Una esperanza llamada Alí al Sistani
12.08.07 @ 20:38:28. Archivado en Informaciones y análisis
En el enrrevesado rompecabezas que constituye el Islam, hay una figura discreta que puede ser fundamental: el gran ayatollah Ali al Sistani, máximo jefe religioso de los musulmanes chiíes. Los que saben, confían en que pueda finalmente encarrilar el Irak democrático y con ello la suerte de todo Oriente Medio.
La “culpa” del gran ayatollah Sistani – según sus enemigos – es ser el más reputado y coherente sostenedor de una visión “sosegada" del Islam, según la que el maestro se ocupa de transmitir a través de la teología, el derecho y la moral, pedir que los principios del Islam sean respetados en la vida pública, pero no reclama para sí mismo ningún tipo de poder político, ni pretende ejercitar un control coercitivo.
Esta corriente de pensamiento ha sido siempre la más común en Najaf. El ayatollah iraní Khomeini, quien vivió en esta ciudad de 1965 a 1978 y sostenía una tesis contraria, estaba totalmente aislado. La tesis de Khomeini tomó cuerpo sólo en 1979 con su revolución teocrática en Irán, basada en que “sólo una buena sociedad puede crear buenos creyentes”. Entregaba además a los expertos de la ley coránica el poder político necesario para instaurar una sociedad perfecta.
Sistani, al contrario, sostiene que “sólo buenos ciudadanos pueden crear una buena sociedad”. Y rechaza cualquier concepto de teocracia. Coherente con esta visión, tras la caída del régimen de Saddam Hussein, el gran ayatollah sentenció: “No habrá turbantes en el gobierno de Irak". Y llamó a ir a votar a todos los ciudadanos iraquíes, incluso las mujeres. Aprobó la nueva constitución, la más liberal del todo el mundo musulmán. Condenó las fatuas de Yusuf al Qaradawi, el jeque suní de Al Jazeera que exalta los méritos del martirio homicida.
Dice Amir Taheri, un culto intelectual iraní en exilio en Occidente: “Para Sistani el poder pertenece al décimo segundo imán. Pero, considerando que éste falleció, pertenece al pueblo. La decisión última es del individuo y debe basarse en el raciocinio. La visión de Sistani es aristotélica, una sociedad de ciudadanos concienciados”.
El gran ayatollah Sistani, de 78 años, emite sus breves sentencias con poca frecuencia. Vive aislado, dlejos del público. Es una manera tradicional de ejercer la autoridad en el Islam. No siempre y no todas sus indicaciones son comprendidas y aplicadas, pero crean una línea de conducta.
En 2004, Sistani manifestó firmemente en defensa de las minorías cristianas en Irak, con palabras de condena contra los ataques a las iglesias. El 29 de octubre de este año, hospedó en su casa de Najaf al patriarca de Baghdad de los católicos cadeos, Emmanuel Delly. En septiembre de 2006, en los días de la violenta protesta antipapal que se desató en el mundo musulmán tras la lección de Benedicto XVI en Ratisbona, representantes de Sistani visitaron dos veces al secretario de la nunciatura vaticana en Baghdad, Thomas Hlim Sbib, con el fin de manifestarle su comprensión y amistad y su deseo de encontrar en Roma a Benedicto XVI.
El futuro libre y pacífico de Irak y de las cercanas naciones y la misma evolución del Islam están ligados a la victoria o la derrota de la visión de Sistani. El Islam “moderado” que muchos dicen conocer, sin saber dónde se encuentra, ha encontrado en esta persona un referente fundamental', opina el periodista italiano Sandro Magister
COLABORADORES ASESINADOS POR AL QAEDA
Que el grande ayatollah Ali al Sistani, máximo jefe religioso de los musulmanes chiitas, es fundamental para el futuro de la religión musulmana, lo prueba la trágica la larguísima serie de asesinatos de personas cercanas a él.
El 10 de abril de 2003 fue asesinado en Najaf, la ciudad santa de los chiitas, el ayatollah Majid al Khoei, hijo del maestro espiritual de al Sistani, el gran ayatollah Abul Qassim al Khoei, el más reputado teólogo chiita del siglo pasado.
El 29 de agosto de 2003, otra vez en Najaf, más de cien fieles fueron asesinados por un auto bomba mientras salían de la mezquita en la cual se conserva la tumba de Ali, el yerno y heredero de Mohammed, el primer musulmán chiita. Con ellos, moría también otro religioso moderado, Mohammad Baqr al Hakim.
El 6 de febrero de 2004, un grupo de terroristas penetró en las callejuelas aledañas de la misma mezquita, y llegó a las cercanías de la casa de al Sistani. Fallaron en su objetivo, pero asesinaron al jeque Abdullah Falaq al Basrawi, administrador de las ofertas que recibe al Sistani de todos los musulmanes chiitas del mundo.
En mayo de 2005, fue ejecutado otro colaborador del grande ayatollah, Tahar al Allaf.
A principios de 2006 la víctima fue el jeque Kamaleddin al Ghureifi.
