Los bancos y cajas de ahorro ofrecen dos posibilidades para financiar la reforma de una vivienda. Por un lado, es posible ampliar su hipoteca, en el caso de que aún reste una parte del préstamo por pagar. Y, por otro lado, las entidades ofrecen créditos personales similares a los que se conceden para la adquisición de otro tipo de bienes.
Por lo general, estos últimos permiten solicitar hasta 60.000 euros, que se devuelven en un plazo que suele oscilar entre los ocho y los 10 años. El tipo de interés ronda el 6%, pero, en algunos casos, si el cliente adquiere ciertos compromisos con el banco, el interés aplicado puede reducirse.
La otra opción es solicitar la ampliación del préstamo hipotecario, sumando a la cantidad que reste por pagar el coste de la reforma. Esta modalidad permite devolver el dinero en más años, conseguir un mejor tipo de interés y dedicar una menor cuota mensual al pago de las obras. Las entidades ofrecen plazos de amortización más largos que en los créditos personales -normalmente, llegan hasta los 30 años- y un interés también más favorable -se suele situar en torno al 3,5%-.
Comparado con un crédito personal, la ampliación del préstamo hipotecario sale a la larga mucho más caro, al tener un plazo de devolución mucho mayor.
Sábado, 18 de febrero
Luis Llopis Herbas
Juan Carlos Ureta
Jaime Noguera
ClickTrade
Grupo Cenyt
Institución Futuro. Think tank independiente
José Miguel Montes
Jesús Pérez
Ramón Tamames| Febrero 2012 | ||||||
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