Consumo riqueza financiera
Su cuantía es determinante en términos macroeconómicos debido a que determinadas decisiones de consumo dependen de lo que se tenga invertido en Bolsa o fuera de los mercados de valores.
A este comportamiento se le denomina efecto riqueza y es extremadamente relevante a la hora de analizar el comportamiento de los agentes económicos, en este caso de los hogares.
Cuando el valor de los activos crece la propensión al gasto es mayor, lo que explica en parte el fuerte aumento del PIB que se ha registrado en España en los últimos años, principalmente al calor de la revalorización inmobiliaria.
Por el contrario, lo que ha ocurrido en los dos últimos años es que el valor de los activos financieros no ha dejado de descender (y en menor cuantía el inmobiliario).
En 2006, la riqueza financiera de los hogares representó el 100,5% del PIB; un año más tarde bajó hasta el 93,5% del Producto Interior Bruto, y el último dato indica esos 80,6 puntos porcentuales que suponen el peor registro desde hace 16 años.
El máximo histórico se alcanzó en marzo de 1998, cuando coincidieron unos mercados bursátiles en máximos y unos niveles de endeudamiento todavía reducidos, ya que aún se estaba en los albores del ‘boom’ inmobiliario.
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Viernes, 27 de noviembre
Luis Llopis Herbas
Grupo Cenyt
Juan Carlos Ureta
Jesús Pérez
Ramón Tamames
Luis C. Sánchez