Bush visita el foco de la insurgencia suní, y los británicos se retiran de Basora
03.09.07 @ 17:22:37. Archivado en Informaciones y análisis
El presidente de EEUU, George W. Bush, ha viajado por sorpresa a la base aérea de Al Asad, en la provincia de Al Anbar, oeste de Irak, acompañado por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, el secretario de Defensa, Robert Gates, y su consejero de Seguridad Nacional, Stephen Hadley, en lo que quiere ser un símbolo de los avances registrados en los últimos tiempos en la pacificación de la zona.
Bush se entrevistó con el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, y con el máximo responsable de las fuerzas estadounidenses en Irak, el general David Petraeus, durante su visita al país, antes de que se tomen importantes decisiones la semana próxima concernientes a un posible repliegue de las tropas estadounidenses, su cuantí y su calendario.
El viaje se produce la semana antes de la presentación de dos informes cruciales del comandante de las tropas estadounidenses en Irak, David Petraeus, y del embajador de EEUU en este país, Ryan Crocker, sobre la situación de la seguridad.
El viaje ha coincidido con la retirada de las tropas británicas de la ciudad de Basora, poniendo fin a la presencia británica en el centro petrolífero del país desde la invasión aliada de marzo de 2003 y el derrocamiento de Sadam Husein.
La retirada de las tropas del asediado recinto del Palacio de Basora, construido por Sadam, en el centro de la ciudad y atacado a diario por fuego de mortero y de cohetes por parte de milicias chiíes, es un paso hacia la entrega de la provincia al control iraquí y hacia una eventual salida británica del país.
Varios integrantes del Ejército del Mahdi, la milicia del clérigo radical Moqtada al Sadr, aplaudieron la retirada como una victoria para ellos y una derrota para Reino Unido. "Estaban enfrentándose a la catástrofe y se han retirado por los ataques del Ejército del Mahdi", dijo uno de sus combatientes, Abu Saafa.
La retirada reducirá el número de efectivos británicos en Irak a unos 5.000, todos concentrados en una gran base aérea situada en las afueras de Basora que también es atacada a diario.
Un aumento en los ataques este año ha supuesto la muerte de 41 soldados, el número de víctimas mortales más elevado sufrido por los británicos desde 2003.
El primer ministro británico, Gordon Brown, rechazó las insinuaciones de que los soldados, unos 500 en total, se retiraban por los ataques.
"Esta es una maniobra planificada previamente, desde el Palacio de Basora a la estación aérea de Basora", declaró a la BBC. "Se trata esencialmente de un traslado desde una posición en la que estábamos en un papel de combate (...) a estar en un papel de supervisión".
El general Mohan al Firaiji, comandante de las operaciones de seguridad iraquíes en la ciudad, dijo que la retirada se completó poco antes de amanecer y que "el Ejército iraquí asumió la responsabilidad de proteger el palacio".
La aparente transición sin problemas al control iraquí contrasta con la entrega de las bases de las provincias de Muthanna y Maysan el año pasado, que fueron saqueadas pocas horas después de que se fueran las tropas británicas.
En un comunicado, el Ministerio de Defensa británico dijo que mantendrán la responsabilidad de la seguridad para la provincia hasta el traspaso al control iraquí, previsto para finales de año.
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José Catalán Deus
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