Theodore Rooselvet calificó como “Muckrakers” a los periodistas que intentaban dirigir la sociedad a base de sacar la inmundicia que había en la vida política. Ese modelo se ha convertido en una constante en la vida política española a partir de tres hechos comprobados empíricamente: los políticos son unos flojeras que solo están pendientes de los titulares, los medios de comunicación han asumido un papel justiciero para el que nadie los ha elegido y la sociedad española ha derivado en una inmoralidad colectiva que igual sirve para hacer millonario a un concejal que llenar un cajón de medicinas pagadas por todos los contribuyentes a la Seguridad Social.
Los políticos españoles han demostrado muchas cosas a lo largo de la historia democrática reciente. Pero de las más importantes es la demostración de la incapacidad que tienen para enfrentarse a la gestión de una crisis. El último ejemplo: el órdago a la grande de Ricardo Costa a todo el Partido Popular y la resolución a trompicones del primer acto de una crisis que desde Rajoy hasta Camps, pasando por González Pons o Zaplana, todos sabían que iba a estallar desde principios de 2009.
Con la que le está lloviendo al PP de Rajoy con el “caso Gürtel” hay una clara conclusión que les lleva a no saber qué hacer con el envite de Ricardo Costa y las que caerán. Si hubieran leído “El arte de la guerra” del general Sun Tzu, escrito hace miles de años, lo tendrían muy claro. Cito los mejores párrafos y que cada cual aplique los nombres:
En todas las encuestas de los dos últimos años los españoles sitúan a la clase política como el cuarto de sus problemas, detrás del paro, la crisis económica y el terrorismo. El deterioro de la imagen de los políticos es creciente, por una parte por su incapacidad por gestionar una salida para la crisis y por la otra por la desvergonzada actitud personal en la saga y fuga de la trama Gürtel, Mercasevilla o la hija de Chaves. No hay dios que aguante sus chulerías.
Un amigo de PYME está convencido de que no saldremos de la crisis hasta que no cambiemos el Estado (con mayúscula). Y por mucho que le explico que el estado (con minúscula) somos todos desde la Revolución Francesa, él insiste en su argumento: “Este Estado (con mayúscula) no funciona”. Y la verdad es que al final tiene razón. Lo que no funciona, que es la política, se ha apoderado del Estado (con mayúscula) de tal manera que justifica las mayores atrocidades que puedan hacerse en nombre de la gestión pública.
A fuerza de canoso uno se convierte en un libro más de los que atesora en su biblioteca. Y pese a que no es la norma entre los “letraferits” (del valenciano escribidores malintencionados) de vez en cuando hay que recurrir a la estantería. Y entonces me encuentro con un libro del dimitido Jordi Sevilla, editado en 2002, prologado por José Luis Rodríguez Zapatero, y en el que defiende lo mismo que ahora le ha llevado a dimitir de sus vanidades políticas: hay que reinventarse el socialismo. (De nuevo socialismo, Jordi Sevilla, Editorial Crítica)
Parece una contradicción, pero es lo primero que enseñan en las clases que imparten los grandes maestros de la metodología electoral. Felipe González no ganó por goleada en 1982. Es que el centro derecha de Suárez llevaba años haciendo méritos para perder la confianza de los españoles. Y en 2001 Zapatero no ganó, sino que Aznar fue castigado por su desastrosa gestión de la crisis de Irak y del 11-M. Y ahora, pese a las tendencias que marcan las encuestas y su desastrosa gestión económica, Zapatero no ganará las próximas elecciones, las perderá Rajoy porque no es capaz de sumar las esperanzas suficientes en los votantes decepcionados.
Conozco a Rita Barberá desde hace mil años. Conozco parte de sus virtudes y casi todos sus defectos. Conocí, hice amistad y me abronqué con ella y con su padre. Y como muchos valencianos puedo escribir un relato de sus fallos y aciertos, de sus fifias y fobias. De algunos de ellos el juez dirá. Pero lo que me posiciona a su favor no es conocerla, sino que alguien haya dado el grito de guerra: ¡Que lo pague Rita!
¿Por qué tiene que pagarlo Rita? Pues porque en el pim-pam-pum Camps se considera que ya está en almoneda y ahora hay que eliminar la sucesión. ¿Se juzga una corruptela de Rita? Risa me da que después de dieciocho años de alcaldesa ahora se descubra que otorgó un contrato a Orange Market a cambio de unos bolsos. ¿No hay nada más de lo que acusarle en casi veinte años? Demasiada virginidad para perderla por quinientos o mil euros.
Es todo un absurdo que refleja la paranoia política que vive España mientras la economía se hunde sin remedio. Cuando se hundía el Titanic incluso se inventó el robo de un collar para eliminar a un amante peligroso. ¿Por qué se investigan ahora las facturas de la Federación Española de Municipios y Provincias? ¿Por qué no lo ha hecho antes el actual presidente, Pedro Castro, alcalde de Getafe por el PSOE, que debería conocer las irregularidades de su antecesora, si las hay?
Conocía al alcalde de Bigastro, el socialista José Joaquín Moya, cuando después de veintitrés años como alcalde un juez descubrió por casualidad que había corruptelas en su gestión. ¡Después de veintitrés años gobernando! ¿Lo descubrió un juez o alguien quiso quitar de en medio a un competidor?
Lo de menos es la dimensión de la denuncia. Puede ser un bolso, unos trajes o la historia de Clinton y la becaria. Con un par de fotos y un par de videos en una tele ya está todo resuelto, que para eso están los medios de comunicación de partido, del PSOE o del PP e incluso los que se llaman independientes. Si además aportas un par de grabaciones del móvil ya es la hostia. Ahora las elecciones se quieren ganar o perder a partir de estos métodos y un simple lema: ¡Que lo pague Rita!
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Hace años el catedrático de Derecho Alejandro Nieto acuñó la calificación de “desgobierno” a la suma de decisiones y actuaciones que toman las administraciones que convierten la gestión pública en un caos y un pozo sin fondo. A los males entonces enunciados por Nieto hay que sumar ahora la locura de la financiación autonómica en medio de una crisis que arrasará hasta los criterios institucionales.
Mientras recuentan los pocos votos para el Parlamento Europeo y la práctica política demuestra que en España las espadas siguen en alto pese a la demencial campaña electoral, todas las estadísticas avalan que hay dos ganadores de las elecciones; Marx y Keynes. Vuelven a ser los dos autores más leídos en estos momentos y las dos apuestas que Europa juega para el siglo XXI aunque sean fracasos del siglo XX. Ya lo verán en los siguientes circos de las próximas semanas.
Mientras recuentan los pocos votos para el Parlamento Europeo y la práctica política demuestra que en España las espadas siguen en alto pese a la demencial campaña electoral, todas las estadísticas avalan que hay dos ganadores de las elecciones; Marx y Keynes. Vuelven a ser los dos autores más leídos en estos momentos y las dos apuestas que Europa juega para el siglo XXI aunque sean fracasos del siglo XX. Ya lo verán en los siguientes circos de las próximas semanas.
Es una mentira lo de la regeneración política. La verdad relativista es que la regeneración debe ser la de los políticos españoles. Son patéticos. Yo pagaría por tener unos políticos como los ingleses que facturaran a mis impuestos los caramelos de sus hijas o las bragas de sus queridas. Lo malo es que tengo que pagar su inutilidad. ¿Cómo puede haber políticos (Leire Pajín) que hablen de la conjunción planetaria de Zapatero y Obama? ¿O aquellos que confunden la razón jurídica de la presunción de inocencia con la fe en las obras de Camps o Carlos Fabra? Para echar a correr.
Domingo, 22 de noviembre
Paco Sande
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Jesús Montesinos
José Luis Palomera Ruiz