Envejecer es socialmente sinónimo de deterioro, salvo para las buenas esencias, para las piedras brutas pero valiosas y para los buenos caldos. Todo lo bueno acaba mejorando con el tiempo. El problema nos sobreviene cuando sólo el tiempo es capaz de permitirnos determinar la calidad de aquello que por malo, o por las dudas, condenamos en un momento al silencio y a la productiva oscuridad de la bodega. Cuando un buen día y pasados los años nos decidimos a hacer la prueba, el color y el calor, el olor y el aroma, pero sobre todo aquello que no somos capaces de contar, medir y pesar, nos despeja la duda, innegablemente el tiempo ha elaborado el mejor vino. Sin embargo soy de los que asegura que las personas no cambiamos, somos lo que fuimos y seremos lo que somos en nuestra mas alta esencia, nada nos hace cambiar aunque la vida nos permita en sus oportunidades redescubrir en cada situación aquello que ya poseemos y aun no sabíamos que poseíamos, o está previamente, o nunca estará. Los que esperábamos años la entrevista que Jordi González ha realizado a un Mario Conde muy aventajado, sentándolo enfrente sin condiciones, sin trabas y sin dinero de por medio, hemos encontrado exactamente lo que esperábamos, lo que presuntamente adivinábamos porque las personas no cambiamos. Qué lejos Conde de los De la Rosa, o de los Albertos, o de otros importantes financieros que también se han visto en situaciones comprometidas. Pero aun más lejos de los Botín del día que hoy custodian lo que pudo ser y no fue. Este Conde no quiso entrar en lo que se puede contar, medir y pesar y dejó boquiabierta a la audiencia con lo no medible, lo no computable. Muchas veces he pensado en el desperdicio que supone, culpables o inocentes, el desaprovechar a esta gente tras las rejas, cuando de haber cometido un delito lo que debiéramos hacer es cobrárnoslo pero no en moneda caduca de días oscuros, sino en la que permanece, cuántas cosas debiéramos haber aprovechado para la sociedad de la inteligencia natural de Conde este tiempo que estuvo bajo nuestra custodia, como esos traficantes o delincuentes de altísimo nivel que colaborando con la policía acaban desmontando la red de narcos y conmutando su pena. La diferencia estuvo en que para que algo se desmonte la sociedad tiene que reconocerlo como delito, no judicial sino social y la red que Conde habría podido desmontar forma parte de El Sistema, como nos explicó en su libro y es este sistema quien se custodia a sí mismo y se protege como nadie. Fue una decisión política, -insiste pasados los años- y compara con lo que hoy sucede con bancos europeos con resultados espeluznantes. Parece que nos va a dejar libros, muchos libros en los que nos quedará algo de lo que sus compañeros de celda habrán podido aprender en estos años y en la cercanía, en el privilegio del bis a bis, libros que no leerán los de El Sistema porque saben bien como funciona, pero sentirse orgulloso de haber sabido estar bien en lo mas alto de las finanzas y en Alcalá Meco, es para contarlo, es para saberlo y conviene aprenderlo.
Se nos va Conde pero vuelve algo que toca directa la fibra, algo que se tiene o no se tiene y que todo líder tiene la obligación de poner en productivo, como si fuera una empresa de la que nunca se cobrarán dividendos. Se va Conde pero vuelve Mario.
La noche electoral fue triste para casi todos en la Región de Murcia. Había que ver en las mesas electorales a los interventores del PP cuenta que te cuenta inundados por esa lluvia de votos a su partido que cuantos mas contabilizaban, mas cerca estaban de perder las generales. Casi peor era lo del PSOE que cada cuatro votos que desenfundaban, solo se podían apuntar uno, pero ganaban y ganaban. Son estos esquizofrenicos recuentos los que evidencian que algo no cuadra en esta España que nos transita y que lo que es muy bueno para unos acaba siendo extremadamente malo para otros, como si viviéramos en el mismo mapa pero en distinto territorio.
El ex-ministro, o pre-ministro Bermejo -esto nunca se sabe-, felicitaba a Valcárcel mientras este hacia lo propio devolviéndole el y tú más. Ambos sabían por qué lo decían convencidos el uno de que el otro se había quedado con la mejor parte de la tarta. Seguramente es la única vez que dos políticos se felicitaban desde dentro y cada uno habría sacrificado algo de su parte por tener un poco de la del otro, pero no puede ser todo en esta vida. Valcárcel le habría regalado con gusto tres o cuatro diputados de Murcia a Bermejo solidarizándose con esa amarga sensación que debe invadirle a uno cuando se queda con solo tres diputados de diez, que eso no es ni suspenso siquiera, es un muy deficiente de los de llamar a los padres y explicarles lo mal y lo poco que se lo ha currado su hijo en la última evaluación. Bermejo, no habría cambiado el muy deficiente por un notable de siete si eso hubiera supuesto perder diputados catalanes o vascos, que al fin y al cabo él vino a por su acta y debajo del brazo se la lleva. Quien sí que lo habría cambiado, no solo por el empate técnico, sino incluso por la derrota en las generales habría sido Saura. Este es el gran perjudicado de estos comicios se mire por donde se mire. El PP sube aquí y allá. El PSOE gana allá, pero aquí tiene que cerrar. Aunque la prensa le increpaba él sólo quería hablar de la victoria de su partido y eso está bien cuando uno quiere contarse mentiras o no asumir su responsabilidad porque la autoestima no le soporta otro zero cuando gana Zapatero.
Váyase Sr. Saura. Hágale ese favor a sus compañeros que contaban y contaban votos peperos después de doce horas de pies planos en las mesas y aún aplaudían cuando tropezaban con uno para el PSOE. Ellos merecen algo mejor. Todos merecemos algo mejor. Aunque apenas se conozcan, la llamada Valcarcel-Bermejo debería repetirse a lo Saura-Rajoy con esa solidaridad natural que los políticos dicen tener: Mariano, Mariano, que nos vamos de la mano. Pero seguramente y para nuestra desgracia no veremos ninguna de las dos cosas. Ambos dirán que han ganado, a lo miénteme, dime que me amas. Aunque quien realmente ha ganado mucho en estas elecciones ha sido UPyD. Más de 300000 votos y un sólo diputado, los mismos votos que ha contabilizado el PNV pero tendrá seis escaños. Estas son las contradicciones de nuestro sistema electoral, estos son los agujeros por los que se nos cuelan quienes no queremos que se nos cuelen pero permitimos que sigan colándose y yo visto lo visto reitero que alguien debería tomar buena nota. Segundas vueltas, modificación de la ley electoral, Rajoy a casa y que le acompañen los del balcón, no los que se vieron -que también- sino los que estaban detrás para que aparezcan otros, los que de verdad tienen que hacer un nuevo PP, que con este va a haber Zapatero para rato. Y a todo eso que asista el Sr. Saura, pero desde la televisión y en el salón de su casa.
Jueves, 31 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez