Acepciones de un ‘cuatrocientoseuros'
29.01.08 @ 04:38:10. Archivado en Sociedad
Si ‘cuatrocientoseuros’ quedara como insulto, sería atribuible a aquel vigilante del corral que no era suyo y en los años 50 robaba la gallina por la noche para echarle siempre la culpa al gitano de al lado en aquellos tiempos en los que si faltaban gallinas en los corrales o piezas en el melonar no había nadie más a quien achacarle la merma, que al gitano de enfrente.
Decirle a alguien qué buen ‘cuatrocientoseuros’ eres con tono serio y un componente sobrevenido de admiración vendría a ser como decirle eres el rey de la práctica en el uso y abuso de los tontos, como reconocerle la maestría en el dominio de la técnica de los engañabobos o atribuirle el título de mejor malabarista en el dominio de las prácticas liantes, como las de aquellos roperos antiguos que cuando les pagaban tres a cuenta del saldo pendiente repetían lo de seis que me debes y tres que me das: nueve -¿estás en la cuenta?- y las comadres asentían torpes del no saber, pero respetuosas ante la sabiduría matemática de quienes seguro entendían más que ellas y habían reapuntado nueve en la nota convirtiéndola en una secuencia exponencial de imposible merma, más o menos como las hipotecas de ahora. Si ‘cuatrocientoseuros’ quedara como insulto valdría también para referirse a alguien que domina el arte de la cacicada, el arte de repartir miseria para quienes gestionarla es costumbre y atributo. Como un regreso repentino a la memoria de nuestros abuelos cuando al sonido de los cascabeles acudían rápido por preguntar antes que nadie lo de ¿señorito le peino la jaca? y no se sabía bien si era una pregunta o una literal traducción del necesito algo para echarle a la olla que son siete y el que viene. Una definición de alguien que pudiente, es rata por devoción y que de repente un día se muestra desprendido y generoso inexplicablemente. Como si el jefe negrero nos dejara un sobre con cuatrocientoseuros en la mesa y no supiéramos bien si cogerlo o no, dándole varias vueltas previas y buscando la fatal sorpresa escondida en el doble fondo. También valdría para usarlo como atributo a la inversa. Si te dijeran eres un ‘cuatrocientoseuros’ vendría a decir que eres de esos que tragan lo que haga falta con tal de recibir algo, aunque no lo necesites. Como presuponer que si hay pasta de por medio nos vamos a poner de acuerdo. Tendría cierta connotación peyorativa, del tipo, será ‘cuatrocientoseuros’ que le ha dado al coche marcha atrás y dice que he sido yo que no he frenado y estaba aparcado...? ese tío es un ‘cuatrocientoseuros’, o el que tramita un seguro para su casa ayer, pasa hoy el parte de rotura del cristal que rompió su hijo con el balón hace año y medio y cuando se lo han reparado retrocede el recibo de la prima del seguro en su banco diciendo que no es conforme, que menudas son las compañías y además lo explica. Un ‘cuatrocientoseuros’ es una especie de filigranas de la miseria convertida en arte con tal de rascar algo a cambio. Si un camarero grita bote, zurrea el cacharro con una mano y con la otra echa las monedas al bolsillo es un ‘cuatrocientoseuros’ o un presidente de comunidad de vecinos que pide nota de los tornillos que luego usa para colgar el cuadro en su salón y la pone a nombre de la comunidad y no es que use un tornillo de la comunidad para su cuadro, que esto daría igual, es que va, lo compra para él y pide albarán como si fuera alguien ordenado y escrupuloso no sea que alguien le tuviera contados los tornillos, un ‘cuatrocientoseuros’, vamos. O los que piden factura de iva en el parking de 0,35 euros y la pasan a la empresa. O esos que cuando ha cortado el surtidor después de ponerle 80 euros de 98 a su todoterreno levantan la manguera y dejan caer gota a gota los residuos hasta que ya no escurre más con una cola de tres coches pitando. Ese también es un ‘cuatrocientoseuros’. Y es que ‘cuatrocientoseuros’ hay por todos lados y ahora los habrá más. La peor connotación sería sin embargo, la de aquel que cambia de chaqueta rápido y por muy poco o deja que se le encaramen como garrapata cosida a la sien que chupa y chupa.
Sin embargo yo, puta sí, pero cara, que por sólo cuatrocientoseuros ya no me dejo cepillar.
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