismo que en poco tiempo verás como el pasaje se quedará corto y desearás no ataudes de dos plazas, sino de varias docenas para meter dentro a todos los que hoy aplauden y mañana olvidarán a los triunfitos, a Virginia y a su padrino jurado. Jurado, que no canta nada, pero apúntate una, que aunque hayas abocado a Virginia a una guerra que perderá antes de empezarla, tú has ganado la discusión para los próximos dos meses y eso le jode Risto, me jode, a mí y a casi todos los que no os hacemos ricos con eseme-eses.
Si usted tiene 86 años, es minusválido y conduce una de esas sillitas motorizadas diseñadas al efecto, no se le ocurra acercarse a la Agencia Tributaria de Cartagena si no quiere que le ocurra lo que a F.M.P. El abuelo pretendía entrar en las dependencias de la casa de todos y accidentalmente golpeó el cristal de la puerta provocando su rotura. Si hubiera sucedido en cualquiera de las grandes superficies de la ciudad, en un banco o cualquier otro lugar privado, parece que alguno de esos seguros para todo que a todo comerciante obligan a mantener se habria hecho cargo del asunto, incluso si el sufriente toca avispado, alguna indemnizacion habria rascado por el rasguño, las secuelas psicologicas, o esa cervical que no acaba de dejar de doler y por aquello de que el cristal no era de seguridad anti cochecitos de minusválidos, el acceso era inconveniente o mal señalizado o cualquier otra martingala de abogados que en eso de que la ley siempre debe favorecer al más indefenso, habrían conseguido escudriñar. Pero si topa con hacienda -que somos todos- la cosa cambia radicalmente. Al abuelo, y en misiva firmada por la Delegada de la Agencia Tributaria de Cartagena, se le exige el pago de 972,50 euros por la reparacion del cristal y en un plazo de 15 días habría de hacerlo efectivo si quiere evitar el traslado a los juzgados, como anuncia el comunicado. Lo peor no es la reclamacion de cantidad sino los términos en los que la misiva -sin desperdicio- se expresa. Se acusa al abuelo textualmente de “poner en peligro la seguridad de los ocupantes del edificio, contribuyentes y empleados”, “ante el riesgo que para las personas su conducta provocó, nos vimos obligados a...” y otras coletillas más aplicables a butroneros de joyería que a jubilados en silla de ruedas. El abuelo-contribuyente está que trina y no debe entender nada y si no quiere ver embargada su pensión o su casa, tendrá que buscar un buen abogado. Así que si usted tiene que hacer gestiones en la Delegación de Cartagena, mejor que lo haga por internet y con mucho cuidado de no dañar el servidor de dato, si lo hace visitando la Delegacion vaya con recelo, no circule alocádamente cerca de las papeleras que si un cristal cuesta mil euros, la papelera de doscientos no baja, no use el ascensor que si lo rompe lo mismo le toca pagarlo y sobre todo sea siempre consciente que Hacienda es la casa de todos y como tal hay que cuidarla, respetarla, mantenerla y si fuera posible dejarla mejor de lo que la encontró, que en la cosa de cobrar ellos son especialistas y lo de pagar ya saben de qué lado queda siempre.
Ver documento enviado por la Agencia Tributaria
El PSOE no tiene interés alguno en ganar las elecciones en la Región de Murcia como el PP tampoco lo tiene en ganar las generales. Así lo deciden en sus congresos dando continuidad a los fracasados lo que demuestra que les interesa más ganar las discusiones que las guerras para las que fueron diseñados sus respectivos partidos que deberían ser tan simples en esencia como intentar gobernar. Saura es el nuevo y también viejo y caduco secretario general del PSRM-PSOE y lo que sale después del congreso para hacer frente a un poderoso PP en la Región de Murcia es más de lo mismo. Copia exacta del congreso del PP nacional donde Rajoy fue el nuevo y rancio oponente para hacer frente a un Zapatero que sube más cuanto más se afianza Mariano. Uno no sabe bien con quien van estos, si con sus propias siglas o con las de la oposición porque más contento que Saura esta mañana debe estar Varcálcel, tanto como Pepe Blanco que se atribuía como propio el mérito de que Rajoy siguiera al frente. El mejor modo de asegurar una victoria es no tener enemigos y es lo que hay. Si la estrategia de los partidos políticos pasara por ganar las elecciones la de sus dirigentes tendría que pasar por hacerse el harakiri y abrir paso a nuevas oportunidades de éxito, el que rompe paga y el que pierde tiene que irse salvo que la conclusión en esos inoperantes congresos sea que nos están dando lo mejor que tienen y nada hay debajo del rasca rasca, en ese caso lo que hay que hacer es cambiar de partidos. Sin embargo puede haber algo aun peor y es que nadie esté dispuesto a asumir un puesto que en cada caso y respectivamente es equivalente a suscribir probablemente un seguro de fracaso, poca gente esta dispuesta a jugar cuando lo de ganar no está claro con lo que el círculo se reduce sólo a aquellos subproductos pensados para perder, que diría Risto, conformistas ya bien acostumbrados como cartones de practicas de tiro, que agujereados por todas partes nunca se les verá salir una gota de algo parecido a sangre, queja, sentimiento natural ni harán el mas leve movimiento para evitar ser blanco fácil de sus oponentes bien armados -dentro y fuera- y en su naturaleza está entonces ser diana permanente a cambio de continuar siendo el centro de todas las miradas. Esto debe ser una nueva subespecie política que esta surgiendo en los últimos tiempos a la vista de las estrategias, gente que mantiene su ego suficientemente alimentado perdiendo y perdiendo y esto sólo puede ser así porque esta peña nunca asume una derrota real y crítica cuando lo verdaderamente serio debería ser jugar sin demasiado apego al resultado, que es entonces cuando los finales se manifiestan distintos como viene quedando demostrado. Es el fraude de nuestros grandes partidos donde nuestros políticos deberían cobrar por intentarlo, no por conseguirlo porque con esa nómina esta claro que sólo a quienes llevan el fracaso grabado a fuego se les dará la oportunidad de seguir siendo numero uno cuando los aparatos estén respectivamente seguros de que el dos es el número que toca y será nuevamente el de su mala suerte, el de su conformismo con tal de que el sillón siga manteniendo el mismo tufo a virgencica que me quede como estoy, porque siempre que pasa igual, sucederá inevitablemente lo mismo.
