El peor atentado en Irak desde el derrocamiento de Sadam, dirigido contra la minoría yazidí
15.08.07 @ 17:20:21. Archivado en Informaciones y análisis
En la acción terrorista con mayor número de víctimas desde el derrocamiento del régimen de Saddam Hussein, han muerto más de dos centenares de personas cerca de Mosul, en el norte del país. Hay además 400 heridos. El ataque se perpetró en la noche del martes, cuando varios camiones cisternas estallaron en un barrio de viviendas donde residen principalmente kurdos de la religión yazidí. Todo indica que ocurrieron varios ataques suicidas coordinados y en más de un punto. ¿Por qué esta brutalidad contra la pacífica y marginal minoría yazidí? Porque son pro-occidentales y porque hace unos meses una chica yazidí fue lapidada por querer unirse a un musulmán suní. La acción demuestra que el principal ingrediente del terrorismo yihadista de inspiración Al Qaeda, no es ni estratégico ni político; es ideológico, irreducible a intereses materiales: de ahí su volatilidad peligrosa.
El capitán del Ejército iraquí Mohamad al Jad indicó que al menos otras 200 personas resultaron heridas en las áreas de Kahtaniya, Al Yazira y Tal Uzair, cerca de la localidad de Sinjar, próxima a la frontera con Siria. Los ataques se produjeron en dos localidades de la provincia de Nínive. Las bombas, una de ellas en un camión con combustible, estallaron en las localidades de Al Jataniya y Al Adnaniya, habitadas mayoritariamente por yazidis.
En esta región, próxima a la frontera con Siria, se habían registrado tensiones entre los yazidis, y los musulmanes sunitas, que se agravaron cuando en abril pasado, una muchacha yazidi de 17 años fue lapidada por su clan, porque se había casado con un musulmán sunita. A continuación, una escuadrilla fundamentalista suní tomó venganza matando a tiros a 23 trabajadores yahiiis de una fábrica de Mosul.
"Condenamos estos ataques bárbaros contra civiles inocentes", dijo la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino. En Wikipedia, se incluyen algunos datos ilustrativos de la actitud actual de los yazidíes. En sus memorias sobre su servicio en una unidad de inteligencia militar de los E.E.U.U. en Iraq durante 2003 y 2004, Kayla Williams menciona el estar estacionada en el norte de Iraq cerca de la frontera con Siria en un área poblada por yazidíes. Estos hablaban kurdo, pero no se consideraban a sí mismos como kurdos y expresaron a Williams su simpatía hacia Estados Unidos e Israel. Williams poco pudo aprender sobre la naturaleza de su religión, de la que pensó que era muy antigua y tenía que ver con ángeles. Describe un santuiario yazidí en la cima de una montaña como "un pequeño edificio de roca con objetos colgando del techo" y alcobas para depositar ofrendas. También informa de que los musulmanes de la región consideraban a los yazidíes como adoradores del demonio.
En octubre de 2006, en un artículo en The New Republic, Lawrence Kaplan hace eco de las vivencias de Williams sobre el entusiasmo de los yazidíes sobre la ocupación estadounidense de Iraq, en parte porque los soldados los protegían de la opresión de militantes musulmanes y kurdos de las proximidades. Kaplan nota que la paz y calma en Sinjar es prácticamente única en Iraq: "Padres con sus hijos hacen fila en las calles al paso de las patrullas estadounidenses, mientras que los clérigos yazidíes rezan por el bien de las tropas de ocupación".
Los yazidis hablan un dialecto kurdo aunque profesan una religión preislámica y tienen sus propias tradiciones culturales. Esta secta cree en el Dios creador y respeta a los profetas bíblicos y coránicos, especialmente a Abraham, aunque focaliza su devoción Malak Taus, el principal de los arcángeles.
Seguidores de otras religiones conocen a este ángel como Lucifer o Satanás, lo que ha fomentado el prejuicio popular de que los yazidis adoran al demonio, cosa absolutamente falsa.
La secta ha tratado de permanecer distante de los conflictos que afectan a la mayor parte de Irak, pero en el último tiempo sus relaciones con las cercanas comunidades sunitas musulmanas empeoraron de forma dramática.
El 7 de abril, una multitud de yazidis apedreó a Doaa Jalil Aswad, una adolescente de 17 años de la propia comunidad que ofendió los preceptos conservadores locales al escaparse para contraer matrimonio con un musulmán. Tras la difusión de imágenes de la salvaje lapidación captadas con teléfonos celulares, extremistas sunitas no tardaron en vengarse.
El 23 de abril, hombres armados detuvieron un autobús que transportaba a trabajadores hacia la comunidad de la adolescente apedreada y asesinaron a 23 yazidis.
Entre los 275 diputados que integran el Parlamento iraquí sólo tres son yazidíes. Feleknas Uca, miembro kurdo del Parlamento Europeo por el Partido del Socialismo Democrático de Alemania, fue el único parlamentario yazidí antes de las elecciones legislativas de Iraq de 2005.
