Ante esta situación, no queda más remedio que negociar con los bancos para alargar los plazos de vencimiento de los pagos. Este ha sido el caso de Martinsa Fadesa, que esta semana ha conseguido poner de acuerdo a todos sus acreedores para que le refinancien su deuda total (5.153 millones de euros), con lo que ha eludido el abono de 362 millones que cumplía en marzo.
Diferente es el caso de Colonial, que sin estar acuciada por los plazos de amortización de sus créditos, ha visto como su venta al fondo soberano de Dubai ICD se ha frustrado en dos ocasiones por la imposibilidad de los árabes para conseguir un acuerdo con los bancos acreedores de la inmobiliaria, cuya deuda total supera los 8.000 millones.
Más complicada es la situación de pequeñas y medianas empresas, con las que las entidades financieras estás siendo menos condescendientes, por lo que se ven obligadas a pedir en los tribunales la suspensión de pagos para evitar la quiebra.
Las pioneras en la presentación del concurso voluntario de acreedores fueron Llanera en Valencia, Contsa en Sevilla o Jale en Cádiz, y sólo en las dos últimas semanas también lo han solicitado Seop, Cosmani Inmobiliaria y la constructora de vivienda protegida Prasi, mientras que otras como Detinsa negocian la venta de activos para evitar los impagos.
Nadie se atreve a predecir cuántas les seguirán, pero los expertos coinciden en que es sólo la punta del iceberg.
Jueves, 26 de noviembre
Grupo Cenyt
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Jesús Pérez
Ramón Tamames
Luis C. Sánchez