Por el amor de los hijos
Dos de sus hijos, de 27 y 21 años, viven de alquiler en San Sebastián de los Reyes, donde tienen su trabajo. "Queremos volver allí para sacar a mis hijos del alquiler y que vivan con nosotros en el piso que compremos. Y, además, nosotros también trabajamos en San Sebastián de los Reyes, con lo que nos quitamos de coger el coche", dice Manuel.
Llevan seis meses tratando de vender su chalé y tres meses con un anuncio de permuta. "Nos ha llamado mucha gente, pero el que llama quiere cambiarlo con los ojos cerrados, nuestro chalé por una cuarta planta sin ascensor". Los promotores no son ajenos al tsunami inmobiliario, sobre todo los más pequeños.
A Juan le ha pillado el toro con dos promociones de cinco viviendas cada una, en Toledo y en Puente de Vallecas (Madrid), sin acabar. "En un caso falta por terminar el 5% de la promoción y en la de Madrid, el 25%". Necesita 200.000 euros para finalizar y poder venderlas (sacaría más de un millón de euros sólo con la de Madrid).
Los bancos le cierran las puertas y lleva más de 90 días sin pagar la deuda. Este español de nacimiento y argentino de adopción, que no quiere dar su nombre porque sigue negociando con los bancos y confía en que cederán a su petición para ampliar el crédito, ha optado por la permuta, fórmula común en Latinoamérica.
Juan busca un constructor o inversor con liquidez que quiera quedarse con su promoción y acabarla. A cambio recibiría tres pisos acabados, libres de cargas. Perdería en torno a un 40%, "pero no hay otra salida", reconoce. "Si las viviendas estuvieran acabadas podría sacarlas a subasta y perdería menos, entre un 20% y un 30%".
La vivienda genera otro tipo de situaciones desesperadas. Rocío es una de las personas que han decidido regalar su casa por no poder hacer frente a la hipoteca, que asciende a 153.000 euros. Su casa costó 168.000 euros hace dos años. "Pierdo dinero, pero ya me da igual".
Jueves, 26 de noviembre
Grupo Cenyt
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Jesús Pérez
Ramón Tamames
Luis C. Sánchez