Como cada año vuelve a repetirse la cantinela. La pequeña y mediana empresa, por aquello del ojo del amo y el caballo que si no engorda se muere, acaba organizándose de modo que nada se caiga aunque sea apuntalando y estirando a lo que da la mata y al final el detrimento en las actividades comerciales o de servicios de cada una lo aguanta la nómina o su cuenta de resultados. Sin embargo pedirle a un vecino de un centro de salud que espere una semana para mirarse lo de la gripe recién pillada un 24 de agosto porque la plantilla médica está de vacaciones va a terminar o resuelto con el sana sana o ingresado con neumonía. Un solo benemérito en vez de los tres convenidos para atender los juzgados suena a broma, que si se envalentona el acusado de la quinta, la puerta de entrada se queda vacía y el escáner montando guardia en solitario, como el de la Agencia Tributaria que también se lo monta sólo la mayoría de los días. Intenten matricular un barco en agosto y le dirán en Capitanía que están de vacaciones y el retén no sabe no contesta, que como todo el mundo sabe la gente compra sus barcos de recreo en diciembre mayormente. Esta predisposición que tienen los servicios públicos a tomar vacaciones sin contar con su jefe, que somos todos, acabaría en la privada en finiquito poco discutible.
Otro cantar es el asunto de las huelgas y reconociendo -claro- el derecho a la misma este debería terminar en el mismo momento en que pone en peligro la salud o integridad de los ciudadanos y alguien debería finalmente regular este asunto porque queda claro que lo de servicios mínimos va a ser que no. Lo vivido en Almuñecar y lo olido en el Pilar de la Horadada con toneladas de basura a 40 grados a la sombra en pleno verano, calle y ciudad costera no es de recibo a estas alturas de civilización y el ridículo más espantoso se luce a lo España profunda ante nuestra principal fuente de ingresos. Digo yo que con estos antecedentes, si un día se le traviesa la nomina a los de los servicios de agua potable, electricidad, o simplemente comunicaciones, me acabo imaginando yo una ciudad sin agua, teléfono o electricidad, que el derecho de huelga es importantísimo, mucho mas que el derecho a respirar, como viene quedando demostrado. Claro que para quedarnos sin servicio de móvil o de electricidad este verano tampoco fueron necesarias huelgas, que esta vergüenza de infraestructuras que nos graba, nos vigila pero no nos atiende, es suficiente en sí misma. En la última semana y sólo en el Mar Menor los cortes han sido diarios, contabilizandose algún dia mas de veinte hasta que el frigorífico hizo off de tanto arranca-para, que de lo de Cataluña mejor no hablamos. Quien elige ser funcionario, juez, médico o benemérito y prestar sus servicios para la administración pública o ser aguador, basurero, eléctrico o telefonero para la ciudadanía en general, debe anotar en el debe de su caja y el mismo día que decide la oposición, que la neumonía, el acusado, la basura en la calle, la matriculación, el frigorífico, la llamada al 112 y en definitiva cualquier servicio que ponga en peligro los derechos básicos de los contribuyentes y ciudadanos -sus jefes digo- están por encima de poder o no disfrutar vacaciones o huelgas todos juntitos en pleno agosto.
Doce meses son muchos para poder repartir el cuadrante y gestionar peticiones del oyente, que no puede tenerse todo en la vida.
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¿Y cuando cree vd que debe hacerse huelgas? Es normal que las del sector servicios tomen periodos vacacionales para la mayoría porque es cuando su huelga va a tener mayor efecto. Si no lo hicieran asi, se tendrían que pasar semanas, si no meses, en huelga para conseguir lo mismo, ni mas ni menos.
Viernes, 17 de febrero
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
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