A principios del pasado junio fue liquidado Rahim al Hesnawi. A mitad de julio Abdallah Fallaq. El 26 de julio, Jabir al Bidairi. Todos fieles colaboradores de al Sistani.
Finalmente, el 2 de agosto, asesinaron en Najaf otro de sus hombres de confianza, el jeque Fadhil al Aqil.
'NO EXISTE UN ISLAM MODERADO'
"No existe un Islam moderado opuesto al Islam radical". El Patriarca de Venecia, Cardenal Angelo Scola, reafirma la necesidad de dialogar con los intelectuales musulmanes porque "dan contribuciones positivas" pero señala que "no pensemos que exista un Islam moderado que oponer al denominado Islam radical". En estos últimos tiempos, la guerra interna en el Islam está tomando casi mayor importancia que la que han emprendido los yihadistas contra Occidente.
Las declaraciones de Scola, impulsor de una revista de temas islámicos con considerables medios y grandes ambiciones en mejorar la comprensión entre cristianos y musulmanes, contrasta con los buenos ojos con que cada vez más se ve al ayatolláh chií iraquí Sistani como el hombre clave para un Irak libre y pacífico.
En diálogo con el diario italiano "Corriere della Sera", este cardenal, -uno de los más destacados de la Iglesia actual, partidario acérrimo de Benedicto XVI-, explicó que "con frecuencia" el Islam moderado es identificado con "ciertas figuras intelectuales que quizás han pasado muchísimo tiempo en Occidente y que muchas veces por los mismos musulmanes no son ya sentidos como pertenecientes a su mundo, con el riesgo de que se representen solo así mismos".
En ese sentido, el Cardenal Scola expresó que "es muy útil hablar con ellos, dan contribuciones positivas, pero no pensemos que exista un Islam moderado que oponer al denominado Islam radical".
Scola cree más bien en la existencia de "un Islam de pueblo, que vive las instancias elementales de todo hombre, comunes a todos nosotros: como vivimos los afectos, el trabajo (...) como vivimos la relación con Dios". "Sobre estas bases -explicó-, cristianos y musulmanes pueden entrar pacientemente en relación. Conociéndose, preguntándose, escuchándose. Sabiendo que para el Islam la única vía para superar el radicalismo es una modernización que se integre en sus fisonomías religiosas. Es un proceso de que durará años". En ese sentido, cree que "es mejor hablar de los Islam, en plural".
UNA RETIRADA TÁCTICA
Dos posturas dominan y polarizan al estamento político norteamericano hoy. Algunos afirman que la guerra está perdida, de modo que hay que abandonar Irak. Otros afirman que la guerra puede ganarse, de modo que hay que mantener en posición a las tropas. Yo dirimo la diferencia y ofrezco un tercer camino. La ocupación está perdida pero la guerra se puede ganar. Mantener a las tropas norteamericanas en Irak pero retirarlas de las ciudades, escribía el conocido comentarista Daniel Pipes:
En parte, la credibilidad de América está en tela de juicio. El país no puede permitirse lo que Victor Davis Hanson observa que sería su primera huída del campo de batalla de la historia. El colectivo favorable a salir corriendo se engaña en esto. Las tropas deberían permanecer en Irak también por otro motivo: Irak ofrece una base incomparable desde la cual influenciar los avances en el teatro más volátil del mundo. Los gobiernos de la coalición pueden utilizarla para:
-Contener u obligar a retroceder a los gobiernos sirio e iraní.
-Garantizar la libre circulación de petróleo y gas.
-Luchar contra Al-Qaeda y otras organizaciones terroristas internacionales.
Brindar una presencia benigna en Irak.
Actualmente, sin embargo, las fuerzas de la coalición apenas tienen tiempo para avanzar hacia estos objetivos estratégicos, así de atascadas están con los objetivos tácticos que desempeñan peor - despejar pasos, mantener el suministro de electricidad, protegerse de terroristas suicida, defender la "Zona Verde", y muchas otras tareas de pequeño calado.
Yo pido que las tropas internacionales sean liberadas de la responsabilidad de dispositivos explosivos improvisados, avisperos urbanos y convoyes blindados, y sean redesplegadas en desiertos y fronteras, donde ellos y su equipo de alta tecnología pueden desempeñar un papel estratégico.
Esto implica que la coalición abandone su objetivo excesivamente ambicioso de un Irak democrático, libre y próspero, poniendo sus miras en su lugar en un Irak que sea seguro, estable y decente. En particular, celebrar elecciones en enero de 2005, apenas unos 22 meses después de la caída del tirano, fue prematuro y poco realista; los iraquíes necesitarán años, décadas quizá, para aprender las sutiles costumbres de una sociedad abierta.
El derrocamiento de Saddam Hussein fue un acto de desinfección internacional realista y bienvenido, pero reparar Irak frente a una población iraquí liberada, fracturada e ideológica queda más allá de la voluntad de la coalición. La coalición dio a los iraquíes un nuevo comienzo; no puede asumir la responsabilidad por ellos ni reconstruir su país.
Eso significa mantener el curso pero cambiar el curso, redesplegar avances en el desierto, no abandonar Irak'.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
José Catalán Deus
autor
Contacto


