(PD).- La riqueza financiera neta de los hogares –diferencia entre los activos y las deudas- se ha desplomado de una manera extremadamente intensa en los últimos meses. Hasta el punto de que ha regresado a niveles desconocidos desde diciembre de 1992.
Los datos -que recoge Carlos Sánchez en El Confidencial- roceden del Banco de España, y reflejan que la riqueza financiera se ha situado en el primer trimestre de este año en el 80,6% del Producto Interior Bruto (PIB).
Para hacerse una idea de la intensidad del ajuste hay que tener en cuenta que en 2007 se cerró con una riqueza financiera equivalente al 93,5% del PIB, lo que supone un descenso de unos 130.000 millones de euros en tan escaso periodo de tiempo.
La riqueza financiera incorpora tanto el efectivo como los depósitos colocados a plazo en bancos y cajas de ahorros; además de las acciones, ya sean cotizadas o no, y cualquier otro título de valores, incluidas las inversiones en seguros. La caída del patrimonio financiero de las familias ha sido especialmente intensa en el caso de las participaciones accionariales, que han descendido en nada menos que en 117.783 millones de euros en apenas un trimestre, principalmente por el derrumbe de las bolsas.
La información del Banco de España no recoge todavía las últimas caídas, lo que significa que los activos de los hogares han continuado deteriorándose de una forma abrupta, toda vez que el nivel de endeudamiento, lejos de disminuir, ha seguido creciendo, aunque a ritmos cada vez menos acelerados.
Según los datos del banco central, los activos financieros de los hogares (sin contar las propiedades inmobiliarias) ascienden a 1,77 billones de euros, mientras que las deudas ascienden a 939.000 millones. La diferencia entre ambos conceptos es lo que se entiende como riqueza financiera de las familias.
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Viernes, 5 de diciembre
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