Casa con dos puertas
26.02.08 @ 23:54:13. Archivado en Sociedad, Cartagena
No es el don de la ubicuidad un atributo fácil de conseguir para esta raza -a la humana me refiero- aun en este siglo de avances y mágicos Harry Potter, aunque para la otra raza -la de los políticos- todo parece estar a la distancia de un chasquido entre pulgar y corazón cuando de vender pre-electorales se trata. Si yo tuviera que gestionar mi encomienda diaria y a eso sumarle un sencillo puesto de diputado, que como todo el mundo sabe es cosa fácil y de poca dedicación, se me complicaría ligeramente el asunto del reloj. Sin embargo no parece suponer esto ningún problema para Pilar Barreiro que cumplirá todos sus compromisos -eso dice- como alcaldesa de Cartagena, diputada nacional y supongo que ministra si llegara el caso. Es verdad que mis días deben tener menos horas o que nunca me convencieron los dos por uno a lo miniprecio, que o te hicieron pagar dos cuando necesitabas comprar solo uno, o medio envase estaba lleno de aire que es aun peor. Todos tendemos a subir hasta nuestro nivel de incompetencia y cuando uno es ganador de la reválida y la amplia mayoría respalda el asunto, la cosa acaba perdiendo interés y no seré yo quien critique a nadie por intentar nuevos retos. El problema viene cuando la realización personal de algunos tiene mi voto como precio. Teniendo claro que superman es un personaje de películas y que superwoman no existe, uno acaba teniendo la impresión de haber contratado a alguien a jornada completa y una vez firmado el contrato no retornable nos devuelven una jornada partida diciendo que es un pluriempleo de nada, una alcaldía y un escaño en el parlamento, que tampoco es para tanto. Alguien que fue contratado con los votos y encomendadas tareas a tiempo completo perfectamente detalladas en el programa electoral de las municipales, no puede salirnos ahora con que el día le da para más. Y si le sobran horas al día por qué no emplearlas para lo que la contratamos, que fue para la alcaldía de Cartagena donde mucho queda por hacer. Es verdad que las ideas no tienen precio. Es verdad que no hace más quien más tiempo dedica a algo, pero es indiscutible que nadie contrataría a un director general en una compañía que tuviera que trabajar a media jornada en otra y que no nos salgan con que la compañía es la misma, que va a ser que no. Indudablemente vamos a perder con esta doble personalidad y si esto se hubiera explicado en las municipales algunos votos hubieran ido a otra urna. Mucho más seria fue la respuesta de Rita Barberá ante idéntica disyuntiva : “Prefiero dedicarme al 100% a la ciudad que me eligió como alcaldesa”. Mejor ir de frente: ahora mis intereses personales y los de mi partido están en otra parte y dejo la alcaldía. Esto es lícito. Uno puede cambiar de ideas y cómo no, de aspiraciones. Todo el mundo puede cambiar de empleo preavisando con quince días, pero para estar en otro lugar hay que marcharse a otra parte.
Este es uno más de los importantes problemas que acarrea nuestro sistema electoral. Votamos listas que controlan los partidos. No votamos personas. Aquel día de las municipales le dimos la alcaldía al PP creyendo que votábamos a Pilar Barreiro. Ahora tampoco votaremos a Barreiro, votaremos PP, que Barreiro podrá salir, entrar, volver o irse y nuestros votos quedarán en los partidos y no en las personas como también hizo el PSOE después de las municipales, donde votamos a Ignacio Segado pero se quedaron el voto los de siempre. Así pueden vendernos personas cuando quieren y siglas cuando les interesa, por eso ni PSOE ni PP impulsarán nunca el cambio de la ley electoral y las listas abiertas que pretende Rosa Diez y la gente de UPD. Para Barreiro, como para cualquiera, dos ensaladas son mucho aceite para no resbalar y no se puede tener todo en la vida.
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