Un índice muy cuestionado
Cada mañana, 43 entidades financieras -casi todas europeas, entre ellos las españolas Santander, BBVA y la Confederación de Cajas de Ahorros- toman una decisión que repercute en el bolsillo de millones de ciudadanos. Fijan el precio al que se prestan dinero entre sí. De estas decisiones privadas se extrae el Euríbor diario. Y con la media de los datos de cada día se calcula el hipotecario, el índice que afecta directamente a familias y empresas.
Pero en los últimos meses han surgido voces que dudan de que el Euríbor sea el referente adecuado para fijar el precio de los préstamos. A las palabras del propio presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, que amenazó con mantener los tipos si el Euríbor no reflejaba lo suficiente las bajadas del precio del dinero, se unen los que dudan de su representatividad.
"Existe un diferencial excesivo entre los tipos oficiales y el Euríbor. Pero además crece el diferencial que las entidades cobran por prestar dinero", señala el consultor de la Reserva Federal de EE UU Santiago Carbó.
También se ha cuestionado al equivalente británico del Euríbor, el Líbor, en este año de tormentas financieras. Después de que los bancos británicos se quejaran de que algunos rivales podrían estar ocultando los precios reales a los que ofrecían dinero para no reconocer que otras entidades les trataban como si tuvieran problemas, la asociación británica de la banca respondió que controlaría más el proceso de fijación del Líbor.
Además, la Asociación de Bancos Europeos se vio obligada hace meses a desmentir una información que anunciaba un inminente cambio en el cálculo del Euríbor.
A pesar de las críticas, hoy por hoy parece difícil encontrar otro referente que cumpla el papel del Euríbor. El mayor problema es que no existe una alternativa clara y lo complejo que sería el proceso de sustitución.
Jueves, 26 de noviembre
Luis Llopis Herbas
Grupo Cenyt
Juan Carlos Ureta
Jesús Pérez
Ramón Tamames
Luis C. Sánchez