Si a eso de las 9 de la mañana se dejan caer por la oficina de estadística de nuestro ayuntamiento porque necesiten un simple certificado de empadronamiento experimentaran una de esas sensaciones que entre la bipolaridad y el seguir durmiendo intentará despejar en que año, siglo y país se encuentra. Un expende ticket rojo-carnicería, protagonista principal, se dejará arrancar unas docenas de números y a puñados, que en primera convocatoria se repartirán algunos madrugadores representantes de cada etnia y país mientras lo abrazan y custodian ordenadamente. Mohamed pillará 22, Anselmo Luis otros tantos, más o menos los mismos que Rodolfo Invicto y con maestría y madera de liderazgo se ocuparán cada uno de ir repartiendo entre los suyos a medida que avance la mañana y sus compatriotas vayan apareciendo. Usted se preguntará por que Rosa Camila recién llegada lleva el 122 y usted que llego mucho antes el 212. Los avisos son claros en negro sobre blanco mugre fotocopia, espere fuera, es decir, pille el numerito, póngase a la solana y prepárese a esperar una media de 3 horas. En ese tiempo usted podrá disfrutar de un desfile de razas, costumbres, rasgos y sobre todo olores, como si de un muestrario de la Expo se tratase e ira comprobando como la pequeña plaza que precede a la oficina del servicio se va nutriendo de más y más personal a medida que avanza el sol, la mañana y el enfado. De vez en cuando algún jubilado con traza cartagenera y como buscando igual preguntará ¿es cola o manifestación? Cola abuelo, no le va a dar tiempo a recoger al nieto y marchará por donde vino. A eso de las 13,00 h. su número irá ganando puestos en el pequeño marcador de dentro y ya estará a solo dos pasos de la ventanilla que es única no porque se pueda hacer todo, sino porque sólo había una persona cuya simpatía, eficiencia y dedicación, alabo y reconozco, completamente desintegrada de tan hostil medio. Fue resolutivo y sobre todo amable. Detectó inmediatamente que mi español era nativo y tuvo que poner mucho menos esfuerzo en realizar el impecable trámite. Ya estoy listo para ir a la otra ventanilla única, ahora de la Comunidad Autónoma en la calle Campos y tragar otra de anunciado tercermundismo, pero no, aterrizo en otro país. Dependencia rodeada de pantallas como la bolsa de New York, un funcionario que entrega tikets y sólo uno por persona, cómodos asientos para todos y docenas de mesas con enormes displays visibles desde todo ángulo, sillones confidentes tipo no tenga prisa enfrentados a también resolutivos funcionarios, revistas y periódicos para todos y para la cortísima espera y un aire acondicionado a mejor grado que el del ministro ahorrador y descamisado. También había inmigrantes -claro- pero no se notaban, como buen camaleón adaptándose a todo entorno posible, del cayuco al crucero de lujo y a la inversa sin temblarles un ápice la expresión y denotando su amplia experiencia en integración y entornos, supongo que nada sorprendidos por las dos Españas vividas en menos de 800 metros de distancia. Lo peor es que también está igual de bien dotada de medios la oficina de la Seguridad Social de Angel Bruna y casi todas las dependientes tanto de la administración central como de la autonómica y sólo la capitaneada por este ayuntamiento presenta tufo a gueto y a los años del vuelva usted mañana de Larra. Barreiro dice que los medios de atención al ciudadano son buenos en Cartagena, no se si porque no considera ciudadanos a los inmigrantes o porque tampoco me considera a mí o a usted caso de que tengamos que hacer alguna gestión ahora mayoritariamente reservada a inmigrantes. El caso es que para la próxima lo tengo meridianamente claro, o cambian ese antro que se empeñan en llamar Servicio Municipal de Estadística de Cartagena o me empadrono en Murcia, lo juro.
Jueves, 31 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez