Relevo ordenado en Irak para cambiar las tornas en Afganistán
17.09.08 @ 18:56:39. Archivado en Informaciones y análisis
El que fuera su segundo al mando, Raymond Odierno, sustituye al comandante en jefe Petraeus al frente de las tropas de Estados Unidos en Irak, que espromocionado al mando de todas las tropas en Oriente Próximo y Oriente Medio, y fundamentalmente encargado de aplicar sus tácticas victoriosas a Afganistán y el Cuerno de África. Cuando hace año y medio el general David Petraeus asumió el mando, el país estaba al borde de la guerra civil: los terroristas de Al Qaeda habían hecho de la provincia de Anbar, en el oeste, su centro de operaciones, y más de tres mil soldados estadunidenses habían perdido la vida. Pero la nueva estrategia de Petraeu logró contra todo pronóstico enderezar la situación, acalló a los críticos y permitió al gobierno iraquí poner fecha a una retirada de las tropas extranjeras de ocupación.
Con todo, su sucesor, el general Raymond Odierno, tendrá que hacer frente a varios retos a partir de hoy, fecha en que asume el mando al frente de los alrededor de 146.000 uniformados estadunidenses en Irak. La situación sigue sin mejorar especialmente en la provincia de Diyala, al noreste de Bagdad, donde viven muchos antiguos oficiales y miembros de los servicios secretos del régimen del ex dictador Saddam Hussein.
Decenas de atentados suicidas perpetrados por hombres y mujeres han sacudido Diyala en las últimas semanas. También en la ciudad de Kirkuk, donde kurdos, turcomanos y árabes luchan por el poder y el petróleo, queda un polvorín por apaciguar. Según observadores occidentales, mucho dependerá de si el gobierno del primer ministro, Nuri al Maliki, hará frente un día a la enquistada corrupción en sus propias filas.
El hombre que ahora asume la jefatura de las tropas estadunidenses, con casi la misma edad que Petraeus, está considerado un experimentado militar. El general Odierno comandó entre 2003 y 2004 una unidad que atacó duramente los bastiones rebeldes sunitas al noroeste de Bagdad, y su división fue responsable de la captura de Saddam Hussein. Sin embargo, algunos de sus detractores dentro y fuera del Ejército de EU defienden la teoría de que las despiadadas redadas en aldeas sunitas realizadas por las tropas al mando del general de Nueva Jersey hicieron que algunos iraquíes pasaran a engrosar las filas de Al Qaeda, que les prometió vengarse de los estadunidenses.
Puede que las experiencias personales hicieran que Odierno se adhiriera más tarde a la teoría de Petraeus de que para vencer en Irak no sólo hay que ganar los combates, sino también la confianza de los iraquíes. Su hijo, el subteniente Anthony Odierno, perdió en el verano (boreal) de 2004 su brazo izquierdo debido a un ataque con morteros en Bagdad.
Petraeus advirtió en su carta de despedida a las tropas de los riesgos de un precipitado "¡hurra!". En lugar de hablar de "éxitos", Petraeus prefirió, con el cálculo de un político, hablar de "mejoras": "Aunque queda mucho para que termine nuestra labor en Irak y nos quedan muchos duros trabajos y difíciles combates por delante, debo decir que ustedes han ayudado a conseguir avances notables".
Estos avances han sido alabados incluso por oficiales del antiguo régimen iraquí, para quienes desde comienzos de los 90 el ejército estadunidense era su más acérrimo enemigo. "Las tropas estadunidenses han conseguido muchos logros en suelo iraquí, especialmente en la ciudad de Ramadi, que para los soldados ha supuesto una permanente fuente de preocupación", alabó Ahmed al Obaidi, ex teniente coronel de las tropas de élite de Saddam, la Guardia Republicana. En su opinión, el éxito no se debe al pequeño aumento de tropas estadunidenses, sino a la estrategia que se ensayó primero en el oeste de Irak de armar y remunerar a los ejércitos civiles sunitas contra los combatientes de Al Qaeda: "Esto es lo que allanó el camino a la policía y el ejército iraquí, ya que así también podían moverse libremente por territorios que antes estaban controlados por los grupos armados".
