Conde, Mario
30.03.08 @ 03:02:38. Archivado en Sociedad
Envejecer es socialmente sinónimo de deterioro, salvo para las buenas esencias, para las piedras brutas pero valiosas y para los buenos caldos. Todo lo bueno acaba mejorando con el tiempo. El problema nos sobreviene cuando sólo el tiempo es capaz de permitirnos determinar la calidad de aquello que por malo, o por las dudas, condenamos en un momento al silencio y a la productiva oscuridad de la bodega. Cuando un buen día y pasados los años nos decidimos a hacer la prueba, el color y el calor, el olor y el aroma, pero sobre todo aquello que no somos capaces de contar, medir y pesar, nos despeja la duda, innegablemente el tiempo ha elaborado el mejor vino. Sin embargo soy de los que asegura que las personas no cambiamos, somos lo que fuimos y seremos lo que somos en nuestra mas alta esencia, nada nos hace cambiar aunque la vida nos permita en sus oportunidades redescubrir en cada situación aquello que ya poseemos y aun no sabíamos que poseíamos, o está previamente, o nunca estará. Los que esperábamos años la entrevista que Jordi González ha realizado a un Mario Conde muy aventajado, sentándolo enfrente sin condiciones, sin trabas y sin dinero de por medio, hemos encontrado exactamente lo que esperábamos, lo que presuntamente adivinábamos porque las personas no cambiamos. Qué lejos Conde de los De la Rosa, o de los Albertos, o de otros importantes financieros que también se han visto en situaciones comprometidas. Pero aun más lejos de los Botín del día que hoy custodian lo que pudo ser y no fue. Este Conde no quiso entrar en lo que se puede contar, medir y pesar y dejó boquiabierta a la audiencia con lo no medible, lo no computable. Muchas veces he pensado en el desperdicio que supone, culpables o inocentes, el desaprovechar a esta gente tras las rejas, cuando de haber cometido un delito lo que debiéramos hacer es cobrárnoslo pero no en moneda caduca de días oscuros, sino en la que permanece, cuántas cosas debiéramos haber aprovechado para la sociedad de la inteligencia natural de Conde este tiempo que estuvo bajo nuestra custodia, como esos traficantes o delincuentes de altísimo nivel que colaborando con la policía acaban desmontando la red de narcos y conmutando su pena. La diferencia estuvo en que para que algo se desmonte la sociedad tiene que reconocerlo como delito, no judicial sino social y la red que Conde habría podido desmontar forma parte de El Sistema, como nos explicó en su libro y es este sistema quien se custodia a sí mismo y se protege como nadie. Fue una decisión política, -insiste pasados los años- y compara con lo que hoy sucede con bancos europeos con resultados espeluznantes. Parece que nos va a dejar libros, muchos libros en los que nos quedará algo de lo que sus compañeros de celda habrán podido aprender en estos años y en la cercanía, en el privilegio del bis a bis, libros que no leerán los de El Sistema porque saben bien como funciona, pero sentirse orgulloso de haber sabido estar bien en lo mas alto de las finanzas y en Alcalá Meco, es para contarlo, es para saberlo y conviene aprenderlo.
Se nos va Conde pero vuelve algo que toca directa la fibra, algo que se tiene o no se tiene y que todo líder tiene la obligación de poner en productivo, como si fuera una empresa de la que nunca se cobrarán dividendos. Se va Conde pero vuelve Mario.
Comparte esta información
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
autor
Contacto