La Inteligencia del Gobierno semiautónomo del Kurdistán iraquí asegura que Al Qaeda está detras de estos atentados. El pasado 23 de noviembre, 215 personas fallecieron por fuego de mortero y cinco atentados con coche bomba en el barrio bagdadí chií de Ciudad Sadr.
UNA MINORÍA ATÁVICA Y MISTERIOSA
El yazidiísmo es una religión preislámica de Oriente Medio de remoto origen. Son predominantemente de origen kurdo y la mayoría vive cerca de Mosul (Iraq), existiendo pequeñas comunidades en otros países de la región. Se estima que en la actualidad hay entre 80.000 y 100.000 yazidíes. El número de refugiados yazidíes en Alemania es de 30.000. Las estimaciones son poco precisas debido al secretismo que envuelve a la confesión en cuanto al reconocimiento del propio credo. Sus prácticas religiosas son casi desconocidas.
Históricamente, los yazidíes son una minoría religiosa de kurdos. Probablemente hayan existido desde 2000 Adc. La religión yazidí es marcadamente sincretista: mientras que la imaginería sufí es observable en su vocabulario religioso, especialmente en su literatura esotérica, la mayor parte de la mitología yazidí no es islámica y su cosmogonía está emparentada con la de las antiguas religiones persas, en particular el zoroastrismo. La teoría más aceptada actualmente presenta el yazidismo como fruto de un proceso sincretista de miles de años que culminó en el siglo XII al contactar los cultos locales del Kurdistán con el islam sufí traído a la zona por Sheikh Adî ibn Mustafa.
El cristianismo llegó a Persia en el siglo I d.c. de mano, según la tradición, del apóstol Santo Tomás. Muchos monasterios fueron construidos. En el siglo VII d.c. el islam invade toda la región y, aunque sus seguidores respetan a las gentes del libro (cristianos y judíos), persiguen a los zoroastristas, de los que una parte se convierte y otra huye. Los adeptos del culto de Yazid, el califa Omeya proscrito por el asesinato de Alí, se repliegan alrededor de Mosul, mezclándose con la población kurda.
De acuerdo con la cosmovisión yazidí, Dios creó el mundo, que ahora está al cuidado de siete Seres Santos, conocidos como ángeles o Heft Sirr (los Siete Misterios). El superior es Melek Taus (Tawûsê Melek en kurdo), el ángel del pavo real. Los relatos yazidíes de la creación son diferentes de los del cristianismo y el Islam. Los yazidíes creen que el bien y el mal conviven en la mente y el espíritu humanos. Elegir entre ambos depende del mismo ser humano.
Dos características claves e interrelacionadas del Yazidismo son:
a) Preocupación por la pureza religiosa;
b) Creencia en la metempsicosis.
La primera de ellas se expresa en el sistema de castas, las normas alimentarias, la preferencia por vivir en las comunidades de yazidíes, y la variedad de tabúes que gobiernan muchos aspectos de la vida.
La segunda es crucial: los yazidíes creen que los siete Seres Santos se reencarnan periódicamente en forma humana, llamada koasasa. También existe una creencia en la reencarnación de unas pocas almas yazidíes. Como Ahl-e Haqq, los yazidíess usan la metáfora de un "cambio de ropa" para describir el proceso, que llaman en kurdo kira guhorîn.
La sociedad yazidí es jerárquica. El líder secular es un emir o príncipe hereditario, mientras que un sheij principal dirige la jerarquía religiosa. Los yazidíes son extremadamente endógamos. Además, los miembros de las tres castas de Yazidi, los murid, sheij y pir, se casan solamente dentro de su respectivo grupo.
Tienen cinco rezos diarios: Nivêja berîspêdê (rezo del amanecer), Nivêja rojhilatinê (rezo de la mañana), Nivêja nîvro (rezo del mediodía), Nivêja êvarî (rezo de la tarde) y Nivêja rojavabûnê (rezo del anochecer). Los adoradores deben orientarse hacia el sol. Estos rezos diarios no deben realizarse en presencia de extraños. El día sagrado es el miércoles y el de descanso es el sábado. También hay una festividad de tres días de duración en diciembre.
Se ha dicho que el santuario del templo de Chemera está ligado a la resurrección de Jesucristo. Creen que Dios mandó a Melek Taus a retirar la lápida que cubría la tumba de Jesucristo para que este pudiera salir.
El ritual más importante es el peregrinaje anual de seis días de duración a la tumba del Sheikh Adi en Lalish, al norte de Mosul. Durante esta celebración, los yazidíes se bañan en el río, lavan figurillas de Melek Taus y encienden multitud de luces en la tumba del Sheij Adî y de otros santos. También se sacrifica un buey, lo que, junto con la presencia en la iconografía yazidí del perro y de la serpiente, ha llevado ha considerar que esta religión está relacionada con el mitraísmo. El sacrificio del buey simboliza la llegada del otoño y sirve para implorar lluvia durante el invierno, de forma que a la primavera soguiente la vida renazca.
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José Catalán Deus
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