Según Matías Zibell, de BBC en Medio Oriente, Raymond Odierno no tiene una tarea fácil entre manos: su antecesor en el cargo se retira con honores y él debe mantener el progreso logrado en este último año e incluso mejorarlo, pero con menos recursos.
"(La pregunta es) cómo preservamos las ganancias obtenidas hasta el momento y seguimos avanzando a partir de ellas aunque el número de fuerzas se reduzca", dijo el ministro de Defensa estadounidense, Robert Gates, de camino a Irak, donde condecoró a David Petreaus con una medalla por servicios distinguidos.
La respuesta la tendrá que dar quien hasta hoy se desempeñaba como segundo en el mando, quien a comienzos del año próximo perderá 8.000 de los efectivos actualmente desplegados en el país árabe. Pero los desafíos no esperarán hasta 2009.
El primero de octubre de este año debe comenzar la absorción por parte del ejército y la policía iraquí de las milicias de ex insurgentes sunitas que actualmente trabajan para Estados Unidos en su lucha contra al-Qaeda.
Pero el gobierno chiíta liderado por Nuri al-Maliki no parece entusiasmado en incorporar a las fuerzas de seguridad iraquíes a sunitas armados por los estadounidenses. "Hay que tener en cuenta que no estamos hablando de mercenarios sino de un grupo que pertenece a la sociedad iraquí. El desafío entonces es cómo incorporarlos al proceso político y al aparato militar", dijo a BBC Mundo desde Jordania Oraib Rantawi, analista del Centro al-Quds. "Dejarlos sin empleo sería un grave problema ya que podrían regresar a las filas de al-Qaeda. Recuerde aquellas voces que advirtieron a Paul Bremer (segundo administrador estadounidense en Irak) de que no disolviera el ejército iraquí porque esos soldados podían volverse insurgentes y terroristas. ¡Eso fue lo que ocurrió!".
Pero Odierno ha expresado que su principal dolor de cabeza no proviene del interior de Irak sino de su vecino Irán, un país que fue acusado por el mismo Petreaus de perpetuar la violencia en territorio iraquí. "Si me preguntan qué me preocupa más, eso (el apoyo de la nación islámica a insurgentes iraquíes) es lo que más me preocupa como amenaza a largo plazo", y agregó: "Pienso que tenemos que estar permanentemente vigilantes para que no ocurra'.
Odierno ha sido enviado a Irak en cuatro ocasiones desde que Estados Unidos lideró la invasión de marzo de 2003. Su primera asignación fue encargarse ese mismo año de la Cuarta División de Infantería que estaba desplegada en Tikrit, la ciudad donde nació Saddam Hussein. Su unidad se llevó todos los honores tras la captura del ex presidente iraquí en diciembre de ese año, pero también fue criticada por su duro comportamiento con la población local. Algunos analistas llegaron a decir que más que luchando contra la insurgencia, esta división estaba alimentándola. Todo lo contrario ocurría en ese entonces con Petraeus, quien a cargo de la División Aerotransportada 101 ocupó Mosul y desplegó una estrategia menos agresiva en lo militar y más orientada a ganar "la mente y los corazones" de los iraquíes.
Pero el coronel retirado Stuart A. Herrington, quien en 2003 calificó en un informe militar a la unidad de Odierno como una de las peores en lo referente a la detención arbitraria de civiles, dijo recientemente al Washington Post que su opinión sobre este general había cambiado completamente. "Ha reconocido que sus hombres utilizaron mucha pero mucha mano dura y se ha dado cuenta que las tácticas deben cambiar", señaló Herrington.
Petraeus ya ha declarado que en su opinión no basta con mejorar el aspecto militar en Afganistán: 'la activifdad política, económica y diplomática es clave para capitalizar nhuestros avances en el 'ámbito de la seguridad'.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
José Catalán Deus
autor
Contacto


